Un coloquio por la vida campesina
Con un canto vallenato nacido en los playones del sur del César y el eco de las voces infantiles de una agrupación rural de Ciudad Bolívar, el Coloquio sobre Música y Cultura: Las músicas campesinas y la reivindicación del sujeto campesino reunió saberes, emociones y propuestas.
Organizado por la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas, el evento propuso un viaje por las territorialidades, culturas y luchas históricas de las comunidades campesinas del país. La jornada inició con una presentación artística protagonizada por niños y niñas de la ruralidad bogotana, quienes, a través de música y danza, compartieron fragmentos vivos de sus tradiciones.
“Estamos muy felices de acompañarles hoy y de mostrar un poquito la realidad de Bogotá rural”, expresó el profesor que dirigía la agrupación. “De mi casa a la vereda donde viven ellos hay 36 km, el doble de la distancia a Cota, y aún estamos en Bogotá”, agregó, recordando que localidades como Usme y Ciudad Bolívar son en su mayoría rurales.
El coloquio se convirtió también en un espacio de reflexión profunda sobre las dimensiones que configuran las vidas campesinas en Colombia: la territorial, la productiva, la cultural y la política. Marta María Saade Granados, coordinadora de investigación de la Facultad, subrayó que “no hay una sola territorialidad campesina, sino múltiples formas de habitar, de vivir con los ecosistemas para producir vida. ¿Cuál vida? El alimento”.
Las expositoras y expositores insistieron en desmontar la idea del campesinado como figura marginal o ajena al desarrollo urbano. Se resaltó que la vida campesina no está limitada al campo, sino que dialoga y se entrelaza con las ciudades. “La ciudad le dio la espalda a los campesinos durante muchísimo tiempo. Los convirtió en la antítesis de la urbanización. Hoy es urgente reconocer su rol como constructores activos del territorio”, afirmó uno de los invitados.
Uno de los momentos más emotivos del coloquio fue la mención al reciente reconocimiento constitucional del campesinado como sujeto político. Gracias al Acto Legislativo 001 de 2023, el artículo 64 de la Constitución colombiana ahora los nombra y protege explícitamente.
El evento también sirvió para visibilizar experiencias organizativas y comunitarias como la primera asociación de turismo rural y comunitario del país, nacida en Pastilla, y otras iniciativas que dan cuenta de una vida colectiva basada en el arraigo, la memoria y el trabajo solidario. El humor, la cocina, el tejido y los saberes del agua fueron reconocidos como pilares de esa cultura viva que se transmite de generación en generación. Además de ser un espacio académico, el coloquio fue un acto de dignificación.
“Queremos decir con esta intervención que es fundamental entender las diferentes prácticas culturales campesinas como parte de un conjunto de relaciones de sentido y significado”, enfatizaron las voces invitadas.