Hacia un futuro compartido para Las Américas

“En América Latina, lo maravilloso se encuentra en vuelta de cada esquina, en el desorden, en lo pintoresco de nuestras ciudades... En nuestra naturaleza... Y también en nuestra historia”. (Alejo Carpentier).

Fredy Vargas Lama, PhD.
Director
Centro de Pensamiento Estratégico y Prospectiva

El Día de las Américas, que se celebra el 14 de abril de cada año, es una ocasión para reflexionar sobre la importancia de la cooperación y la solidaridad entre los países de nuestra región para crear una visión de futuro compartida. En un mundo cada vez más interconectado, es fundamental que los países de América trabajen juntos para enfrentar los desafíos comunes y construir un continente más próspero y sostenible para todos sus ciudadanas(os).

América Latina en específico enfrenta múltiples retos en el siglo XXI, desde el cambio climático hasta la globalización y la disrupción tecnológica. Para enfrentar estos desafíos, es fundamental adoptar una perspectiva de largo plazo y trabajar juntas(os) para desarrollar soluciones sostenibles y justas. En este sentido, los estudios de futuros son herramientas valiosas para explorar y anticipar los posibles futuros de la región, y es importante considerar la complejidad y la sistematicidad de los problemas al abordarlos.

Los estudios de futuros son un campo interdisciplinario que se enfoca en el análisis de posibles futuros y en la exploración de las implicaciones de las decisiones presentes en el largo plazo. Estos estudios buscan identificar, entre otras cosas, las “señales de futuro” (tendencias y patrones más importantes), así como las relaciones entre los distintos factores que influirán en el futuro de la región. De esta manera, permiten anticipar posibles escenarios futuros, lo que puede ayudar a las(os) líderes y a la sociedad civil a tomar decisiones informadas con una mirada de largo plazo.

En América Latina, los estudios de futuros son particularmente importantes dados los desafíos propios del desarrollo humano pendientes en toda la región, las complejas interacciones entre los distintos países y la creciente interconexión global entre los diversos tópicos. Por ejemplo, el cambio climático es un problema que afecta a toda la región y que requiere una respuesta coordinada. El aumento del nivel del mar, las sequías, las inundaciones y otros efectos del cambio climático tienen implicaciones para la seguridad alimentaria, la salud pública, el empleo y la economía en general. En este contexto, los estudios de futuros pueden ayudar a los países a prepararse para los desafíos del futuro y desarrollar soluciones sostenibles y justas.

Para abordar estos desafíos, es fundamental adoptar una perspectiva de largo plazo. En lugar de enfocarse únicamente en solucionar los problemas inmediatos, debemos considerar cómo nuestras acciones afectarán a las generaciones futuras. Esto implica adoptar políticas y estrategias que promuevan el desarrollo sostenible, desde la comprensión que los problemas sociales, económicos y ambientales están interconectados y, por lo tanto, deben ser abordados de manera integrada y holística.

La cooperación y la solidaridad son fundamentales para enfrentar problemas complejos y sistémicos que afectan a toda la región y como nos decía Eduardo Galeano, son parte de las tradiciones “más antiguas y más americanas de todas”: el vernos como una comunidad. Los países de América deben trabajar juntos para desarrollar soluciones sostenibles y justas para los desafíos comunes. Esto implica una mayor colaboración en áreas como la educación, la investigación y el desarrollo, la innovación y el comercio. Asimismo, se necesitan políticas públicas y estrategias que promuevan la inclusión y la justicia social, así como la protección de los derechos humanos. Todo esto solo se puede lograr desde el trabajo coordinado de unos sectores público y privado que realmente busquen el desarrollo de nuestros países y que tengan una real conciencia de anticipación estratégica y su aterrizaje en la realidad.

En conclusión, el futuro de América depende de nuestras acciones presentes y nuestra mirada hacia adelante. Debemos adoptar una perspectiva de largo plazo, trabajar juntos y considerar la complejidad y la sistematicidad de los problemas que enfrentamos. Como reza un antiguo proverbio africano, “Si quieres ir rápido, ve solo. Si quieres ir lejos, ve acompañado”. Caminemos juntos a ese futuro de nuestro continente, que puede ser un mejor lugar para vivir para las generaciones presentes y futuras de toda la región.

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