“Que la luz de la reflexión crítica nos permita transitar entre las tinieblas”
Celebramos una nueva ceremonia de grados de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas. Como comunidad externadista, nos llena de orgullo acompañar a una nueva generación de profesionales que contribuirá a la defensa de los derechos humanos, la vida, el territorio y la paz.
La ceremonia fue presidida por nuestro rector, Hernando Parra Nieto, quien estuvo acompañado en la mesa directiva por la secretaria general, María Julieta Villamizar; la decana de la Facultad, Merly Díaz; y el egresado destacado Diego Roldán Solano.
Con el sonido de los aplausos y las muestras de emoción de familiares y amistades, historiadoras(es), sociólogas(os), antropólogas(os), filósofas(os), geógrafas(os), psicólogas(os) y trabajadoras(es) sociales recibieron sus diplomas, con los que culminan una etapa de formación y comienzan nuevos caminos profesionales.
Durante su intervención, el rector destacó el conocimiento humanístico como una fuente de creación que permite dialogar con la tradición, la memoria, las sociedades, los textos, los territorios y las personas. Esta capacidad de comprender distintas realidades constituye uno de los aportes fundamentales de las ciencias sociales.
Al referirse a las preguntas que suelen surgir sobre la utilidad de estas disciplinas en un mundo que mide buena parte de sus resultados en términos de rentabilidad, señaló que su valor trasciende ese criterio. “Una sociedad que no se comprende a sí misma difícilmente puede gobernarse, reconciliarse o repararse”, afirmó. Asimismo, resaltó la necesidad de contar con profesionales capaces de proponer nuevas formas de comprender y servir al país.
Por su parte, Diego Roldán Solano, egresado destacado, invitó a las(os) graduadas(os) a ejercer su profesión desde la autonomía, la libertad de pensamiento y el rigor. En su intervención, recordó que la libertad también implica contar con condiciones reales para expresar las propias ideas y decidir qué vida se quiere construir.
“Vivan la libertad de la posibilidad de expresar con autonomía, decidir qué vida queremos construir, porque la libertad también exige condiciones reales para que podamos decidir. Aquí está una de las grandes responsabilidades de quienes somos elegidos para las ciencias sociales”, expresó.
La ceremonia también contó con las palabras de Juana Balanzó Luna, quien reflexionó sobre el camino de formación recorrido y las posibilidades que abren las ciencias sociales para comprender las realidades, cuestionar las divisiones y pensar otras formas de relacionarnos.
“No solo nos hemos formado para poder ver el mundo a nuestro alrededor y develar las tinieblas que buscan convertirse en sentido común, sino que también nos hemos formado en un montón de metodologías de conocimiento. Hemos aprendido cómo suavizar los muros que nos dividen como sociedad, sobre la clandestinidad posible en la cotidianidad, sobre los símbolos de lenguaje que construyen el mundo (…) sobre cómo las crisis y los milagros camuflan estados de excepción, sobre como la acción estratégica puede construir un futuro deseable y diferente y muchas otras cosas más. Que hermosa es la ciencia cuando es objetiva y no neutral”, manifestó.
Su mensaje también puso en el centro el bienestar y el cuidado como condiciones esenciales para sostener la vida, y recordó que imaginar otras formas de convivencia es parte de la responsabilidad de quienes se forman en estas disciplinas.
Graduadas(os), nunca olviden la consigna externadista post tenebras spero lucem. Aunque el camino sea difícil, será su capacidad de reflexionar críticamente la que les permitirá transitar entre las tinieblas con libertad, sensibilidad y compromiso con la sociedad.