Prototipar para transformar: así comenzó el Diplomado en Gobernabilidad e Innovación Pública
Las(os) estudiantes que participan de este diplomado que se desarrolla en alianza con el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) fueron recibidas(os) con una invitación: crear. Así se dio inicio a una experiencia que promete mover las ideas desde la intención hasta la transformación.
La jornada inaugural llevada a cabo el pasado 7 de junio, más que una bienvenida, fue un acto de acción: diseñar, fallar y aprender. La apertura estuvo a cargo de Juan Felipe Yepes González, quien marcó el tono del encuentro: cercano, práctico y orientado a la experiencia. Luego, Gustavo Valdivieso, Sandra Restrepo y Ana María Vargas, presentaron las dinámicas del trabajo colaborativo que caracterizará el diplomado. Fue Valdivieso quien dejó una idea retumbando en la sala: “Si no hay adaptación, no hay innovación”.
Las(os) estudiantes no tardaron en poner manos a la obra. A través de un ejercicio de prototipado rápido, experimentaron lo que significa traducir una idea en una solución visual y tangible. Más que construir objetos, construyeron preguntas. ¿Qué necesita el usuario? ¿Cómo sabremos si nuestra propuesta realmente resuelve algo? ¿Qué tan compleja es nuestra solución?
Valdivieso los llevó a reflexionar sobre el concepto de “unidad de adopción”: no siempre es una persona, a veces es una comunidad, una organización, incluso un país entero.
“Una innovación no es solo una idea brillante, es una idea que alguien elige adoptar. Por eso el prototipado no es un lujo, es una necesidad”, explicó Valdivieso.
En medio de las maquetas y los materiales improvisados, surgieron hallazgos. Algunos descubrieron que su idea era inviable; otros, que el simple acto de mostrarla a alguien más revelaba mejoras posibles. “El papel aguanta todo”, dijo Valdivieso, “pero cuando prototipan, descubren qué se cae, qué funciona y qué debe repensarse. Eso es iterar”.
A lo largo del día, el diálogo se abrió hacia temas clave como la empatía, la planificación centrada en el usuario y el diseño como proceso de descubrimiento. Los estudiantes compartieron ideas, dudas y reflexiones. “La empatía”, comentó una de las participantes, “es darse cuenta de que no basta con tener una buena idea; hay que saber si realmente responde a lo que el otro necesita”.
La conversación fluyó con ejemplos sobre políticas públicas, productos sociales, servicios comunitarios y hasta referencias inesperadas como ChatGPT o los exámenes de filosofía en Francia. Todo conducía a una misma idea: innovar es hacer que algo funcione para alguien, en su contexto, con sus necesidades.
El enfoque del diplomado, basado en metodologías como design thinking, apuesta por una ruptura con las lógicas tradicionales de planificación. En lugar de partir de grandes metas abstractas, se parte del problema real de un usuario concreto. “Primero sentimos, luego pensamos, y después hacemos”, fue una de las frases que quedó resonando. La jornada terminó entre risas, aprendizajes y la promesa de un camino exigente pero estimulante.