Lo que se roban unos, lo pagamos otros: La Trampa Fiscal
El país asistió el pasado 1 de abril a un espectáculo lamentable: la "rabieta" del ministro de Hacienda, Germán Ávila Vaca, al retirarse de la Junta Directiva del Banco de la República. Sin embargo, tras este desplante institucional se esconde una estrategia que el Gobierno no ha revelado con franqueza.
Por: David Cohen Rosales Profesor Emérito, Universidad Externado de Colombia
No se trata solo de una discrepancia técnica sobre las tasas de interés; estamos ante una trampa fiscal diseñada para que los ciudadanos y la academia asuman el costo del desfalco en la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD). En pocas palabras: el pueblo paga lo que otros devoraron.
La Aritmética del Engaño
Mientras el Ejecutivo presiona por reducir las tasas para «reactivar la economía», lo que realmente persigue es un flujo de caja desesperado. El boquete dejado por el robo en la UNGRD, estimado en $1,2 billones de pesos, no se cubrirá con austeridad estatal, sino con dos fuentes de recaudo que el Gobierno presenta como «necesarias», pero que constituyen el pago directo de la corrupción:
- El IVA de las «Compras Nuevas»: Al oponerse al rigor monetario del Emisor, el Ministerio busca fomentar un consumo artificial apalancado en el crédito. Cada compra adicional que un colombiano realiza con su tarjeta genera un IVA marginal. Ese impuesto «nuevo», derivado de una demanda recalentada, es el que entra a subsanar el incendio financiero provocado por los carrotanques y los contratos direccionados.
- El Zarpazo al Patrimonio Educativo: Bajo el Decreto 0173 de 2026, se ha decidido descapitalizar a las Instituciones de Educación Superior (IES). Universidades como el Externado de Colombia o la Javeriana deberán entregar miles de millones de su patrimonio líquido. Es la transferencia de recursos destinados a la formación del futuro hacia el saneamiento de un pasado corrupto.
Cuadro de Financiación
La siguiente tabla muestra cómo el sacrificio de los sectores productivos y educativos cuadra, peso a peso, la cuenta del desfalco:
| Rubro de Financiación | Valor ($ Billones) |
| (A) Desfalco UNGRD (Valor robado) | 1,200 |
| (B) Impuesto al Patrimonio (Universidades/Fundaciones) | 0,135 |
| (C) IVA de Compras Nuevas (Por omisión de rigor monetario)* | 1,065 |
| D = (A – B – C) Valor NO Financiado | 0,000 |
Resultado: El valor no financiado es cero. Lo que se malversó en la UNGRD lo sufragan las universidades con su capital y los hogares con el IVA de sus nuevas deudas.
La Verdad Oculta
El Gobierno miente al país. Nos habla de «justicia social» —o del que llaman «cambio histórico» y yo denominaría mentira histórica— mientras extrae recursos de instituciones que otorgan becas y formación de calidad. Nos habla de «reactivación» mientras induce a un consumo que genera inflación, ese impuesto silencioso que termina empobreciendo a los más vulnerables.
La molestia del ministro no fue por la autonomía del Banco; fue porque el alza de tasas al 11,25% le cierra la llave del grifo del IVA marginal y le descuadra las cuentas. Debemos prepararnos para cualquier otro «invento» o ligereza fiscal que intente ocultar el vacío financiero que la corrupción administrativa le heredó al país.
Conclusión
Como economistas, no podemos permitir que la narrativa política disfrace la realidad contable. El desfalco de la UNGRD es una herida abierta en el presupuesto nacional que está siendo «curada» con el esfuerzo de los ahorradores y el patrimonio de la academia. Al final del día, la premisa es dolorosamente simple: lo que se roban unos pocos, lo terminamos pagando todos los demás. No es política, es aritmética de la miseria.
Con este escrito no pretendo sugerir a nadie que vote por el candidato A, B o C; solo digo: «El que entendió, entendió».
*Nota técnica: Las cifras de recaudo por IVA marginal se basan en una proyección de consumo incremental de $5,6 billones anuales, necesarios para generar el recaudo compensatorio tras el impacto del impuesto al patrimonio a las IES.