Las salidas falsas del Ejecutivo en el Orden Institucional y en la Política Macroeconómica

El hecho legal y económico de los últimos días, sucedió el 1 de abril de este año y lo constituyo la grotesca actitud del ministro de Hacienda German Ávila Vaca de retirase de la Junta Directiva del Banco de la República y la Decisión sobre la tasa de política monetaria de incrementar la tasa intervención (Tasa de política monetaria) al pasarla de 10,25% a 11,25% (100 puntos básicos).

Autor: David Cohen Rosales
Profesor Emérito: Universidad Externado de Colombia

La actitud desobligante y grotesca del Economista de la Izquierda populista, Germán Ávila Vaca que desde épocas pretéritas es identificado como un profesional que, en su juventud, tuvo vínculos con el M-19, su llegada al Ministerio de Hacienda representó un cambio de la política económica pasar de una economía de mercado y libertad de empresa a una economía populista, con aire de reelección comunista.

Era de esperar que, ante la propuesta de subir la tasa de política económica, contrario al criterio populista y al ser esta Junta Directiva ser un cuerpo colegiado, su funcionamiento y la validez de sus actos dependen de reglas colectivas que no pueden ser supeditadas a la voluntad individual de uno de sus miembros, ni siquiera si ese miembro es el ministro de Hacienda.

Esta actitud de niño bravo y pensando en el regaño de su superior inmediato, olvido que comete errores desde el punto vista Constitucional y de Política Económica (Política Macroeconómica)

Errores desde el Punto de vista Constitucional:

  •  El retiro del ministro, seguido de declaraciones de inconformidad, puede interpretarse como una forma de presión política externa sobre un órgano que debe ser técnicamente independiente.
  • La Presidencia de la Junta: Al ser el Minhacienda quien preside la Junta Directiva del Banco de la República (por mandato del Art. 372 de la C.P.), su retiro físico del recinto ante una decisión técnica —como el alza al 11,25%— rompe el principio de coordinación armónica.
  • La Omisión Funcional: El ministro no puede renunciar a su deber de deliberar y votar dentro del órgano colegiado, pues su presencia es la garantía constitucional de que el Ejecutivo y el Emisor dialogan, aunque no coincidan.
  •  La mencionada rabieta, está demostrando que el actuar del ministro Germán Ávila Vaca no solo es un desplante político, sino una posible infracción a los principios de la función pública CPACA (Código de Procedimiento Administrativo y de lo Contencioso Administrativo) , ya que su deber como presidente de un cuerpo colegiado es garantizar la formación de una decisión basada en la imparcialidad técnica, tal como lo ordena el Art. 3 numeral 2.

Errores desde el punto de vista Macroeconómico.

Desde el rigor de la Teoría Macroeconómica y Monetaria, la actitud del ministro afecta la determinación acción – reacción, concretamente lo que se conoce como el Mecanismo de Transmisión de la Política Monetaria.

La Cadena de Causalidad (Acción – Reacción)

  1. Causa Inicial (Choque de Ingreso): Un incremento del 23,5% en el salario mínimo (SMLMV) muy superior a la productividad y a la inflación causada, aumenta el Ingreso Disponible de los hogares de forma súbita.
  2. Reacción en la Demanda (Gasto): Al haber más dinero en los bolsillos, aumenta la Propensión Marginal al Consumo. La demanda agregada aumenta (el gasto total que los agentes económicos: hogares, empresas, Gobierno, sector externo están dispuestos a realizar a un nivel de precios determinado. Como la oferta de bienes y servicios, no puede crecer al mismo ritmo como ese incremento salarial, los precios suben (Inflación de Demanda).
  3. Reacción en el Crédito (Apalancamiento):, un mayor salario formal mejora el nivel de endeudamiento. Las personas se sienten más ricas y se endeudan más para consumir (tarjetas de crédito, libre inversión), inyectando aún más liquidez al mercado.
  4. Reacción del Emisor (tasa de interés monetaria =Precio del Dinero): El Banco de la República nota que la economía está ‘con fiebre’ porque la gente está gastando más de lo que el país puede producir, lo que pone en riesgo la meta de mantener los precios estables, inflación estimada para el 2026 del 3%. Para enfriar la situación, el Banco sube el costo de los préstamos, haciendo que sea más caro pedir dinero prestado.»
  5. Efecto Estabilizador (Freno): Al subir la tasa, el crédito se encarece. La demanda de préstamos cae porque el costo financiero (tasa de interés)  ya no es atractiva.
  6. Resultado Final (Control Antinflacionario): Al caer el consumo financiado y aumentar el incentivo al ahorro (tasas de captación más altas), la demanda agregada se modera, los precios dejan de subir aceleradamente y se protege el poder adquisitivo del mismo salario que inició el ciclo.

Conclusión:

En definitiva, este incremento en el nivel de precios es una inflación de costos inequívoca: el aumento del 23,5 % en el salario mínimo se traduce en un mayor costo de producción que las empresas, para sobrevivir, trasladan inevitablemente al precio final (Pass-through). Si el Banco de la República no ejerciera su autonomía técnica elevando las tasas al 11,25 %, quedaríamos atrapados entre una demanda artificialmente estimulada y una oferta asfixiada por los costos.

La actitud del jefe de las Finanzas no es un error técnico, sino una ejecución política propia de sistemas que ofrecen ‘dulces envenenados’: beneficios nominales que se disuelven en el aire. De no actuar con la racionalidad que exige el nexo causal de la economía, y de persistir en este programa de corte socialista, el daño será irreversible.

No nos equivoquemos: este camino no elimina la pobreza; la transforma. Lo que hoy se presenta como justicia social es, en realidad, el motor de una nueva clase social en nuestro país: «los habitantes de la miseria. La defensa de una economía de mercado frente al intervencionismo de izquierda no es una opción ideológica, es un imperativo constitucional para evitar que el bienestar de los colombianos se convierta, definitivamente, en sal y agua»

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