El Nobel de Economía Simon Johnson debatió sobre inteligencia artificial y el dilema de su evolución

El vertiginoso avance de la tecnología volvió a ser el centro de la discusión académica global. La Facultad de Economía y la Facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales (FIGRI) de la Universidad Externado de Colombia lideraron el encuentro titulado “Prosperidad y desigualdad en la era de la IA”.

El encuentro inició contextualizando los vertiginosos eventos que ha sacudido a la industria tecnológica recientemente; como los ataques de agentes autónomos a la plataforma Hugging Face y la sonada renuncia de un investigador de Anthropic —empresa creadora del modelo Claude— en protesta por los riesgos humanos que supone la velocidad de despliegue de la IA.

Durante la introducción, se destacó también la reciente propuesta del CEO de Anthropic sobre la urgencia de establecer regulaciones e inspecciones externas. Al tomar la palabra, el Nobel de Economía Simon Johnson coincidió en la gravedad de la coyuntura: “No creo que cuando planificamos esta charla tuviéramos idea de que este sería uno de los días más importantes en la historia del desarrollo de la tecnología”, advirtió el galardonado economista.

Johnson planteó desde sus primeras palabras que el desarrollo tecnológico atraviesa por un momento decisivo para la historia humana, exponiendo los escenarios de riesgo y oportunidad que supone la automatización masiva.

“Quiero plantearles lo siguiente. En primer lugar, el ‘problema imposible’: esta es la probabilidad significativa de que el camino en el que se encuentra actualmente la IA pueda causar graves daños a las sociedades humanas y a las personas en todas partes”, dijo Johnson, quien explicó que en su criterio le parece que la IA ofrece oportunidades para que el ser humano pueda impulsar y llevar a un siguiente nivel sus capacidades intelectuales. 

Posteriormente, la dinámica del evento dio paso a un diálogo directo con los decanos de Economía y FIGRI, quienes cuestionaron el impacto de estas transformaciones en la economía real y en el acceso de las mayorías a la tecnología.

Juan Pablo Herrera, decano de la Facultad de Economía, centró su dialéctica sobre la brecha que la tecnología produce en los sectores laborales y el papel de las economías emergentes. Le preguntó: “Usted [Simon Johnson] explicó con mucho cuidado la polarización entre los empleos. ¿Cuáles son sus perspectivas sobre el desafío de los países y mercados emergentes en medio de este progreso?” 

Respondiendo a esta inquietud, Johnson enfatizó que la disrupción de la IA no se limita a trabajadores de cuello blanco en países desarrollados, sino que afectará progresivamente a empleos de manufactura, servicios y de mano de obra en economías en desarrollo, por lo que instó a utilizar la IA para «multiplicar las habilidades y no para reemplazar a las personas».

Y agregó: “Recientemente estuve en Hong Kong, donde se discutía mucho sobre los inventos chinos que van a impactar la gig economy, incluyendo los servicios de entrega de comida. Reemplazar a las personas en la manufactura con la automatización ya es un gran tema en China. Ha habido una gran expansión de la gig economy —una parte del sector servicios— y ahora también hay mucha presión para reemplazar a las personas allí”.

Es preciso mencionar que la gig economy es un modelo laboral basado en trabajos esporádicos y de corta duración gestionados a través de aplicaciones digitales, como el transporte o el reparto a domicilio. Aunque ofrece flexibilidad de horarios y fácil acceso al trabajo, ha sido cuestionado porque carece de prestaciones sociales tradicionales y sus empleos son altamente vulnerables a la automatización.

Gonzalo Ordóñez, decano de FIGRI, exaltó la relevancia del encuentro y el valor que representa para la comunidad académica contar con la perspectiva del galardonado economista. “Es un gran honor estar aquí con el decano de la Facultad de Economía para dialogar con el Premio Nobel Simon Johnson”. Además expresó la oportunidad que brinda este tipo de espacios para reflexionar sobre cómo la ciudadanía y los pequeños emprendedores pueden aprovechar las herramientas de la inteligencia artificial para potenciar su creatividad.

El tramo final de la jornada abrió el espacio de preguntas para la comunidad externadista. La participación del cuerpo docente sirvió para indagar sobre las transformaciones en el mercado de trabajo y los horizontes del propio conocimiento académico. El profesor Santiago Murcia, coordinador académico del pregrado de Economía del Externado, le formuló al Nobel la siguiente interrogante: “¿Cuál debería ser el rol del sistema educativo para prevenir los diferentes riesgos de la IA en el desempeño del mercado laboral y, por otra parte, podría una IA ganar en el futuro un Premio Nobel de Economía?”.

Ante la inquietud sobre el premio Nobel, Johnson respondió entre sonrisas que tendría que revisarse la voluntad original de Alfred Nobel en Estocolmo, aunque aclaró que los avances recientes de la IA en matemáticas a menudo dependen del insumo previo y el trabajo de científicos humanos. Respecto al sistema educativo, insistió en que su función primordial debe ser la formación ética, la defensa contra el uso malicioso de estas tecnologías y el fomento de la creatividad para crear nuevas tareas en la economía global.

El encuentro concluyó con una reflexión sobre la urgente necesidad de establecer parámetros éticos y políticas gubernamentales que guíen el desarrollo tecnológico hacia un beneficio social colectivo.

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