El Externado abrió el debate sobre el Acuerdo por una Ciudad Inteligente de Bogotá

En el Externado, representantes de la Administración Distrital, el Concejo de Bogotá y la Facultad de Economía analizaron una decisión que busca fortalecer las finanzas de la capital, atraer inversión y modernizar la infraestructura urbana con apoyo de tecnología y datos.

El Acuerdo por una Ciudad Inteligente, recientemente aprobado por el Concejo, fue el punto de partida de un panel que examinó sus cambios tributarios y los retos de avanzar hacia un nuevo modelo de ciudad.

El panel contó con la moderación de Santiago Murcia, coordinador de Pregrado de la Facultad de Economía, y la participación de Elkin Huertas Carrasquilla, concejal de Bogotá; Ana María Cadena Ruiz, secretaria distrital de Hacienda; Olga Lucía González, directora del Departamento de Derecho Fiscal de la Universidad; y Juan Pablo Herrera Saavedra, decano de la Facultad de Economía. Conversaron sobre la financiación y modernización del alumbrado público, los cambios en el Impuesto de Industria y Comercio (ICA), los incentivos para atraer inversión y las implicaciones para los contribuyentes.

Durante la apertura, el Decano destacó el carácter histórico de la discusión y recordó que el Acuerdo 972 de 2024, antecedente del actual, sentó bases en datos, interoperabilidad, innovación y participación ciudadana. Las nuevas decisiones fiscales, señaló, pueden abrir posibilidades para materializar esa visión de ciudad.

“Hemos querido que este primer espacio académico de diálogo lo hagamos desde el punto de vista fiscal, de su impacto sobre las finanzas públicas, del impacto sobre los contribuyentes”, afirmó.

Uno de los ejes centrales fue la transformación del alumbrado público, entendida no solo como el cambio de luminarias, sino como una plataforma tecnológica para gestionar mejor la ciudad.

La secretaria distrital de Hacienda explicó que un sistema de alumbrado inteligente puede incorporar herramientas de telegestión y, progresivamente, servir de soporte para sensores, cámaras y otros dispositivos que produzcan información útil sobre seguridad, movilidad, alertas por incendios o inundaciones y consumo energético.

El concejal Huertas resaltó el carácter progresivo del acuerdo y la destinación de recursos para modernizar el alumbrado. Su principal advertencia se refirió a la ejecución: “Decirlo es una cosa, hacerlo es otra”.

Por su parte, la directora del Departamento de Derecho Fiscal señaló que avanzar hacia una ciudad inteligente exige una estructura fiscal capaz de financiarla. “Sin plata no hay forma de tecnificar la ciudad”, afirmó, y agregó que la reglamentación y la implementación serán determinantes para que las medidas funcionen.

La discusión también puso de manifiesto que el camino no termina con la aprobación: la capacidad institucional, el control de los recursos y la pedagogía con la ciudadanía aparecen ahora como los principales desafíos.

El encuentro concluyó con una coincidencia entre los participantes: una ciudad inteligente necesita recursos, instituciones capaces, reglas claras, control ciudadano y una conversación pública sobre sus beneficios y costos.

Desde la Universidad seguiremos promoviendo estos escenarios de reflexión, fieles al compromiso externadista de poner el conocimiento, el debate plural y la academia al servicio de la construcción de una mejor sociedad.

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