“Los bancos deben contar con capital y liquidez suficiente para absorber pérdidas”
La Facultad de Economía invitó a Liz Bejarano, directora financiera y de riesgos de Asobancaria, quien compartió con las(os) estudiantes su experiencia y destacada trayectoria en el sector, con el objetivo de ofrecer una visión amplia sobre la sostenibilidad y solidez de nuestra economía.
Silvia Fletscher, coordinadora académica de posgrados de la Facultad, en nombre del decano Juan Pablo Herrera, destacó esta gran oportunidad brindada por la unidad académica para reflexionar sobre los retos y oportunidades que enfrenta el sistema financiero en materia de riesgos.
“Los riesgos financieros abarcan desde la volatilidad de los mercados, el crédito y la liquidez, hasta los riesgos operacionales, reputacionales, tecnológicos y, con creciente importancia, aquellos asociados a la sostenibilidad y el cambio climático”, señaló la coordinadora. Además, subrayó que una adecuada gestión de estos riesgos protege a las instituciones financieras, refuerza la confianza ciudadana y salvaguarda la estabilidad macroeconómica.
Del scoring al manejo integral de riesgos
Este fue el título de la conferencia de la doctora Bejarano, quien explicó cómo ha evolucionado la regulación bancaria internacional desde Basilea I hasta Basilea III, resaltando la importancia de contar con capital y liquidez suficientes para enfrentar escenarios adversos. Indicó que estas normativas han pasado de centrarse exclusivamente en el riesgo crediticio a contemplar también riesgos de mercado, operacionales y de sostenibilidad. Asimismo, expuso cómo Colombia ha adoptado estos marcos mediante el Sistema Integral de Administración de Riesgos (SIAR) y el Marco de Apetito de Riesgo (MAR), con estándares que superan los mínimos internacionales, permitiendo así una gestión transversal, estratégica y coherente con la gobernanza institucional.
Adicionalmente, Bejarano abordó desafíos actuales del sistema financiero colombiano, como la transición hacia nuevos índices de referencia, la adopción de métricas de liquidez estructural y el fortalecimiento de la supervisión digital. Alertó también sobre la necesidad de anticiparse a riesgos emergentes, como los cibernéticos y los ambientales, sin descuidar la función esencial del sistema financiero: prestar con prudencia y transparencia. Recalcó que la gestión de riesgos ya no puede realizarse de forma aislada, sino que debe ser integral, basada en datos confiables, con una gobernanza sólida y monitoreo constante, elementos fundamentales para conservar la confianza pública y la estabilidad del entorno económico.