Conferencia Mundial de Turismo Sostenible: el turismo no puede entenderse aislado de la estabilidad política, ambiental y social del mundo
Daniel Calderón Ramíez
Docente Investigador
Facultad de Administración de Empresas Turísticas y Hoteleras
Universidad Externado de Colombia.
Crédito fotografía: Consejo Mundial de Turismo Sostenible, Phuket, Tailandia. 2026.
Aunque durante años la sostenibilidad en el turismo ha sido tema recurrente en foros, congresos y discusiones académicas, hoy su importancia es más urgente que nunca. A cinco años del cumplimiento de los compromisos de la Agenda 2030, resulta impostergable acelerar acciones concretas que permitan erradicar la pobreza, proteger la biodiversidad y garantizar prosperidad sin comprometer los recursos de las generaciones futuras.
En ese contexto, la isla de Phuket, en Tailandia, fue sede entre el 21 y el 24 de abril de la Conferencia Mundial sobre Turismo Sostenible, organizada por el Global Sustainable Tourism Council (GSTC). Tras las ediciones de 2024 en Estocolmo y 2025 en Fiyi, el encuentro reunió a representantes de más de cincuenta países con el propósito de debatir los principales desafíos y avances de la sostenibilidad en el sector turístico.
La elección de Tailandia como país anfitrión no fue casual. Además de su reconocido atractivo turístico, el país buscó posicionarse como un referente internacional en sostenibilidad, mostrando iniciativas orientadas a la transición hacia modelos de desarrollo turístico más responsables, resilientes y bajos en emisiones. En un escenario global marcado por la crisis climática, las tensiones geopolíticas y la incertidumbre económica, el congreso puso sobre la mesa una idea fundamental: el turismo no puede entenderse aislado de la estabilidad política, ambiental y social del mundo.
Uno de los ejes centrales del evento fue el turismo regenerativo, con énfasis en la neutralidad de carbono, la reducción del desperdicio de alimentos y la transición hacia destinos con menores emisiones. El encuentro reunió a investigadores, académicos y profesionales del sector para analizar cómo avanzar hacia modelos turísticos más equilibrados, capaces de generar beneficios económicos sin profundizar las presiones sobre los territorios y las comunidades.
Sin embargo, el debate también dejó en evidencia que los avances logrados en reducción de emisiones, participación comunitaria y certificación ambiental no son suficientes si no se enfrentan los nuevos riesgos globales. El conflicto en Medio Oriente, la volatilidad de los mercados energéticos y la inestabilidad política internacional afectan de manera directa los flujos turísticos, los costos operativos y la confianza de los viajeros. En consecuencia, el turismo sigue siendo una actividad profundamente vulnerable a las crisis externas.
Ante este panorama, una de las conclusiones más relevantes fue la necesidad de fortalecer la diversificación económica de los destinos y no depender exclusivamente del turismo como única fuente de ingresos. La resiliencia territorial exige planificación, coordinación institucional y estrategias que permitan responder con mayor solidez ante escenarios de crisis.
Ejes de discusión
El simposio académico del congreso se articuló alrededor de tres grandes temas: hospitalidad sostenible, comunidades y ciudades resilientes, y capacidad de carga turística y manejo de visitantes.
En el eje de hospitalidad sostenible, se destacó la urgencia de transformar hoteles, restaurantes y servicios turísticos hacia operaciones de bajas emisiones y uso eficiente de recursos. Entre los asuntos analizados se incluyeron la eficiencia energética, la circularidad, el manejo responsable del agua, la reducción de residuos, los sistemas alimentarios sostenibles y las compras responsables. También se abordaron las alianzas con comunidades locales, las prácticas laborales equitativas y la participación de los huéspedes en cambios de comportamiento más responsables.
El segundo eje, comunidades y ciudades resilientes, se centró en la capacidad de los destinos para enfrentar presiones ambientales, sociales, políticas y económicas sin perder cohesión ni bienestar. Se discutieron temas como la adaptación climática en territorios dependientes del turismo, la gobernanza participativa, el turismo comunitario, la preparación ante desastres y la construcción de cadenas de valor locales. En este punto, el congreso subrayó que la sostenibilidad no puede limitarse a conservar recursos: también debe garantizar calidad de vida, equilibrio social y continuidad cultural para las poblaciones residentes.
El tercer eje, capacidad de carga turística y manejo de visitantes, abordó uno de los problemas más sensibles del turismo contemporáneo: la congestión, la degradación de recursos y el deterioro de experiencias en destinos saturados. Se discutieron herramientas para evaluar capacidad de carga física, sociocultural y ecológica, así como estrategias de uso público, distribución temporal de la demanda, planificación espacial y monitoreo digital. El objetivo común fue avanzar hacia un turismo más equilibrado, especialmente en sitios protegidos y patrimoniales.
Dentro de este último eje, la Facultad de Administración de Empresas Turísticas y Hoteleras de la Universidad Externado de Colombia presentó una ponencia sobre una nueva propuesta metodológica para definir la capacidad de carga y el manejo de visitantes con enfoque adaptativo en recursos de uso común. La propuesta, elaborada por los profesores Daniel Calderón y Fredy Ochoa en 2025[1], junto con el Viceministerio de Comercio, Industria y Turismo, destacó que la capacidad de carga no debe entenderse como un valor fijo, sino como un proceso dinámico que depende de las condiciones de gestión del atractivo turístico.
La iniciativa planteó además la importancia de consolidar un sistema participativo de evaluación y monitoreo, en el que se reconozca que los atractivos turísticos forman parte del patrimonio natural y cultural, generan bienes y servicios ecosistémicos, y constituyen la base de la identidad de los territorios. Esta perspectiva fue valorada por la organización del evento como una propuesta innovadora, al punto de ser reconocida entre las mejores ponencias del congreso.
En resumidas cuentas, la Conferencia Mundial sobre Turismo Sostenible dejó un mensaje claro: el futuro del turismo dependerá de su capacidad para adaptarse a un mundo más incierto, desigual y vulnerable. Los retos ya no se limitan al impacto ambiental, sino que incluyen también la inestabilidad política, la presión sobre los territorios, el cambio climático y la necesidad de construir destinos más justos y resilientes.
Más que un espacio de discusión, el evento confirmó que la sostenibilidad debe convertirse en una práctica real de gestión, planificación e innovación. En ese sentido, Phuket no solo fue escenario de un encuentro académico internacional, sino también un punto de referencia para reafirmar que el turismo del futuro deberá ser regenerativo, incluyente y capaz de responder a los grandes desafíos del presente.
[1] Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, & Universidad Externado de Colombia, Facultad de Administración de Empresas Turísticas y Hoteleras. (2025). Metodología para el establecimiento y gestión integral de la capacidad de carga y el límite de cambio aceptable, de atractivos turísticos de Colombia (Informe técnico).