“Si se nombra a gente sin preparación lo pagará el país”: expertas(os) hacen un llamado a salvar la carrera diplomática
En un país donde el vaivén político suele marcar el rumbo de sus instituciones, la diplomacia colombiana se encuentra en el ojo del huracán. El Externado llevó a cabo el foro Política exterior y reforma a la carrera diplomática en procura de analizar qué puede suceder en este ámbito.
Recientes afirmaciones sobre la eliminación de requisitos para el nombramiento de embajadores han sacudido los cimientos de la carrera diplomática y prendió las alarmas en distintos sectores. Con ese telón de fondo, la Universidad Externado de Colombia fue escenario este 23 de julio de un debate que no podía ser más oportuno. El foro Política exterior y reforma a la carrera diplomática, liderado por la Facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales (FIGRI), reunió a figuras clave del sector para reflexionar sobre el presente y futuro del servicio exterior colombiano.
Entre ellas estuvo María Ángela Holguín, excanciller y enviada personal de la ONU para Chipre, quien defendió con vehemencia el valor de la carrera diplomática y criticó las decisiones improvisadas. Con tono firme sostuvo que lo que está en juego no es solo un sistema de selección de funcionarios, sino la capacidad misma del país para tener presencia internacional con propósito.
“La carrera hoy la tenemos que salvar y la tenemos que poner en un lugar donde dé ejemplo a otras cancillerías”, dijo Holguín.
La excanciller colombiana afirmó que se siente muy satisfecha. Recordó que, cuando fungió como ministra de Relacionas Exteriores en el gobierno del expresidente Juan Manuel Santos (2010 a 2018), se hizo un esfuerzo porque la mayor parte de las(os) funcionarias(os) que trabajaran en la Cancillería tuvieran carrera diplomática. “Creo que hubiéramos podido hacer más, pero la pelea con el Ministerio de Hacienda en esas épocas era dura. Ahora veo que los ministros de Hacienda aprueban cualquier cosa. Desde el 2010 al 2018, cuando uno mira las cifras, la carrera creció casi en un 82 %. Y fue un trabajo duro que hicimos”, dijo.
Holguín fue clara al señalar que “la carrera diplomática no es un trabajo. Es una decisión de vida”, y por eso no puede convertirse en un botín de cuotas políticas. “Si se designa gente que no esté preparada, la van a pasar mal ellos y la va a pasar mal el país”, advirtió. Para ella, no se trata de cerrar las puertas, sino de abrirlas desde el mérito, la formación y la visión estratégica.
En esa misma línea se pronunció Julián Camilo Silva, presidente de ASODIPLO, al comparar los nombramientos sin formación con el riesgo de “que una apendicitis sea atendida por alguien que tomó un curso en YouTube”. Para él, bajar los requisitos para ingresar a la carrera diplomática no solo traiciona la promesa de meritocracia, sino que pone en riesgo las relaciones internacionales del país.
Diego Bautista, presidente de UNIPLO, insistió en la necesidad de planear la política exterior a largo plazo, lejos del clientelismo que ha permeado el servicio exterior.
“El ideal de la política exterior es poder ejercerla con visión de largo plazo, poder planear al respecto. Los nombramientos políticos, sin criterio, ni requisitos, impiden esto. Hay que invertir en tecnología en implementos y herramientas”, aseguró Bautista.
Ana María Moreno, directora de la Academia Diplomática y egresada del Externado, recordó que hoy cualquier ciudadano formado puede acceder a la carrera. Pero advirtió que eso exige garantizar el acceso a la formación, no suprimir los requisitos. “Hay que establecer de manera técnica cuáles son las barreras que impiden el acceso a la carrera diplomática”, señaló, dejando claro que la solución está en ampliar oportunidades, no en reducir exigencias.
Durante el foro, las(os) panelistas coincidieron en que la reforma a la carrera no puede ser una reacción coyuntural ni una estrategia para cumplir promesas de inclusión sin sustento.
“Uno no puede decir: ‘Quitemos requisitos. Entonces el inglés bajémoslo o quitémoslo’. Eso lo que hace es que vamos a estar por fuera totalmente de cualquier escenario internacional”, puntualizó Holguín.
El tono del encuentro fue sereno, pero cargado de preocupación. Desde fortalecer la presencia global de Colombia hasta proteger la legitimidad de quienes se forman y concursan para representar al país. Lejos de cerrarse a las transformaciones, las(os) participantes hicieron un llamado a la democratización de la carrera, pero con calidad y exigencia. Como lo expresó Holguín: “Hay que democratizar la carrera sobre la base de que uno quiere nivelar por lo alto la Cancillería”.
En medio de un Gobierno que enarbola ser el cambio, las voces que se reunieron en este foro invitaron a reflexionar si ese cambio debe hacerse desde la ruptura o desde la construcción seria de instituciones. La conclusión es una: la improvisación puede generar graves repercusiones para las relaciones exteriores de Colombia. Sobre esta perspectiva, el rector del Externado Hernando Parra Nieto afirmó que se requiere profesionalismo y preparación rigurosa. “La Cancillería debe estar al servicio de los intereses de la Nación, más allá de los ciclos de poder”, concluyó.