El nacimiento de FIGRI en el centenario del Externado

El nacimiento de FIGRI coincide con el centenario de la fundación del Externado, hacia 1986. Fue un momento de inspiración e innovación.

Por: Andrés González Díaz

Nuestra casa de estudios venía de afrontar hechos profundamente trágicos, como la toma del Palacio de Justicia y el asesinato de varios de nuestros mejores profesores. No obstante, mantenía la confianza para desafiar el futuro con optimismo y decisión. El país se enfrentaba a diversas amenazas, como la arremetida del narcotráfico y la subversión armada. El mundo se asomaba a la globalización. Nada más propicio, entonces, que pensar en una de las grandes necesidades de la sociedad colombiana: la formación indispensable de sus mejores líderes.

Se concibió entonces un espacio de conocimiento para formar a los líderes más importantes de la Nación y de las entidades territoriales, capaces de tomar decisiones y dirigir temas estratégicos tanto públicos como privados. Bajo tal propósito, la formación debía ser integral, interdisciplinaria y global. El proyecto integró la enseñanza de los fundamentos y el accionar del Estado, así como de las finanzas y los negocios nacionales y mundiales. Al mismo tiempo, el estudio de las relaciones internacionales resultaba crucial para la consolidación de líderes modernos en un país de visión muy parroquial, encerrado en sí mismo. La formación interdisciplinaria debía abarcar la enseñanza de bases en gobierno, administración pública, derecho, economía, finanzas, negocios internacionales, comercio exterior, relaciones internacionales y ciencias sociales.

Al evocar los primeros impulsos fundadores, debo recordar la visión del maestro Fernando Hinestrosa y las reflexiones de Carlos Restrepo Piedrahita, de Enrique Low Murtra —años después sacrificado por el terrorismo— y de profesores franceses como Guy Hermet, del Instituto de Ciencias Políticas de París, y Pierre Gilhodes. La experiencia recogida desde principios de los años ochenta en la cooperación y los esfuerzos compartidos con el Instituto de Altos Estudios para el Desarrollo y la tutoría del Institut d’Études Politiques de París constituyeron precedentes fundamentales. Sin duda, la cuidadosa valoración de la sociedad colombiana, junto con la observación de experiencias internacionales como la francesa de Sciences Po, jugaron un papel relevante. Años después, experiencias como las de la London School of Economics y Columbia University ejercerían una influencia importante.

Hace más de 40 años me encontraba en Francia adelantando estudios de posgrado en el Institut d’Études Politiques de París, en la rue Saint-Guillaume. Ingresé en el marco de la cooperación con el Externado. Uno de sus profesores más importantes, el politólogo Guy Hermet, había liderado el programa con nuestra universidad y dirigió mi investigación sobre la violencia en Colombia. El rector Hinestrosa viajaba con frecuencia a París. Compartimos innumerables momentos. En una de nuestras memorables caminatas, me habló del novedoso proyecto de la facultad y me indicó que, junto con Roberto Hinestrosa, observáramos de primera mano la experiencia francesa. La mejor noticia fue que Roberto Hinestrosa lideraría este sueño y contaríamos con la inspiración de mi gran tutor, Carlos Restrepo Piedrahita, promotor de la Carta de Derechos de la Constitución de 1991, de quien había sido asistente.

Con Roberto, quien había llegado años antes a la capital francesa, evaluamos y reflexionamos sobre el modelo de Sciences Po. Francia perdió la guerra franco-prusiana en 1870 y, en 1872, se creó el Instituto de Ciencias Políticas para formar a las nuevas élites de la Nación. Para algunos, la derrota había sido no solo un descalabro militar, sino también una insuficiencia de las universidades en el estudio de la estrategia. El Instituto ofreció un modelo muy interesante para la formación interdisciplinaria y exigente de líderes y lideresas modernos, aptos para enfrentar los nuevos desafíos.

La personalidad y capacidades de Roberto Hinestrosa fueron determinantes. Siempre fue visionario, innovador y gran ejecutor; no le temía al cambio. El desafío era mayúsculo: conformar una facultad tan importante como la de Derecho, enmarcada en una universidad de tradición centenaria en las ciencias jurídicas. El joven decano tuvo el acierto de conformar un excelente equipo de profesoras y profesores, nacionales y extranjeros, provenientes de diferentes universidades y seleccionados por sus méritos. Se apartó del dogma de convocar solo a docentes del Externado. A continuación, se inició un proceso de construcción de contactos y redes internacionales con los mejores centros de formación a nivel mundial. La red de cooperación y de oportunidades es ejemplar. Luego, el decano y su equipo se dieron a la tarea de conformar un conjunto de posgrados y una arquitectura de escuelas similar a la de las mejores universidades contemporáneas.

La iniciativa floreció y FIGRI se situó a la vanguardia de las mejores facultades de gobierno, finanzas y relaciones internacionales del mundo. De ello dan cuenta sus egresados, muy sobresalientes en Colombia y en el exterior, en el sector público, en las empresas y en los organismos internacionales. La llama sigue prendida: la formación de los mejores líderes y lideresas del país para enfrentar los permanentes desafíos en materia de buen gobierno, violencia, pobreza, igualdad y bienestar.


En su centenario, en medio de uno de los momentos más difíciles de la historia del país, el Externado apostó por el futuro: nació FIGRI, una facultad pensada para formar a los líderes que Colombia necesitaba. Inspirada en experiencias internacionales y en el ideal de una formación integral e interdisciplinaria, la iniciativa floreció y hoy conmemoramos su historia. Este es el relato de su nacimiento, contado por uno de sus más ilustres protagonistas, el Dr. Andrés González Díaz. Jurista y académico con trayectoria en temas de derecho constitucional, paz y seguridad, ha desempeñado cargos de alta responsabilidad en la función pública y se ha destacado como analista y consultor en procesos de justicia transicional y construcción de paz en Colombia. Master del Institut d’Études Politiques de Paris (Sciences Po) y visiting scholar en American University, actualmente dirige el Centro de Paz y Seguridad de la Universidad Externado de Colombia. A lo largo de su trayectoria ha ocupado importantes cargos en la vida pública colombiana, entre ellos Ministro de Justicia, Senador de la República, Gobernador de Cundinamarca en tres periodos y Embajador de Colombia ante la Organización de los Estados Americanos (OEA).

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