El Externado lidera el diálogo nacional para construir entornos más seguros

Nuestra Casa de Estudios por medio de su Facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales fue la sede del Conversatorio: ‘Seguridad y protección de entornos: Construyendo comunidades más seguras’. Un ejercicio consecuente con la misión de la Universidad de contribuir al debate de los grandes problemas nacionales.

Este importante espacio de reflexión, organizado de manera conjunta con ALTO Colombia y Fenalco, se perfiló como un encuentro fundamental para analizar, discutir y, sobre todo, generar respuestas concretas frente a los complejos y cambiantes desafíos que la seguridad plantea en nuestro país.

Con una nutrida asistencia que reunió a distinguidas(os) representantes del sector público, privado, académico y de la fuerza pública, se inició una jornada marcada por la profundidad del análisis y la búsqueda de soluciones integrales.

Desde el Externado, la apertura del conversatorio subrayó la relevancia y la urgencia de abordar la seguridad en un contexto donde la criminalidad adquiere múltiples y sofisticadas formas.

Carolina Esguerra, directora académica de nuestra Casa de Estudios, al dar la bienvenida, resaltó la pertinencia de este diálogo. «Tenemos el deber de pensar estrategias integrales que nos permitan vivir en entornos más seguros porque la seguridad no se puede pensar en que es una tarea exclusiva del Estado. La intención es que estos diálogos nos generen soluciones reales para poder vivir en un país más seguro, justo y confiable», afirmó.

La Directora Académica hizo énfasis en que la seguridad es una responsabilidad compartida que demanda la participación de todos los estamentos de la sociedad, que, sumada a la rigurosidad y el compromiso social, establece el marco para una discusión que trasciende el ámbito punitivo y se enfoca en la prevención, la inteligencia y la cooperación.

Por su parte, Jorge Segura, gerente de ALTO Colombia, destacó el propósito aglutinador de la jornada, señalando la necesidad de una acción coordinada para enfrentar los retos de la criminalidad.

«Este encuentro reúne a representantes del sector público, privado, académico y de la fuerza pública en torno a un propósito común: crear entornos más seguros para nuestras comunidades, empresas y ciudadanas(os) por medio de la protección de activos, la disminución de delitos y la integración y el análisis estratégico de información», precisó Segura.

El conversatorio se estructuró en tres paneles temáticos diseñados para abordar la seguridad desde ópticas complementarias y esenciales para el contexto nacional:

  • Panel 1: ‘Criminalidad en Colombia: Actores y modus operandi’.

La discusión no solo se centró en la descripción del problema, sino también en la necesidad de una comprensión académica y técnica profunda para diseñar políticas públicas y estrategias de seguridad que sean verdaderamente efectivas y se anticipen a la dinámica delictiva.

  • Panel 2: ‘Estrategias Público-Privadas para Combatir el Crimen Organizado’.

Este espacio se convirtió en un laboratorio de ideas donde se presentaron y debatieron modelos de colaboración exitosa entre el Estado y el sector privado en la lucha contra estructuras criminales. Se exploró el papel de la innovación tecnológica en la prevención y la inteligencia compartida para desarticular redes delictivas, destacando que la lucha contra el crimen organizado exige recursos y capacidades que superan las fronteras tradicionales de cada sector.

  • Panel 3: ‘Seguridad Empresarial 360°’.

Este espacio se enfocó en los desafíos específicos que enfrenta el sector productivo frente a la inseguridad. La conversación abordó desde la seguridad física y de activos hasta la ciberseguridad y la protección ante el fraude interno y externo. En un mundo cada vez más interconectado, la seguridad de las empresas se concibe como un sistema integral que debe adaptarse a riesgos multifactoriales.

El Conversatorio concluyó con un llamado a mantener y fortalecer estos espacios de diálogo tripartito – academia, sector público y privado -, reconociendo que la construcción de comunidades más seguras es un proceso continuo que requiere de la adaptación constante y el compromiso ético de todos los actores.

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