El apellido FIGRI: una generación que se gradúa con propósito

Por: Diego Lozano

El auditorio principal de la Universidad Externado de Colombia se convirtió en el escenario de celebración para las(os) nuevas(os) profesionales de la Facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales (FIGRI).

Entre flores, aplausos y abrazos emocionados, este jueves 10 de abril se escucharon palabras que resonaron más allá del recinto: esperanza, transformación y responsabilidad. Una comunidad académica entera se reunió para reconocer el cierre de un ciclo y, sobre todo, el inicio de una nueva etapa.

El rector Hernando Parra Nieto, con su voz pausada y reflexiva, recordó el legado fundacional del Externado: «Nuestros fundadores se entregaron plenamente a la labor de construir un resguardo para la libertad», dijo, al tiempo que invitó a las(os) graduadas(os) a enfrentar los desafíos globales actuales con ética y compromiso.

Citando a la filósofa Adela Cortina, recalcó que un “mínimo de justicia” es esencial para sostener sociedades sanas: “Son precisamente las especies que se esfuerzan por proteger a sus miembros más débiles las que mejor dotadas están para enfrentarse a la lucha por la vida”.

Entre quienes regresaron al Externado para acompañar esta ceremonia estuvo Paola Andrea Arias Gómez, egresada destacada y hoy Directora de la Banca de Oportunidades. Su intervención estuvo cargada de emoción y nostalgia: “Aquí crecí, me encontré, me descubrí y también me redescubrí. Un espacio de retos, de aprendizajes y de muchas primeras veces”. Con sinceridad, habló también de las dudas que suelen acompañar el comienzo de la vida profesional: “¿Y ahora qué? ¿Estoy lista(o)? ¿Seré capaz? Yo también me he hecho esas preguntas”.

Por su parte, Luisa María Carranza, en representación de las(os) estudiantes, ofreció un discurso que resonó con la voz colectiva de una generación marcada por la resiliencia. “No nos hemos enfrentado aún al mundo real… pero hoy, graduadas(os), somos diferentes a esos jóvenes de 16 o 17 años que iniciaban su carrera con clases virtuales”.

Con orgullo y una sonrisa cómplice, resumió el carácter de las(os) externadistas: “A partir de hoy llevamos un tercer apellido, el apellido: FIGRI”. 

La ceremonia no fue solo un acto protocolario. Fue, sobre todo, un acto sentido y especial que selló una experiencia universitaria vivida en tiempos complejos —pandemia, incertidumbre global, transformación social— y que, sin embargo, floreció con fuerza. Se celebró el esfuerzo individual, pero también el valor de lo colectivo, del trabajo bien hecho y de la búsqueda de propósito más allá del diploma.

Las(os) graduadas(os) salieron del auditorio con una certeza: su formación se cimentada en valores que trascienden las aulas. Ética, responsabilidad, sensibilidad frente al mundo, y la promesa de no permitir —como diría Albert Camus— que el mundo se deshaga.

Porque llevar el apellido FIGRI no es solo una marca institucional. Es, ante todo, una promesa personal y colectiva de construir un país y un mundo más justos, más libres, más humanos…

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