Lo que el mundo necesita y lo que FIGRI puede aportar

Hace cuarenta años, la inclusión de las Relaciones Internacionales como una disciplina complementaria de estudio en la naturaleza interdisciplinaria de la formación de líderes en el sector privado y posteriormente en el público, marcó en 1986 y en 1995 una comprensión acertada de lo que el mundo estaba requiriendo en términos de liderazgos.

Por: Lina Luna [1]

La Facultad identificaba las consecuencias de la cada vez más profunda globalización, y cómo estas demandaban profesionales que entendieran diversas disciplinas para poder lograr una toma de decisiones asertiva, gracias a la visión multidisciplinaria en la que se fundamentaba el ADN de su formación.

El acierto fue evidente tanto en la multitudinaria demanda para entrar a la carrera, como en el posicionamiento nacional como punta de lanza no sólo de la formación interdisciplinaria sino también del desarrollo de temas vanguardistas para la educación en finanzas, gobierno y relaciones internacionales. Hoy, cuarenta años después, los debates sobre la pertinencia, alcance y límites de esta formación  siguen rondando los pasillos de la facultad o incluso la identidad como profesional que cada egresado desarrolla. Hay quienes se consideran financieros, otros profesionales en gobierno y en menor medida, como internacionalistas.

Estos debates son fundamentales, por la naturaleza académica de nuestra misión nunca cesarán, aun así, esto no ha impedido que en la práctica la identidad, la visión y las cualidades características de los egresados FIGRI hayan abierto un sendero laboral fuerte donde los empleadores ya identifican que el perfil que necesitan es el de un FIGRI. Es decir, lo normal es que teoría y práctica no vayan al mismo ritmo, que las transformaciones institucionales tomen más tiempo en contraste con los movimientos sociales y políticos que generan estas transformaciones. Por eso, hay decisiones que deben tomarse más desde una lectura de patrones a largo plazo que por indicadores de corto plazo, esas decisiones, como las que se tomaron en 1986 con FIGRI, son las que suelen diversificar metodologías y crear caminos que llevan a una participación más activa de la educación en esas dinámicas de transformación.

La naturaleza, función y futuro de la disciplina de las Relaciones Internacionales sigue siendo un espacio vivo y cada vez más relevante de debate. En su naturaleza ya no sólo se habla del objeto de estudio, también de enfrentar el desafío post occidental que presenta Acharya de lograr una disciplina global que se salga del sesgo occidental. En su funcionalidad el debate se ha ampliado de lo normativo y positivista, a su rol en campos prácticos como la formación de diplomáticos, burócratas, militares y ejecutivos, o el sensible punto del rol en el asesoramiento a tomadores de decisiones. En su futuro es evidente que los grandes paradigmas ya no son suficientes para explicar la realidad y que por lo tanto se requiere de lo que Katzenstein y Rudra Sil llaman un eclecticismo analítico, que más que refinar un paradigma permita la comprensión e identificación de otras visiones y dinámicas en constante interacción. Estos debates nos muestran no sólo su relevancia, sino que además se ha integrado en forma fundamental en los debates de otras disciplinas.

Desde esa perspectiva cuesta trabajo comprender cómo en los últimos años, FIGRI redujo significativamente en sus currículos de pregrado el componente de RRII. Cómo, por ejemplo, se eliminaron los estudios de área considerándolos obsoletos en un mundo qué precisamente necesita profesionales que puedan tener una comprensión que trascienda la visión occidental, a partir de una formación descolonizada y verdaderamente global. Ni siquiera por principios de pluralidad formativa sino porque para entender el sistema internacional en consolidación se requiere entender visiones asiáticas, perspectivas del sur global, e incluso conceptos filosóficos chinos que permitan comprender las 4 iniciativas globales que inevitablemente transformarán la gobernanza internacional. Al reducir las RRII en la formación de pregrado, dejamos de ofrecerle a los estudiantes herramientas de análisis y toma de decisiones que son fundamentales en un escenario global en profunda transformación como el que estamos viviendo actualmente.

Nunca el mundo había desarrollado un nivel tan profundo de complejidad como en el siglo XXI. Cuando hablamos de complejidad, nos referimos al número de interconexiones no lineales y en diferentes niveles que influyen en todas las dimensiones de la actividad global. Ese nivel de complejidad está acompañado de dinámicas de trasferencias de poder, transformaciones de las estructuras y actores globales, interconexiones en cadenas complejas de valor, suministro y producción que hacen la autosuficiencia de un país en cualquier área sea casi imposible. Ya no hablamos sólo de geopolítica, la geoeconomía, las nuevas rutas comerciales, la reinterpretación de la seguridad, las necesarias transformaciones de las instituciones internacionales tradicionales o las nuevas diplomacias son temas vitales para la toma de decisiones en cualquier sector público o privado.

Esto significa que ahora más que nunca, el mundo necesita y comienza a demandar profesionales con una formación en RRII profunda, compleja y vanguardista. Un profesional que pueda entender las dinámicas, el pensamiento crítico y el contexto suficientes para tomar decisiones asertivas que trasciendan la coyuntura y vean los patrones a mediano y largo plazo que determinarán el sector en el que se esté desempeñando.

A pesar de que otras universidades ya han comenzado a ofrecer nuevos programas de pregrado en Relaciones Internacionales, como FIGRI seguimos teniendo una comprensión inter, pluri y transdisciplinaria que es nuestra particularidad y nuestra fortaleza, sin dejar de lado el dato no menor de que nuestra Escuela de RRII es la más fuerte en el país en temas no tradicionales como los estudios de sur global, los estudios asiáticos y africanos.

No sólo creo que es el momento de abrir un pregrado donde las relaciones internacionales sean el eje y no el complemento, sino que además creo que tenemos la capacidad de crear un pregrado en RRII con un perfil de egreso superior y más pertinente a la complejidad del mundo contemporáneo. Esa propuesta de pregrado en RRII ya existe, es cuestión de no aplazarla más.

El mundo necesita profesionales con una comprensión global compleja y con herramientas de análisis y toma de decisiones aptas para el momento de profunda transformación global que atravesamos. Nosotros tenemos la capacidad no sólo de formar esos profesionales, sino también de mostrarle nuevamente al mercado laboral, como llevamos haciéndolo por cuarenta años, que aunque no siempre lo tuviera claro, esos son los profesionales que necesita.


[1] Sinóloga internacionalista. Docente Investigadora. Fue directora de la Escuela de Relaciones Internacionales entre 2023 y 2025.

140 años de historia