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¿Muchas ideas pero pocos negocios? Internet es la ventana más sencilla de vender ideas al resto del mundo

Estamos a puertas del fin de la segunda década del siglo XXI. Para algunas personas, parece que ha pasado muchísimo tiempo, pero en realidad ha sido una aceleración en el acceso a la información. Ahora millones de personas pueden dar a conocer a nivel mundial, lo que tienen para ofrecer, productos o servicios, incluso desde la comodidad de su propia habitación.

El impacto tecnológico desde el año 2000 ha sido de tal magnitud que, algo tan trivial hace más de 10 años como olvidar nuestro teléfono móvil o estar sin conexión a internet, hoy parece una historia de terror. Según la ITU (International Telecommunications Union), el cambio ha sido drástico: a comienzos de siglo, menos del 9% de la población mundial tenía acceso a internet, mientras que para finales de 2018 se estimaba que la cifra ascendía a más del 55%.

El mayor acceso a internet y la posibilidad de navegación inalámbrica a través de teléfonos inteligentes, han facilitado la manera de hacer negocios a cualquier hora en cualquier lugar del mundo. Ahora, comprar y vender en línea, tanto productos como servicios, es un diario vivir, donde la confianza en la tecnología y la facilidad de hacer transacciones, crecen a cada momento.

Mientras unos compran, otros están pensando y haciendo negocios a nivel nacional e internacional. Así es, nos referimos a las empresas y emprendedores que se aventuran todos los días a buscar clientes potenciales en la mayor cantidad de canales disponibles del ecosistema digital: buscadores, redes sociales, aplicaciones, sitios web, entre otros.

Es por eso que, toda aquella persona que ya tenga un negocio o esté pensando en tener uno, debería tener en cuenta sus opciones para darse a conocer, construir una marca, encontrar clientes, entregarles valor digital, venderles en algún momento, y crear comunidades específicas que promuevan la recomendación y la recompra de sus productos o servicios. Todo esto es completamente posible a través de internet, la pregunta es: ¿cómo hacerlo realidad?

Hay varias maneras de comenzar a sacarle provecho al marketing digital, incluso desde los recursos gratuitos. Muchos comienzan con abrir perfiles personales en -todas- las redes existentes (error común de novato). Otros en cambio, abren una página o perfil de empresa en alguna red de alto tráfico en donde potencialmente se encuentren sus clientes (buen primer paso). Finalmente, hay quienes se asesoran o leen y determinan que lo que requieren es un sitio web, algo definitivamente necesario en la economía digital actual. 

A partir del sitio web, se pueden generar diferentes estrategias. Desde la meramente informativa, en la que se puede generar un primer contacto relativamente económico desde las redes sociales, pasando por la de generar bases de datos para gestión comercial (contacto vía telefónica, correo electrónico o ahora incluso, WhatsApp Business), hasta la de comercio electrónico, en la que los usuarios pueden adquirir directamente un producto o servicio, pagando en línea.

Ahora bien, un sitio web nuevo es lo mismo que la nueva panadería de la esquina que no tiene letrero, es oscura por dentro y ni siquiera abren las ventanas o puertas para que salga el aroma de pan caliente. ¿Cómo así, no es suficiente tener un sitio web y ya se vende? La respuesta es no, en absoluto. El sitio web es solo el inicio. Ahora hay que generarle tráfico, es decir, visitantes. ¿Y para qué quiero visitantes? Para que lleven a cabo una acción digital deseada, también conocida como conversión. Gracias a esa dichosa conversión es que nos estaremos acercando a un resultado comercial. Ejemplos pueden ser desde leer un artículo, hacer clic en un botón, dejar los datos en un formulario o hacer una compra directamente.

Así que el reto en un sitio web bien hecho (no solo que se vea bonito sino que tenga una razón comercial), es llevarle tráfico calificado y que sucedan la mayor cantidad de conversiones. ¿Cómo llevamos tráfico calificado? Es ahí cuando entran varios canales del entorno digital como las redes sociales o los buscadores como Google.

Algunas de esas redes sociales son Facebook o Instagram, donde se pueden hacer anuncios gráficos (imágenes, videos e historias) que inciten a las personas a ir al sitio web. La gran ventaja es que las redes sociales saben muchas cosas de sus usuarios: su ubicación, edades, intereses, comportamientos digitales, entre otros, que nos permiten a los anunciantes, llegarles a aquellos grupos de personas que están mucho más propensos a adquirir lo que tenemos para ofrecer.

Por otra parte, están los motores de búsqueda como Google, en el que la gente busca por escrito o por voz, aquello que necesita en ese justo instante. La ventaja de los buscadores es que hay muchas personas que ya están en una etapa más cercana a la compra, por lo cual aparecer en ellos, cobra una ventaja gigantesca. ¿Cómo aparezco en los resultados de una búsqueda de Google? Hay dos maneras: una a mediano-largo plazo y otra a corto plazo. La primera la llamamos SEO (Search Engine Optimization, por sus siglas en inglés) y a la segunda SEM (Search Engine Marketing, por sus siglas en inglés). El SEO también lo llaman, de una manera simplista, posicionamiento orgánico; eso quiere decir que, aparezco en los resultados porque mi contenido es suficientemente relevante según Google, para lo que el usuario está intentando encontrar y no tengo que pagar un solo peso o dólar por ese nuevo visitante. En la otra cara de la moneda está el SEM, a través de campañas PPC (pay-per-click), lo que significa que solo haremos un pago a Google cuando una persona haga clic en nuestro resultado de búsqueda. Google hace esto a través de su plataforma de publicidad digital que se llama Google Ads (antes Google AdWords), a través de la cual no solo podemos aparecer en su buscador sino también en la red Display (anuncios tipo banner en miles y miles de sitios web aliados de Google) o en YouTube (anuncios en video).

En conclusión, si estamos emprendiendo o hacemos parte de un equipo comercial, el marketing digital es un aliado estratégico en la era actual para lograr objetivos comerciales. Desde el uso adecuado de redes sociales hasta la creación de un sitio web que permita a posibles clientes, informarse, interactuar con la marca y tomar rápidamente una decisión guiada hacia la compra. Todo este camino digital se puede hacer solo, o se puede hacer acompañado de la mano de quienes han tenido diversas experiencias digitales, facilitando el proceso y reduciendo el riesgo de errores que cuestan tiempo, dinero y esfuerzo.

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