
Pieza del mes
Agosto de 2026
Mosaico para Froilán Largacha, 1889
Por: Kimi Alejandro Vargas Guerra
Voluntario y estudiante de Historia
El mosaico hecho por sus alumnos para el profesor de Derecho Mercantil del Externado Froilán Largacha, uno de los documentos visuales que compone la colección de Lux non occidat, ocupa un lugar notable en su exhibición. Editado en Bogotá el 15 de octubre de 1889 en el estudio fotográfico Racines & Villaveces, este objeto hace el cruce de tres dimensiones analíticas que son inseparables entre sí: es una fuente primaria sobre la cultura de la representación institucional en la Colombia del siglo XIX, un testimonio material de las prácticas pedagógicas de la Universidad Externado en sus años fundacionales y un documento biográfico sobre una de las figuras más reconocidas del liberalismo colombiano.
Al observar la composición, notamos que el mosaico sigue el estilo propio de su época. Justo en el centro, la dedicatoria aclara de inmediato su propósito y su destinatario: “LOS ALUMNOS DE DERECHO MERCANTIL EN EL COLEJIO EL EXTERNADO, A SU ILUSTRADO CATEDRÁTICO SEÑOR DOCTOR FROILAN LARGACHA. EL DIA DE SU NATALICIO. 15 DE OCTUBRE DE 1889”. El retrato del homenajeado se manifiesta en la parte central de la composición y tiene una mayor dimensión respecto de los retratos de al rededor, lo que en la jerarquía visual del mosaico muestra sin lugar a dudas la asimetría de rango entre el maestro y los estudiantes; en la parte superior, el lema “Post tenebras spero lucem” aparece rodeado de querubines y adornos vegetales muy típicos de la imprenta de esos años; el escudo de la República de Colombia se deja ver en el cuerpo central de la obra, enfatizando la dimensión cívica del homenaje; los nombres de los retratados —Juan Arango, Juan P. Bula, Domingo García, Ezequiel Lozano, Alcibíades Rozo, Teófilo Rojas, Eduardo Talero, Ismael Castro, Felipe Cordero, Félix Pabón, Nemesio Camacho, Gilberto Varón, Antonio Talero, Belisario Peña, Rafael Ramírez, Guillermo Iriarte y Camilo Chaves— están inscritos en cintas que identifican individualmente a cada uno de los estudiantes.
Entre estos estudiantes se encontraba Nemesio Camacho, quien más tarde habría de desarrollar una notable carrera en la vida nacional y en el propio Externado. Camacho cursó estudios de Filosofía y Jurisprudencia en esta institución y recibió la distinción de “sobresaliente por aclamación”. En 1889, cuando se produjo el mosaico, ya dirigía una escuela anexa del Externado destinada a niños de ocho a catorce años. Más adelante fue abogado, empresario y dirigente político; se desempeñó como senador, ministro y gerente del Banco Central, del Tranvía de Bogotá y del Ferrocarril del Pacífico.
Otro de los nombres que aparece en la composición es el de Eduardo Talero. Su trayectoria posterior se desarrolló en un campo distinto: fue abogado egresado del Externado, escritor, poeta, periodista y funcionario público. Su oposición a la Regeneración lo condujo a la prisión y posteriormente al exilio; después de pasar por varios países latinoamericanos, se estableció en Argentina, donde trabajó como periodista y desempeñó cargos públicos en el territorio del Neuquén. Junto a Camacho, su caso muestra la diversidad de caminos recorridos por los estudiantes retratados.
El autor material de esta pieza, Julio Racines Bernal, es una figura clave para entender la fotografía colombiana del siglo XIX. Aunque comenzó su carrera como pintor, fue en Bogotá donde instaló su reconocido estudio fotográfico. Con el tiempo, el taller fue cambiando de nombre según los socios que lo acompañaban, como ocurrió en este caso con los Villaveces. Durante décadas, por este espacio pasaron a retratarse los personajes más ilustres de la política y la intelectualidad bogotana. Además, Racines estaba profundamente conectado con el movimiento cultural de la capital; de hecho, trabajó de la mano Alberto Urdaneta —director del Papel Periódico Ilustrado— en varios proyectos para ilustrar la memoria histórica del país. En este contexto, la elaboración de mosaicos era uno de los encargos más habituales.
La figura del doctor Froilán Largacha Hurtado (Popayán, 15 de diciembre de 1823 – Bogotá, 5 de mayo de 1892) resulta inseparable de la historia del liberalismo colombiano. Abogado de la Universidad del Cauca en el año de 1844, Largacha fue el autor y protagonista de una trayectoria que recorrió, entre otros, los ámbitos de la magistratura, del periodismo, de la diplomacia y de la docencia universitaria. Su máximo momento de protagonismo ejecutivo tuvo lugar en el marco de la Asamblea Constituyente de Rionegro de 1863, convocada por el general Tomás Cipriano de Mosquera al efecto de redactar la nueva constitución para los Estados Unidos de Colombia, durante la que el poder ejecutivo fue desempeñado de forma colegiada por medio de un sistema de presidencia rotativa entre los secretarios de Estado; Largacha, Secretario del Tesoro y Crédito Nacional, fue presidente de la república del 10 de febrero al 14 de mayo de 1863.
La Constitución que se promulgó ese año —conocida como la Constitución de Rionegro— estableció un modelo federal de nueve estados libres, definió la separación de la Iglesia y el Estado, ofreció un procedimiento amplio de libertades cívicas y limitó el tiempo de permanencia en la presidencia a dos años sin reelección. Este mismo régimen jurídico-político se mantuvo vigente durante más de dos décadas y fue el inicio de la que la historiografía denomina el Olimpo Radical, tiempos de predominio liberal y la de reformas en las materias de educación, hacienda y derechos civiles. En ese período, Largacha continuó su carrera pública como presidente de la Cámara de Representantes en 1866 y en 1870, como Secretario de Hacienda de Cundinamarca, y como miembro activo del círculo intelectual El Ateneo de Bogotá.
El mosaico se elaboró en una situación política diferente. Para 1889, la Constitución de Rionegro había sido reemplazada por la Constitución de 1886, base jurídica del proyecto de la Regeneración. El nuevo ordenamiento restableció el Estado centralista y fortaleció la relación entre el Estado y la Iglesia católica. En ese contexto se desarrollaron los primeros años del Externado, fundado el 15 de febrero de 1886 por Nicolás Pinzón Warlosten como una institución de orientación liberal, laica y abierta al estudio de las ideas. Largacha formó parte de su primer cuerpo docente y apoyó el funcionamiento de la institución.
El 5 de mayo de 1892, Froilán Largacha murió mientras se encontraba cumpliendo la docencia en el Externado y la magistratura en la Corte Suprema de Justicia: en consecuencia, este mosaico se erige como uno de los escasos testimonios visuales de su última etapa como profesor, así como un documento clave para estudiar las redes institucionales del liberalismo colombiano durante la compleja transición del Olimpo Radical a la Regeneración. Precisamente ahí radica su inmenso valor patrimonial: en su capacidad para condensar, dentro del espacio limitado de una composición fotográfica, toda la complejidad de una época y la densidad de una brillante trayectoria intelectual.
