Pieza del mes

Mayo de 2026

El ideario liberal

Daniela Buriticá Cuesta
Practicante y estudiante de historia

A primera vista, un conjunto de oraciones o ideas organizadas en una pared con fondo sobrio, no parece ser una pieza de la colección de Lux non occidat. Sin embargo, el Ideario Liberal que allí se muestra, condensa uno de los proyectos políticos más grandes y ambiciosos del siglo XIX en Colombia. Cada uno de los enunciados que lo conforman no es solo una idea abstracta, sino una reforma que transformó y tensionó la vida política, social y económica del país. Este compendio reúne principios que empezaron a consolidarse a partir de 1849, con la llegada del liberalismo al poder, y que posteriormente quedaron inscritos en las constituciones de 1853 y 1863.

De la colección Lux Non Occidat: Museo y Archivo Histórico.

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El ascenso del liberalismo en Colombia a mediados del siglo XIX marcó un momento de ruptura con el orden heredado de la Colonia. A partir del gobierno de José Hilario López, se impulsó un conjunto de reformas que buscaban desmontar estructuras tradicionales y construir una sociedad basada en principios de libertad e igualdad jurídica. El Ideario liberal sintetiza ese impulso transformador, entendiendo que la libertad debía ser integral.

Esa libertad integral incluía, por ejemplo, terminar con la esclavitud: aunque desde 1821 los hijos de esclavos nacían libres, solo hasta 1851 se decretó la libertad de todos los esclavos a partir del primero de enero de 1852. Bajo esta premisa, la abolición de la esclavitud no fue un hecho aislado, sino la culminación de una promesa republicana postergada. También se evidencian propuestas orientadas a limitar el poder concentrado, como el aumento de controles al Poder Ejecutivo y el fortalecimiento del Legislativo. La Constitución de 1863, considerada el punto más radical del liberalismo colombiano, recoge muchos de estos principios al establecer un modelo federalista, ampliar las libertades individuales y profundizar la separación entre Iglesia y Estado. Así, el ideario no solo refleja un conjunto de aspiraciones, sino un proceso histórico que buscó redefinir las bases mismas de la nación.

El contenido del Ideario liberal revela la amplitud de un proyecto que iba mucho más allá de la política. En lo político, planteaba federalizar el país, ampliar el derecho al voto e instaurar el voto personal y secreto. En lo civil, defendía la libertad de pensamiento y de expresión, la libertad de conciencia, la inviolabilidad del domicilio, la libertad individual y la libre tenencia y comercio de armas y municiones, postulados que buscaban proteger al individuo frente al poder del Estado.

El ideario también apostaba por la secularización: libertad de cultos, fin de los privilegios eclesiásticos y educación no confesional, en medio de las disputas entre liberales y conservadores. En lo penal, propuso abolir la pena de muerte -lo que situó a Colombia entre los pioneros mundiales en humanismo jurídico-, humanizar el sistema penal y suprimir la prisión por deudas, reflejo de una confianza radical en la dignidad humana. Y en lo económico, impulsó la libertad de industria y de comercio, la abolición de monopolios y la apertura al comercio exterior, apostando por el libre mercado como motor del desarrollo.

El Ideario liberal es fundamental porque articula, de manera clara, un proyecto de modernización. A través de sus enunciados, se puede rastrear el intento de construir una sociedad basada en derechos individuales, en la limitación del poder y en la apertura económica. Sin embargo, también es importante reconocer que muchas de estas ideas encontraron resistencias en su implementación. La secularización del Estado, por ejemplo, generó fuertes conflictos con sectores conservadores y con la Iglesia. Del mismo modo, el federalismo produjo tensiones que derivaron en inestabilidad política. Además, aunque el ideario promovía la igualdad jurídica, en la práctica persistieron exclusiones sociales significativas. Esto revela una de las paradojas del liberalismo decimonónico: su capacidad para imaginar una sociedad más libre coexistía con limitaciones en su alcance real.

Hoy, este Ideario liberal se presenta en el museo como un objeto de reflexión. Al observarlo, el visitante no solo se enfrenta a un listado de principios del siglo XIX, sino a preguntas que siguen siendo relevantes: ¿qué significa la libertad en una sociedad? ¿Cómo se equilibran los poderes del Estado? ¿Cuál es el papel de la religión en la vida pública?

La claridad de sus enunciados contrasta con la complejidad de su implementación histórica, invitando a pensar en la distancia -y las conexiones- entre las ideas y la realidad. En este sentido, la pieza funciona como un puente entre pasado y presente. Ese puente encuentra su cimiento institucional en la Universidad Externado de Colombia. Fundada precisamente en 1886 como un acto de resistencia ante el eclipse de estas libertades, la universidad se erigió como el refugio físico y académico de este ideario. Hoy, al albergar esta pieza, el Externado no solo exhibe su historia, sino que reafirma su razón de ser: la defensa del libre examen y la autonomía frente al dogma.

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