
Pieza del mes
Marzo de 2025
Medallón con el perfil de Francisco de Paula Santander – David d’Angers (1830)
Sebastián Reyes Gaitán – Voluntario de Lux non occidat
La pieza de marzo articula el proceso de independencia con las reformas educativas de la primera mitad del siglo XIX: el Medallón con el perfil de Francisco de Paula Santander (1830). Este es un objeto que permite reflexionar sobre la educación tras la consolidación de la independencia; y es una réplica que proviene de la Colección Horacio Rodríguez Plata, que está expuesta y resguardada en Lux non occidat.
El medallón fue tallado por Pierre Jean David, conocido como David d’Angers, nacido en Angers el 12 de marzo de 1788. Proveniente de una familia humilde, hijo de un escultor, enfrentó presiones para abandonar el arte, pero gracias a su talento y perseverancia se convirtió en un renombrado escultor francés. Se especializó en la creación de medallones y bustos de destacadas figuras de Inglaterra, Francia, Estados Unidos, Colombia, Grecia y Alemania, principalmente académicos y próceres como Sidney Smith, Victor Hugo, Thomas Jefferson y George Washington. Entre sus obras más reconocidas está la estatua de una joven que adorna la tumba del patriota griego Markos Botsaris (1827), el busto del filósofo Jeremy Bentham (1828) y un busto, junto con medallas, del escritor Johann Wolfgang von Goethe (1829). Sus obras forman parte de colecciones en prestigiosos museos como el de Angers, el Louvre y Versalles.
La relación entre David d’Angers y Francisco de Paula Santander se encuentra registrada en el diario del prócer colombiano en 1830. Allí, Santander relató la admiración que sentía el escultor hacia él y su satisfacción por labrar a un líder independentista que encarnaba el tipo de personaje con la que disfrutaba trabajar. Entre abril y junio de 1830, realizó tanto el medallón en cuestión como un busto de bronce, tiempo en el que ambos forjaron una amistad que trascendió a las sesiones de modelado. Compartieron reuniones sociales y conversaciones personales, al punto que d’Angers le obsequió el busto a Santander, y posteriormente realizó copias en yeso. Así relató Santander esos días:
Abril 17. – Estuve en casa de Mr. Jullien y luego donde el escultor David, que me ha invitado diferentes veces para permitirle tomar mi busto.
Abril 21.- M. David me ha escrito suplicándome vuelva a su atelier para continuar el busto.
Abril 22. – Después fui solo donde el estatuario David.
Abril 24.- El estatuario David estuvo en casa a concluir el busto.
Mayo 8. – Por la noche fui con M. David a la soirée de M.
Mayo 29.- Estuve donde el estatuario David.
Mayo 30. – Escribí a David dándole las gracias por haber hecho mi busto en bronce y habérmelo regalado.
El medallón original, del que se han hecho numerosas réplicas, se conserva en la Academia Colombiana de Historia, y este, que está el Museo y Archivo Histórico, es una de ellas. Data de 1940 y se entregó en conmemoración del centenario de la muerte de Francisco de Paula Santander, en su reverso se puede ver el escudo de la Academia y la leyenda alusiva.
Francisco de Paula Santander fue un destacado prócer de la independencia de nuestro país y una figura clave en la historia de Colombia. Nació el 2 de abril de 1792 en Villa del Rosario de Cúcuta. Su papel en la Campaña Libertadora, especialmente en la Batalla de Boyacá (1819), fue determinante para la victoria definitiva sobre las fuerzas realistas, lo que le valió el ascenso a general de división y el reconocimiento como el “Organizador de la Victoria”.
Como vicepresidente de la Gran Colombia (1821 – 1827), Santander desempeñó un papel crucial en la consolidación de la independencia de la Nueva Granada, Venezuela y Ecuador. Su gestión se caracterizó por una marcada orientación civilista y un fuerte énfasis en el respeto a la legalidad, en contraste con los sectores militaristas. Su célebre frase “Las armas os han dado la independencia, las leyes os darán la libertad” resume su visión política y administrativa.
Uno de los aspectos más relevantes de su legado fue su compromiso con la educación. Entre 1819 y 1827, promovió decretos a favor de la educación pública y trabajó para reducir la influencia de la Iglesia sobre la enseñanza. En 1826, autorizó a algunos colegios a impartir docencia en español, que hasta entonces se dictaba mayoritariamente en latín, y promovió la enseñanza del utilitarismo de Bentham. Para hacer frente a la escasez de docentes, envió exalumnos de la capital a las provincias y gestionó la adquisición de libros y materiales pedagógicos.
A raíz de los enfrentamientos en la fallida Convención de Ocaña, entre bolivarianos y santanderistas y los proyectos dictatoriales de Bolívar, en 1828, Santander fue acusado de participar en un complot para asesinar a Simón Bolívar, lo que llevó a su exilio y detuvo muchos de sus avances en materia educativa. Regresó a Colombia años después y, en 1832, fue elegido presidente de la República, desde donde retomó y amplió sus reformas liberales y educativas. Durante su mandato, impulsó la creación de colegios e instituciones educativas, algunas de las cuales evolucionaron hasta convertirse en grandes universidades oficiales como el Colegio de Antioquia (hoy Universidad de Antioquia), la Universidad del Cauca y la Universidad Central (posteriormente restablecida en 1867 como Universidad Nacional de Colombia).
Santander falleció en Bogotá el 6 de mayo de 1840. Su legado como promotor de la educación, defensor del Estado de derecho y legislador progresista lo consolidaron como una de las figuras fundamentales en la historia de Colombia.
El medallón que resguarda el Museo y Archivo Histórico Lux non occidat nos invita a reflexionar sobre la independencia, las primeras décadas de la organización republicana y, curiosamente, también sobre la amistad. Las grandes batallas, constituciones y modelos de gobierno suelen acaparar los discursos y debates, pero rara vez se cuestiona el estado de la educación en esos años. Este aspecto, crucial entonces y ahora, ha sido determinante en la construcción del país. De este modo, esta pieza, más que una simple representación de un prócer es un homenaje fraternal a uno de los principales impulsores de la educación moderna en Colombia.
