UNODC y el Centro de Pensamiento Estratégico de la Universidad Externado se unen en una iniciativa inédita para proyectar el futuro del país al 2040
Entender cómo muta el territorio colombiano para adelantarse a sus dinámicas más complejas dejó de ser un ejercicio puramente teórico para convertirse en un imperativo de política pública. Con esa premisa se llevó a cabo el primer Taller de gobernanza anticipatoria de trayectorias territoriales en Colombia, una alianza estratégica entre la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) para la Región Andina y el Cono Sur y el Centro de Pensamiento Estratégico y Prospectiva de la Facultad de Administración de Empresas de la Universidad Externado de Colombia.
El encuentro, cuya bienvenida estuvo a cargo de la profesora de la Facultad de Administración de Empresas, Luz Martha Melo, representó un hito en la construcción de puentes entre el conocimiento científico, la experiencia en campo y la formulación de políticas de Estado. Durante una jornada intensiva de cuatro horas, equipos técnicos de UNODC expusieron más de una década de hallazgos sobre la evolución de las economías ilícitas, abriendo paso a un ejercicio colectivo para proyectar los factores de cambio del país hacia el año 2040.
Un mapa dinámico
Uno de los principales ejes del taller fue poner sobre la mesa cómo ha cambiado la geografía del conflicto y de las economías ilícitas en los últimos 15 a 25 años. A través de análisis históricos y cartográficos, los especialistas demostraron que, aunque la producción de cocaína se mantiene en niveles significativos, el comportamiento de las regiones ha dado giros sustanciales.
Al respecto, Guillermo García, coordinador regional de Desarrollo Alternativo de UNODC, explicó que la Colombia actual presenta profundas transformaciones socioeconómicas, caracterizadas por una mayor urbanización y la consolidación de una clase media más fuerte. Aunque el país se mantiene como el principal productor de coca a nivel global, García enfatizó que las dinámicas del conflicto y la geografía de las economías ilícitas han mutado radicalmente en los últimos 25 años.
“A veces pareciera que nos quedamos con el único indicador mundial y que no ha cambiado nada. Pero el territorio sí ha cambiado muchas cosas dentro de Colombia. La economía es más urbana, las prioridades geográficas se han movido y hoy enfrentamos dinámicas y actores armados totalmente distintos. Reducir la lectura del país a la cifra global de hectáreas cultivadas invisibiliza estos complejos e importantes cambios territoriales”, dijo García.
García enfatizó además cómo la innovación agrícola nacional, como el desarrollo de la variedad de café Castillo resistente a la roya, fue clave para recuperar la caficultura e impulsar opciones lícitas en áreas que históricamente sufrieron la presión de las economías ilegales.
El reto de la coca
El monitoreo técnico presentado durante el taller expuso hallazgos cruciales sobre la territorialización del cultivo de coca. Lejos de la percepción de una dispersión incontrolable, los datos muestran una alta persistencia espacial en áreas muy focalizadas.
Al analizar las tendencias recopiladas durante la última década, Camilo Albarracín, analista de monitoreo de UNODC, precisó la cronicidad del fenómeno al señalar que el 90 % del área sembrada con coca a 2024 se ha mantenido en los mismos territorios durante los últimos diez años. Para el especialista, esta persistencia representa un diagnóstico ambivalente: por un lado, permite saber con exactitud la ubicación del problema, pero por el otro, evidencia que el país lleva más de dos décadas con el mismo foco geográfico, dado que casi dos terceras partes de las zonas actuales registraron su primera detección entre 2001 y 2005. Además, Albarracín advirtió sobre dos tendencias contrapuestas en el reciente decenio, en las cuales los núcleos de mayor concentración casi cuadruplicaron su extensión, mientras que las áreas de desconcentración mantuvieron cifras relativamente estables.
Explotación ilícita de minerales
El diagnóstico no se limitó a las sustancias ilícitas. La convergencia entre cultivos de coca y la explotación ilícita de yacimientos mineros se consolidó como uno de los fenómenos más preocupantes para el medio ambiente y la seguridad nacional.
Sandra Constanza, investigadora del equipo técnico de UNODC, explicó cómo el monitoreo satelital reveló la transición y superposición de estas economías ilegales en ecosistemas frágiles:
“En 2012 o 2013 empezamos a ver en los sobrevuelos que los cultivos de coca que veíamos el año anterior habían desaparecido por otro tipo de evidencias: lagunas, deforestación y afloramientos. Nos dimos cuenta de que estaba apareciendo la explotación ilícita de yacimientos mineros (…). En el norte de Antioquia, sur de Bolívar, Bajo Cauca y Chocó vemos densidad de evidencias con retroexcavadoras; mientras que al oriente, en áreas de estricta protección ambiental, la explotación en ríos se realiza mediante dragas y dragones”, explicó.
Frente a este complejo panorama, los modelos de intervención han tenido que evolucionar desde esquemas rígidos de erradicación hacia enfoques integrales centrados en la transformación social y productiva.
Matías Rozo, coordinador de monitoreo integral al Programa de Desarrollo Alternativo, resaltó el impacto acumulado de esta labor y el cambio de paradigma conceptual: “Tenemos en esta historia más de 35.000 familias que han sido beneficiarias o participantes directas de proyectos de desarrollo alternativo y hemos creado más de 1.000 organizaciones productivas. Es un esfuerzo gigante (…). Empezamos con la sustitución de cultivos y ahora estamos en una idea de desarrollo alternativo basada en la voluntariedad de las comunidades”.
Hacia una visión al 2040
El taller concluyó con la integración de los 15 desafíos globales formulados por el Millennium Project, adaptados a la realidad colombiana. A través de metodologías de prospectiva estratégica, los participantes identificaron factores disruptivos y escenarios posibles que podrían transformar la gobernanza territorial en las próximas dos décadas.
Este esfuerzo pionero entre UNODC y la Universidad Externado marca un precedente metodológico para el análisis del país: una mirada de largo plazo que busca trascender las coyunturas de gobierno y proporcionar insumos técnicos con el potencial de escalar a un gran diálogo de planeación nacional con el Gobierno Nacional.