ESPECIAL – Aranceles | MIPYMES en tiempos de guerra comercial: riesgos globales y decisiones locales

La intensificación de la guerra comercial entre Estados Unidos y China ha generado una cadena de efectos económicos que trasciende fronteras.

Las pequeñas y medianas empresas (MIPYMES) colombianas también están sintiendo los impactos de una confrontación entre potencias que, aunque lejana geográficamente, altera las reglas del comercio y las decisiones empresariales.

Claudio Cardona, experto en MIPYMES y coordinador del programa Plan Padrinos de la Facultad de Administración de Empresas del Externado, explicó que el principal riesgo para las empresas locales es el encarecimiento de insumos y materias primas que dependen, directa o indirectamente, de cadenas de valor en China y EE. UU.

“Aunque las pymes colombianas no importen directamente de estos países, pueden verse afectadas si sus proveedores internacionales dependen de esos mercados. Una subida en aranceles o en transporte internacional se traduce en mayores costos, y eso puede alterar toda la cadena productiva”, afirma Cardona.

A este panorama se suman los riesgos de una menor demanda en los propios mercados de EE. UU. y China —afectando a exportadores colombianos— y la llegada de más productos chinos a otros países como Colombia, generando mayor competencia.

China: ¿el «refugio inesperado en la guerra comercial? 

Paradójicamente, mientras el presidente Trump impone aranceles cada vez más altos a las importaciones chinas, muchas empresas estadounidenses y multinacionales han optado por mantener sus operaciones en China en lugar de mudarse a otros países, según un reportaje reciente de The New York Times.

Los nuevos aranceles impuestos por EE. UU. no solo afectan a China, sino también a cerca de 60 países adicionales, entre ellos Vietnam, Tailandia e India, que en su momento se pensaron como alternativas más estables.

Esta expansión del “frente de guerra” ha hecho que muchas empresas decidan no arriesgarse a mover sus cadenas de suministro, y prefieran quedarse con lo que ya conocen.

La sofisticación industrial y tecnológica de China, sumada a su experiencia en manufactura, sigue siendo un factor determinante. Empresas consultadas por el NYT admitieron que cambiar de proveedor no solo es costoso y riesgoso, sino que no hay garantía de que el nuevo destino esté libre de nuevos aranceles a futuro.

¿Qué significa esto para las MIPYMES colombianas? 

En este contexto de incertidumbre, Claudio Cardona recomienda a las MIPYMES tomar acciones estratégicas que les permitan navegar el impacto de la guerra comercial:

  • Diversificar mercados para no depender de un solo origen o destino comercial.
  • Innovar y mejorar procesos para ser más eficientes y competitivos.
  • Gestionar el riesgo cambiario y monitorear las variaciones en costos logísticos e insumos.
  • Buscar proveedores alternativos locales o regionales que puedan ofrecer estabilidad frente a las fluctuaciones globales.

Al mismo tiempo, Cardona advierte que esta situación también puede abrir oportunidades: algunas empresas colombianas podrán competir con productos importados que ahora son más caros debido a los aranceles, especialmente en sectores como alimentos, bebidas o manufactura ligera.

Mientras las grandes potencias reconfiguran las rutas del comercio global, las MIPYMES colombianas deben mantener una visión estratégica y flexible para proteger sus operaciones y explorar nuevas posibilidades. El reto está en adaptarse, entender los cambios del entorno internacional y tomar decisiones informadas que aseguren su sostenibilidad.

 

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