La cohorte 2026-I de FAE se dio un ‘hasta luego’ antes de su grado
En la tarde del 18 de marzo, el hall del edificio I comenzó a llenarse de abrazos contenidos, miradas cómplices y sonrisas que delataban algo más que alegría: la certeza de estar a un paso de cerrar un ciclo.
Uno a uno, los estudiantes de la cohorte 2026-I de la Facultad de Administración de Empresas de la Universidad Externado de Colombia fueron llegando al encuentro que, con los años, se ha convertido en una tradición significativa: la bienvenida a la vida profesional, antes incluso de recibir el diploma.
Entre conversaciones cruzadas y saludos que sonaban a despedida, el director del pregrado, Daniel García, y la decana, Liliana López, dieron apertura a la noche. “Hay tres competencias que distinguen a un buen gerente externadista: ser líder, ser capaz de comprender, diseñar y gestionar las organizaciones hacia sus objetivos y ser estratega. Ahora ustedes son hacedores de estas competencias”, dijo García, como quien entrega una brújula antes de un viaje largo. Luego, con una pausa que pareció quedarse flotando en el ambiente, agregó: “El verdadero éxito no radica en logros externos, sino en la sensación de realización personal”.
La decana tomó la palabra con la serenidad de quien sabe que el momento exige más advertencias que celebraciones. Recordó los años de formación atravesados por la incertidumbre de la pandemia y los desafíos que vendrán. “No den el brazo torcer ni por plata, ni por placer de ustedes mismos ni de otros. Si pierden eso, realmente pierden un montón más”, afirmó, dejando claro que la ética no es un discurso, sino una práctica que se pondrá a prueba desde el primer día fuera del campus.
La noche avanzó entre palabras que buscaban quedarse. Desde la oficina de egresados, Andrés Muelas invitó a mirar el futuro con preguntas más que con certezas: “¿Qué quieren hacer, en qué área quieren trabajar, dentro o fuera del país? Son preguntas que tienen que empezar a plantearse para lograr el empleo de sus sueños”. Su voz también fue puente hacia lo que sigue: asesorías, acompañamiento y la promesa de que el vínculo con el Externado no termina con la graduación.
Hubo también espacio para el reconocimiento. Angie Rodríguez, coordinadora académica, celebró a quienes alcanzaron los más altos logros en Saber Pro y del promedio académico del pregrado, y, en medio del orgullo institucional, dejó un consejo que resonó entre los asistentes: “No se comparen con nadie. Cada uno tiene un proceso dentro de su vida profesional y personal. Hoy vinimos a celebrar”.
Más allá del protocolo, la voz de los estudiantes le dio cuerpo a la noche. Estefani Malagón, una de las estudiantes destacadas, habló desde la convicción de quien reconoce el valor de lo aprendido: “Estamos en un mundo en el que no hay que dejar de aprender… esto es un peldaño más en nuestra vida profesional y personal”. Y añadió, casi como un acuerdo colectivo: “No es de compararnos, sino de admirar a esos compañeros… pero siempre con valores y ética por encima de cualquier decisión”.
Iván Arciniegas, quien llevó su formación hasta Francia en una doble titulación, cerró con gratitud el círculo de su paso por la Universidad: “Todo eso gracias a mi alma mater, el Externado”. Su voz, emocionada, fue también la de una generación que entendió el alcance de las oportunidades recibidas: “Muy feliz de culminar esta etapa. Espero que venga un futuro lleno de éxitos para todos”.
Después de los discursos y los aplausos, el grupo se desplazó a la Casa Externadista del edificio I. Allí, entre platos servidos y conversaciones más estrechas, la noche encontró su tono definitivo: el de la celebración compartida. Ya no eran solo estudiantes; empezaban a ser gerentes externadistas listos para enfrentarse al mundo real.