Cierre de Plan Padrinos 2025-II: cuando la teoría se pone en práctica
El auditorio se fue llenando poco a poco de voces emocionadas, saludos entre estudiantes y la expectativa de los emprendedores que regresaban al campus para escuchar los resultados de un semestre intenso.
El cierre de Plan Padrinos, el programa en el que las y los estudiantes del Externado se convierten en consultores de PYMES reales, tenía la atmósfera de una celebración emocionante: la de quienes descubrieron que el conocimiento —al fin— se vuelve acción.
Daniel García, director del Pregrado de Administración de Empresas, abrió el encuentro recordando el corazón del programa y reconoció su complejidad. Él aseguró que hay un gran valor en permitir que la nueva generación “a veces inocente, a veces creativa, pero siempre enriquecedora”, se confronte con la realidad.
“Es un reto importante para nosotros como formadores, porque nuestros estudiantes acumulan teorías y conocimientos que solo en estos momentos comienzan a ser tangibles”, aseguró García.
Plan Padrinos 2.0, la segunda fase del programa, permite implementar parte de las soluciones propuestas. Claudio Cardona, docente y coordinador de Plan Padrinos, lo explicó con claridad: “¿A quién no le gustaría tener definidos sus cargos, sus funciones, una investigación de mercado o un plan financiero? Eso fue lo que hicieron y hacen nuestros estudiantes en la segunda fase”.
“Gracias a ustedes, padrinos y madrinas, por transmitir valores y acompañar la formación de estos jóvenes”, señaló Cardona.
Entre esos jóvenes estuvo el equipo que trabajó con Overall Workout, un gimnasio enfocado en entrenamiento funcional. Una de sus integrantes narró cómo el proyecto se volvió parte de sus rutinas. Además, enumeró con orgullo los avances: actualización de plantillas financieras, búsqueda de certificaciones, creación de contratos y hasta reconocimientos para fortalecer la relación con sus empresarios.
“Este programa no solo nos permite estar en contacto con emprendedores, sino formar vínculos con personas que tienen sueños y confían en nuestro trabajo”, afirmó la estudiante.
Para muchos, como Nicolás Díaz Sotelo, el programa significó un primer encuentro real con el mundo laboral. “Fue muy enriquecedor. La Universidad Externado es muy competente con estos programas porque nos permite llevar a la práctica lo que aprendemos en la carrera”, afirmó. Su experiencia confirmó que la brecha entre teoría y trabajo se acorta cuando se acompaña de cerca a una empresa con necesidades concretas.
Del otro lado del proceso, los emprendedores reafirmaron ese impacto. Iván Cabrera, de IDE Group, lo vivió de cerca. “La teoría es muy bonita, pero cuando la llevamos a la práctica no es tan fácil encajarla. Que los estudiantes vean en tiempo real lo que ocurre dentro de una empresa es muy enriquecedor para ellos y para nosotros”. Celebró las ideas frescas que llegan “desde fuera de la caja” y que terminan generando cambios reales.
“Nos vamos muy agradecidos con la universidad y con los muchachos por su entrega”, dijo Cabrera.
Laura Holguín, emprendedora y funcionaria de la Fundación Imagen Latente, coincidió en ese valor compartido. “Una cosa es caminar con los conocimientos que uno tiene y creer que está haciéndolo bien, y otra es contar con personas que todo el tiempo retroalimentan”, dijo. Su organización, dedicada al sector cultural, enfrentaba desafíos particulares. “Ellos valientemente asumieron el reto. Es muy importante someter a prueba la academia en una realidad donde las artes y las culturas no están en el centro del mercado”.
A medida que se presentaban los logros, se sentía también el cierre simbólico de una etapa: estudiantes que ya no solo reflexionan sobre modelos, sino que los aplican; emprendedores que encontraron en la academia un aliado inesperado; docentes que ven cumplido el propósito de formar desde la experiencia.
El programa concluyó en su edición de 2025-II, pero las historias apenas comienzan su recorrido. Lo aprendido ya no pertenece solo al aula: está en las empresas que seguirán implementando recomendaciones, en los estudiantes que descubrieron sus capacidades y en esa red de vínculos que se teje en el sector real.