Pieza del mes

Febrero de 2025

El Externado de Colombia. Su reglamento y su profesorado – El Tiempo (1923)

Nelson La Rotta – Asistente de Investigación – Lux non occidat

Para febrero, presentamos a la comunidad externadista una pieza-documento fundamental de nuestra historia: el artículo El Externado de Colombia: Su reglamento y su profesorado, publicado el 19 de diciembre de 1923 en el diario El Tiempo.

Este artículo hace referencia a un momento crucial en la vida institucional del Externado. Recordemos que la Universidad estuvo cerrada durante 23 años, de 1895 a 1918, debido a la Guerra Civil de 1895, preludio de la Guerra de los Mil Días (1899-1902). Este conflicto provocó el cierre de varias instituciones educativas y forzó a muchos jóvenes a los campos de batalla. El cierre del Externado también se mantuvo debido a la muerte prematura de Nicolás Pinzón Warlosten, su fundador, en 1895; al exilio de Santiago Pérez (co-rector), quien murió en 1900 en París, y a la persecución sin tregua del régimen de la Regeneración.

De la colección Lux Non Occidat: Museo y Archivo Histórico.

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Tras el vacío que dejó el Externado y sus rectores durante esos 23 años, la Universidad Republicana mantuvo vivas las banderas de la educación crítica, científica y moderna, acogiendo a algunos de los profesores y estudiantes externadistas que quedaron sin institución. Bajo el liderazgo de Luis A. Robles, rector de la Universidad Republicana de 1892 a 1895, y Diego Mendoza Pérez, rector entre 1896 y 1899 —quien posteriormente asumiría la rectoría del Externado tras su reapertura en 1918—, se garantizó la continuidad de una educación independiente y progresista.

Años después, la Universidad Republicana enfrentó un conflicto interno que llevó a su disolución, pues sus divisiones en torno al apoyo a la candidatura presidencial de Marco Fidel Suárez debilitaron su independencia. Ante esta crisis, académicos y profesores descontentos impulsaron la reapertura del Externado en 1918, con el propósito de restaurarlo como un espacio académico autónomo y libre.

La Junta Directiva que lideró la restauración del Externado de Colombia en 1918 estuvo conformada por destacados externadistas y profesores de la Universidad Republicana, entre ellos Tomás O. Eastman, jurista, académico y Ministro del Tesoro; Nemesio Camacho, empresario y político clave en el desarrollo ferroviario del país; Lucas Caballero, diplomático e intelectual; Ricardo Hinestrosa Daza, futuro rector del Externado y defensor del pensamiento crítico; Enrique Olaya Herrera, presidente de Colombia entre 1930 y 1934, impulsor del liberalismo y la modernización del país; Eduardo Santos, presidente entre 1938 y 1942 y fundador de El Tiempo, entre otros. Su liderazgo fue fundamental para preservar los ideales liberales y la educación laica en un contexto adverso, asegurando la continuidad del Externado como un espacio de pensamiento libre y progresista.

Como rector fue designado Diego Mendoza Pérez, abogado boyacense y compañero de estudios de Nicolás Pinzón Warlosten en la Universidad Nacional. En 1923, tras varios años de funcionamiento, se formalizaron los estatutos y el reglamento orgánico del Externado, consolidando su carácter como Facultad de Derecho y Ciencias Sociales y Políticas. El 19 de diciembre de ese año, El Tiempo publicó este reglamento junto con la nómina de notables profesores que integraban la institución. Dichos estatutos fueron la base para la Resolución No. 92 del Ministerio de Gobierno, expedida por el presidente de la República el 9 de marzo de 1926, mediante la cual se autorizó al Externado a funcionar como una institución educativa profesional.

Este reglamento de 1923 fue pionero en la educación superior colombiana al incluir la participación estudiantil en el gobierno universitario:

“El Externado se regirá por un rector, y el Consejo Directivo integrado por él, tres profesores delegados por el cuerpo de los mismos y dos alumnos elegidos por el Consejo de Estudiantes, compuesto por un alumno de cada curso, elegido directamente por sus compañeros”.

De igual modo, la rectoría de Diego Mendoza adoptó una nueva comprensión del rol de las instituciones educativas en la sociedad. Desde esa época, se empezó a hablar de Extensión Universitaria, entendida no solo como la formación de profesionales, sino también como una herramienta para acompañar a la sociedad con educación accesible. En este contexto, el Externado ofreció formación y capacitación a los sectores trabajadores de Bogotá:

“La Extensión Universitaria será por hoy educativa. Se referirá a la enseñanza de las ciencias sociales, especialmente a material como el Derecho Usual, a fin de que los obreros conozcan sus deberes y derechos ciudadanos, y la economía política con fines especialmente prácticos”.

La Extensión Universitaria no solo se centró en la formación de los sectores trabajadores, sino que también promovió una notable diversidad en su cuerpo de profesores. Este estaba compuesto por docentes en ejercicio del Externado, antiguos alumnos que se habían desempeñado como catedráticos y personas externas dispuestas a aportar su conocimiento en beneficio de los estudiantes y de la comunidad en general. Las materias ofrecidas en esta iniciativa incluían Derecho Usual, Economía Política, Derecho Industrial y Legislación Industrial.

Dentro de este marco de educación abierta y comprometida, destacó la Cátedra Murillo Toro, una de las primeras en abordar el estudio del pensamiento liberal y republicano en Colombia. A través de ella, se honró la vida y el legado de Manuel Murillo Toro (1816-1880), político, periodista y escritor que, como presidente en dos ocasiones (1864-1866 y 1872-1874), fue un líder del liberalismo radical y un firme defensor de reformas económicas y sociales, promoviendo la libertad de prensa, el comercio y la educación laica. La cátedra fomentaba el análisis crítico de los principios de soberanía, justicia y libertad, articulando la formación de los estudiantes con el contexto político y social del país.

Así, este artículo, hoy pieza del Museo y Archivo Histórico, refleja un momento clave en la historia del Externado. Presentó públicamente su propuesta educativa ante la sociedad colombiana, diferenciándose en el panorama de la época como una institución independiente, crítica e innovadora; cuyos ecos persisten hasta la actualidad.

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