Reciclaje y trabajo en Colombia: ¿qué es la economía social circular y por qué no se trata solo de reciclar?
Una investigación de la Facultad de Administración de Empresas de la Universidad Externado de Colombia muestra cómo un modelo colombiano con recicladores de oficio logró recuperar más de 1.000.000 de kilos de residuos y convertir la economía circular en ingresos, formalización y trabajo digno.
La economía circular suele explicarse como una forma de reducir residuos, aprovechar mejor los recursos y evitar que los materiales terminen demasiado pronto en la basura. Pero esa explicación se queda corta. Porque cuando la circularidad se cruza con el trabajo de recicladores de oficio, la pregunta ya no es solo qué pasa con los residuos. También es qué pasa con las personas que los recuperan, los clasifican y los devuelven a nuevos ciclos de valor.
Ese es el punto de partida de una investigación realizada por Alejandro Ojeda-Cortés y José Luis Camarena, docente investigador de la Facultad de Administración de Empresas de la Universidad Externado de Colombia. El artículo, titulado Social circular economy: an exploratory Colombian case study through the capability approach, fue publicado en Social Enterprise Journal y analiza un caso colombiano de economía social circular desde el enfoque de capacidades humanas.
El estudio muestra que un modelo liderado por recicladores de oficio en Bogotá logró unir tres dimensiones que muchas veces se tratan por separado: cuidar el ambiente, generar ingresos y mejorar condiciones de trabajo. En palabras simples: la economía circular no empieza ni termina en una caneca.
¿Por qué la economía circular no se trata solo de reciclar?
Porque reciclar es apenas una parte del proceso. La investigación muestra que la circularidad también puede incluir reparación, reutilización, venta en mercados de segunda mano, aprovechamiento de residuos orgánicos, compostaje y producción de humus con lombrices californianas.
Ese punto cambia la conversación. Cuando se habla solo de reciclar, el foco suele estar en el material: plástico, vidrio, cartón, papel, metal. Pero cuando se habla de economía circular social, el foco se amplía.
Importa el material, sí, pero también importa quién lo recupera, en qué condiciones trabaja, qué ingresos recibe, qué capacidades desarrolla, qué reconocimiento obtiene y qué lugar ocupa dentro de la ciudad. Ahí aparece el verdadero aporte de esta investigación: mostrar que la economía circular también puede ser una herramienta para mejorar vidas.
Reciclaje, trabajo y dignidad
En Colombia, los recicladores de oficio cumplen una función ambiental esencial. Sin embargo, durante años muchos han enfrentado condiciones difíciles: ingresos bajos, falta de acceso a seguridad social, exposición a riesgos y poca visibilidad dentro del sistema urbano de residuos.
El caso estudiado por la Facultad de Administración de Empresas muestra una posibilidad distinta. Al organizarse y formalizarse, los recicladores accedieron a mejores condiciones de trabajo, herramientas, rutas organizadas, capacitación, participación en decisiones y sentido de comunidad.
La investigación identifica capacidades relacionadas con trabajo digno, salud, educación, libertad de expresión, participación y pertenencia comunitaria. Por eso, formalizar no es solo cumplir un requisito. Formalizar también puede ser dignificar: puede significar que un oficio deje de ser invisible, que haya mejores ingresos, más voz, más reconocimiento y más posibilidades reales de vida.
Más de 1.000.000 de kilos recuperados
El dato ambiental del caso es contundente: el modelo analizado logró recuperar más de 1.000.000 de kilos de residuos orgánicos y reciclables. También llegó a conjuntos residenciales, instituciones educativas, empresas y edificios empresariales, donde se promovieron mejores prácticas de separación, consumo responsable y aprovechamiento de residuos.
Según la investigación, el sistema fue implementado en 130 conjuntos residenciales y benefició a más de 50.000 habitantes. También involucró a empresas, colegios y edificios empresariales en procesos de mejor disposición de residuos.
Pero el valor del caso no está solo en la cantidad de residuos recuperados. Está en la conexión entre residuos, trabajo y sostenibilidad. El modelo demuestra que una organización social puede generar impacto ambiental, sostener ingresos y crear mejores condiciones para una población históricamente vulnerable.
Un modelo que combina negocio social y economía circular
El caso estudiado no funciona solo como una experiencia ambiental. Su valor está en que combina dos enfoques: economía circular y negocio social. La economía circular permite recuperar, reutilizar, reparar y transformar materiales.
El negocio social permite orientar esa operación hacia un propósito humano: mejorar condiciones de vida, fortalecer ingresos y reinvertir recursos en la organización y sus integrantes. Esa mezcla es lo que la investigación identifica como economía circular social.
No se trata de reciclar por reciclar. Se trata de crear un modelo que genere valor ambiental, económico y social al mismo tiempo.
Capacidades humanas: el otro resultado del modelo
Uno de los aportes centrales del estudio es que no mide el impacto únicamente por toneladas recuperadas o ingresos generados. También observa las capacidades humanas que el modelo ayuda a desarrollar.
La investigación identifica avances relacionados con trabajo digno, acceso a salud, educación y capacitación, participación en decisiones, libertad de expresión y sentido de comunidad.
Ese hallazgo es clave porque permite entender que la sostenibilidad no solo debe preguntarse cuánto material se recupera, sino qué posibilidades abre para las personas que hacen posible esa recuperación.
Lo que este caso puede enseñar a empresas y política pública
El estudio plantea que este tipo de modelo puede ofrecer aprendizajes para empresas, emprendedores sociales y formuladores de política pública. Para las empresas, la lección es clara: la economía circular no debería quedarse en campañas de reciclaje o reportes de sostenibilidad.
Puede convertirse en una forma de repensar la operación, las alianzas y la generación de valor. Para la política pública, el caso muestra la importancia de incluir la dimensión social dentro de las estrategias de economía circular.
No basta con promover el aprovechamiento de residuos si no se consideran las condiciones de quienes trabajan en esa cadena. Y para las organizaciones sociales, el caso muestra que es posible construir modelos con impacto ambiental, sostenibilidad financiera y propósito humano.
Este caso deja una idea clara: la economía social circular no empieza ni termina en una caneca. Empieza cuando una organización decide mirar completo el sistema: los residuos, los ingresos, las personas y el futuro que está ayudando a construir.
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Preguntas frecuentes
¿Qué es la economía circular?
La economía circular es un modelo que busca reducir el desperdicio, aprovechar mejor los recursos y mantener los productos y materiales en uso durante más tiempo. No se limita al reciclaje, porque también incluye reparación, reutilización, compostaje, recuperación y transformación de materiales.
¿Cuál es la diferencia entre reciclaje y economía circular?
El reciclaje es una parte de la economía circular, pero no la agota. La economía circular busca que los productos, materiales y recursos permanezcan en uso durante más tiempo antes de convertirse en residuos.
¿Por qué la economía circular no se trata solo de reciclar?
Porque también puede incluir reparación, reutilización, mercados de segunda mano, aprovechamiento de residuos orgánicos, compostaje y nuevos modelos de generación de valor. Además, cuando se conecta con el trabajo de recicladores de oficio, también puede tener impacto social.
¿Qué es la economía social circular?
La economía circular social combina el aprovechamiento de residuos y materiales con objetivos humanos y sociales. Busca generar impacto ambiental, sostenibilidad económica y mejores condiciones de vida para las personas que participan en el modelo.
¿Qué encontró la investigación de la Facultad de Administración de Empresas del Externado?
La investigación analizó un caso colombiano en el que recicladores de oficio desarrollaron un modelo que combina economía circular y negocio social. El caso muestra impactos ambientales, económicos y sociales, incluyendo recuperación de residuos, generación de ingresos, formalización laboral, capacitación y participación comunitaria.
¿Cuántos residuos logró recuperar el modelo estudiado?
El modelo analizado logró recuperar más de 1.000.000 de kilos de residuos orgánicos y reciclables. También llegó a conjuntos residenciales, instituciones educativas, empresas y edificios empresariales.
¿Qué relación existe entre reciclaje y trabajo digno?
El reciclaje puede conectarse con el trabajo digno cuando se organiza bajo mejores condiciones laborales, acceso a herramientas, capacitación, participación y reconocimiento. El caso estudiado muestra que la formalización puede mejorar ingresos, capacidades y sentido de comunidad.
¿Qué pueden aprender las empresas de este caso?
Las empresas pueden aprender que la economía circular no debe quedarse en campañas ambientales. Un modelo circular serio debe revisar la cadena completa: quién recupera los residuos, cómo se aprovechan, qué valor se genera y qué condiciones laborales existen detrás del proceso.
¿La economía circular puede ayudar a reducir la informalidad laboral?
Puede contribuir cuando se articula con organización, formalización, capacitación, mejores herramientas y modelos sostenibles de generación de ingresos. El caso estudiado muestra que la circularidad puede abrir oportunidades para transformar oficios vulnerables en trabajo más reconocido.
¿Por qué esta investigación es importante para Colombia?
Porque conecta tres desafíos del país: manejo de residuos, trabajo digno e inclusión social. También muestra que la sostenibilidad puede construirse desde modelos reales, con impacto ambiental, económico y humano.