Sesión No. 14 de la Cátedra Carlos Restrepo Piedrahita
El Departamento de Derecho Constitucional y el Instituto de Estudios Constitucionales Carlos Restrepo Piedrahita (ICRP) de nuestra Casa de Estudios realizaron la decimocuarta sesión de su cátedra, titulada “El desmoronamiento de la era democrática: autocracias y democracias en tensión”.
El Dr. César Mauricio Vallejo Serna, profesor titular del Departamento de Derecho Constitucional, presentó un análisis profundo sobre la crisis global de la democracia, tomando como referencia el Informe internacional de Varieties of Democracy (V-Dem) de la Universidad de Gotemburgo, que documenta el retroceso democrático sin precedentes en el orden internacional.
Según los datos más recientes del informe V-Dem, mientras que en el año 2000 existían 52 países mejorando sus sistemas democráticos frente a solo 5 retrocediendo, para 2025 únicamente 11 Estados reportan progresos, mientras que 44 registran un franco deterioro en pilares esenciales como libertad de expresión, integridad electoral y derechos fundamentales. Colombia, como parte de los 194 Estados que han ratificado los Convenios de Ginebra desde 1949, se encuentra inserta en un contexto mundial donde las dinámicas democráticas han sufrido transformaciones fundamentales.
La presentación destacó el avance global de la autocratización, el deterioro de las libertades públicas y el reducido porcentaje de la población mundial que vive actualmente en democracias liberales. El encuentro permitió reflexionar sobre los desafíos contemporáneos de la democracia y la importancia de fortalecer sus instituciones y garantías.
La Excepción Histórica de la Democracia
El Dr. Vallejo destacó que la democracia en el orden global constituye una excepción histórica y no la regla general de organización política. Aunque las generaciones formadas a finales del siglo XX asumieron que la expansión democrática era un proceso natural e irreversible, la realidad contemporánea demuestra que los sistemas democráticos plenos siguen siendo escasos.
Así mismo, enfatizó que la democracia cumple una doble función: instrumental, al brindar mecanismos de corrección y legitimidad para la toma de decisiones colectivas, y sustancial, al incorporar derechos indispensables como libertad de expresión, igualdad política y participación. Paradójicamente, estos derechos desempeñan una función protectora frente a la propia vocación autodestructiva de la democracia, evitando que un régimen sin contrapesos termine por aniquilar a los individuos que lo integran.
La Tipología de Regímenes: Democracias Liberales al Borde del Colapso
El análisis del informe V-Dem reveló una clasificación de cuatro categorías de sistemas políticos, ordenados según su grado de satisfacción institucional y garantías ciudadanas. En el nivel óptimo se ubican las democracias liberales, caracterizadas por elecciones competitivas, transparentes y periódicas, acompañadas de estricta separación de poderes y plena vigencia de libertades civiles. Sin embargo, esta categoría representa apenas el 17.8% de los Estados evaluados.
En un escalón inferior se encuentran las democracias electorales, que garantizan contiendas multipartidistas justas pero exhiben deficiencias en sus balances institucionales. Por debajo se sitúan las autocracias electorales, regímenes donde múltiples fuerzas políticas concurren sin condiciones reales de equidad, y en el rango más restrictivo figuran las autocracias cerradas, correspondientes a dictaduras que suprimen de manera absoluta la competencia electoral y el ejercicio de derechos fundamentales.
Un Diagnóstico Global Alarmante
Los datos empíricos revelados por el informe confirman una marcada y progresiva erosión democrática a escala global. De los 179 Estados evaluados, 92 corresponden a regímenes autocráticos (57 electorales y 35 cerrados) y 87 a democracias, de las cuales únicamente 31 alcanzan el estatus de democracias liberales. En términos demográficos, el 74% de la población mundial vive actualmente bajo mandatos autocráticos, mientras que tan solo el 7% habita en democracias liberales plenas.
Este retroceso ha dejado de ser un fenómeno propio de regiones tradicionalmente convulsas para asentarse en el hemisferio occidental. Casos emblemáticos como el de Estados Unidos reflejan un descenso abrupto de más de treinta posiciones, transitando de democracia liberal a democracia electoral a raíz del debilitamiento en la separación de poderes y la creciente interferencia partidista sobre el poder judicial. En la Unión Europea, siete Estados miembros han sufrido retrocesos, mientras que en América Latina sucede lo mismo.
El Desafío de Escala y los Modelos Alternativos
El Dr. Vallejo planteó que la democracia enfrenta una limitación estructural vinculada a la escala, funcionando con mayor eficacia en entornos locales reducidos donde los problemas conciernen de forma directa a la comunidad. A gran escala, los Estados democráticos encuentran serias dificultades para gestionar la pluralidad y la urgencia de bienestar material, escenario en el cual emergen modelos alternativos que desafían el consenso liberal.
Como ejemplo de esta tensión, el ponente analizó el caso de China, imperio burocrático milenario que fundamenta su negativa a democratizarse en el riesgo de fragmentación territorial y vulnerabilidad ante interferencias extranjeras, consolidando una planificación centenaria que ha demostrado un innegable éxito material al superar niveles masivos de pobreza sin recurrir al pluralismo político. Asimismo, en regímenes como El Salvador y Singapur, amplios sectores ciudadanos manifiestan estar dispuestos a sacrificar libertades individuales y garantías procesales a cambio de resultados tangibles en seguridad, orden y cobertura de servicios públicos.
La Crisis de Legitimidad: El Agotamiento del Modelo Representativo
Para finalizar su intervención, el Dr. Vallejo sostuvo que la crisis actual no debe atribuirse a la democracia en sí misma, sino al agotamiento del modelo de representación política tradicional. La complejización y tecnificación de las sociedades modernas ha ensanchado la brecha entre gobernantes y gobernados, propiciando la consolidación de una élite política que no comparte las vivencias, urgencias ni condiciones cotidianas de los ciudadanos. Esta desconexión material impide que las decisiones públicas reflejen los intereses del común y desactiva la eficacia de los mecanismos constitucionales de participación y control.
La desconfianza acumulada ante el incumplimiento institucional ha detonado una indignación social que castiga indistintamente a la clase política y al orden constitucional. Este descontento es canalizado por liderazgos populistas que, bajo la promesa de enfrentar a las élites tradicionales, terminan socavando las conquistas del Estado liberal de derecho.
Un Llamado a la Reflexión Académica
La doctora Floralba Padrón Pardo, moderadora del evento, coincidió en la urgencia de diagnosticar acertadamente esta fractura y recordó que, citando al profesor Manuel Aragón Reyes, el único Estado constitucional viable es aquel fundado en la democracia sustancial, la vigencia de los derechos y la preservación activa de sus límites institucionales.
Esta reflexión constituye un llamado imperativo para juristas, académicos y formuladores de política pública a nivel global para repensar los fundamentos de la convivencia democrática y proponer soluciones que reconcilien la exigencia de gobernanza efectiva con la protección irrenunciable de los derechos fundamentales.