Grados: la decencia y la palabra como instrumentos para ejercer el Derecho
Por un instante, el auditorio principal de la Universidad Externado de Colombia se convirtió en un espacio profundamente íntimo. Este jueves 12 de junio, la Facultad de Derecho celebró dos ceremonias de posgrado.
La mañana avanzaba con miradas emocionadas cuando el rector Hernando Parra Nieto se puso de pie para pronunciar unas palabras que, más allá de lo académico, buscaron dejar una huella ética en las(os) nuevas(os) prosgraduandas(os). En tiempos convulsos, donde el respeto parece desdibujarse, el Rector no dudó en llamar a la reflexión.
“Se trata de la decencia, entendida como la dignidad en los actos y en las palabras… como ciudadanos formados en esta casa, estamos llamados a incorporar en nuestro comportamiento individual: actuar decentemente, con dignidad, precisamente en ‘los actos y en las palabras’”, subrayó el Rector.
Pero no fue un discurso al aire. Fue, en cambio, un gesto de reconocimiento a quienes han encarnado ese ideal desde hace décadas. Entonces, el Rector desvió la mirada hacia una familia sentada en la primera fila: los Medellín. Con voz emocionada, narró cómo el abuelo, Carlos Medellín Forero, fue profesor de esta Casa de Estudios y rector encargado en varias oportunidades, hasta el trágico día de noviembre de 1985, cuando fue víctima del holocausto del Palacio de Justicia. Recordó también al padre, Carlos Medellín Becerra, exministro de Justicia, egresado en 1983, y finalmente se detuvo en el presente: “Y ahora Carlos Medellín Cano, graduado en el año 2025 en esta Casa de Estudios. Cuatro generaciones de la familia Medellín vinculadas a los principios del Externado”.
El Rector compartió una revelación personal: “El doctor Carlos Medellín Forero me entró aquí de su mano al Externado, siendo un menor de edad hace 46 años, para iniciar una de las más grandes, quizás la más maravillosa misión de mi vida: servirle a esta casa. En una cruzada que continúa y aún no termina”.
Quien también subió al atril fue Jorge Castaño Gutiérrez, abogado egresado de esta Casa de Estudios con especialización en derecho financiero y bursátil de la misma institución, así como un máster en desarrollo económico de la Universidad Carlos III de Madrid. Además, superintendente financiero durante tres gobiernos distintos.
“El pregrado nos forma y nos da los cimientos, pero definitivamente los estudios de posgrado son los que redefinen nuestras aspiraciones y nos proyectan hacia un nuevo nivel en el ejercicio profesional”, afirmó Castaño con voz pausada.
Al cierre, llegó el turno de Carlos Medellín Cano, ya no como símbolo de una familia externadista, sino como un joven profesional con voz propia. Su intervención, centrada en el derecho deportivo, fue un manifiesto de compromiso social.
“Hoy al recibir este título de especialista en derecho deportivo, quiero expresar mi más profunda gratitud a la Universidad Externado de Colombia… El deporte puede ser un motor real para el desarrollo social y económico y para la reducción de violencia, especialmente en contextos como el colombiano”, sostuvo, citando el caso inspirador de la medallista Caterine Ibargüen como prueba viva de esa afirmación.
Así concluyó la ceremonia de la mañana: entre aplausos, abrazos y la firme convicción de que ser jurista del Externado merece una gran responsabilidad.
Ceremonia de la tarde
La tarde caía sobre el campus del Externado, pero la emoción seguía en aumento. Otro grupo de juristas recibía su título de posgrado en una ceremonia marcada por la profundidad de las palabras y el compromiso social de quienes intervinieron.
El rector Hernando Parra Nieto abrió el acto con un llamado sereno pero urgente: pensar en el poder de la palabra. “Toda la interpretación de la realidad humana tiene como sustento primigenio la palabra… puede alabar y también difamar, puede informar y a la vez puede desinformar”, expresó, recordando a las y los graduandos que su oficio como juristas se edifica no solo sobre normas, sino sobre el uso ético y consciente del lenguaje.
Dana Fernanda Beltrán, en representación de sus compañeras y compañeros, llevó la reflexión a otro terreno: el de la tecnología como derecho y como brecha. Desde su experiencia en proyectos de conectividad comunitaria, cuestionó la visión limitada del acceso digital en Colombia.
“Es urgente ampliar las oportunidades digitales para que las personas puedan acceder y crecer en sus comunidades, sin necesidad de emigrar a las ciudades”, dijo Beltrán.
Wilfredo Robayo, profesor y egresado destacado del Externado, ofreció una mirada esperanzadora, pero exigente. Habló del pensamiento crítico como el mayor legado que deja la Universidad. Para él, la libertad que promueve el Externado es una responsabilidad activa: cuestionar lo injusto, decidir con ética y actuar para transformar.
“Han aprendido a no aceptar verdades absolutas… este pensamiento crítico es su primera herramienta para afrontar un mundo complejo”, aseguró Robayo.
En ese cruce de voces —la del rector que invita a cuidar la palabra, la de la egresada que impulsa redes comunitarias y la del profesor que alienta la libertad con conciencia—, se dibujó una idea común: ejercer el derecho es construir país, desde todos los frentes posibles.