Futuras(os) abogadas(os): “Servir a los demás es nuestro rol social como juristas”

Externadistas vivieron una jornada marcada por los recuerdos, el amor, las risas y la felicidad de culminar sus materias para iniciar un nuevo camino que las(os) guiará a convertirse en futuras(os) abogadas(os) del país.

En este encuentro estuvieron presentes el rector de nuestra Casa de Estudios, Hernando Parra Nieto; la decana de la Facultad, Emilssen González de Cancino; la secretaria general, María Julieta Villamizar de la Torre; y las(os) docentes Jorge Enrique Santos, Mónica Ramírez, María Cecilia M’Causland y Jorge Alberto Colmenares, quienes, en sus intervenciones, expresaron el orgullo y la satisfacción de verlas(os) culminar esta etapa y saber que representarán con lealtad, honestidad y respeto los ideales de su alma mater.

En su intervención, el rector Parra evocó la historia del rey Federico II de Prusia y de un humilde molinero que se negó a vender su molino, para destacar cómo, hace más de 250 años, ambos confirmaron la importancia de una justicia independiente, a la que no le importen las jerarquías, sino la verdad. Asimismo, invitó a las(os) externadistas a convertirse en esas(os) abogadas(os) y juezas(ces) defensoras(es) del Estado de derecho y de las(os) ciudadanas(os).

“El Ejecutivo gobierna, el Legislativo norma y el Judicial controla. Ese control inicial del poder es, en últimas, lo que distingue a una democracia de un régimen donde la ley es el capricho del más fuerte. El molinero lo entendía con claridad; por eso no sintió miedo frente al rey, sino confianza en que existía una institución que haría lo que debía hacer, sin importar quién estuviera al otro lado del litigio”, señaló.

Y Añadió: “Colombia, nuestra querida patria, necesita hoy, más que nunca, confianza. Necesita desesperadamente que se siga creyendo en los jueces y en el futuro de nuestra nación: un país donde los jueces fallen por derecho y no por conveniencia. Ese es el país que ustedes deben ayudarnos a consolidar”.

La secretaria general, María Julieta Villamizar, afirmó: “Llegar hasta aquí no es casualidad; es el resultado de la inteligencia, la constancia, el compromiso y la capacidad de levantarse cada vez que aparecía un obstáculo. Haber avanzado en una carrera como Derecho y hacerlo en una institución con el nivel académico del Externado es un logro que merece reconocimiento y celebración. Y aunque quizás no lo perciban ahora, con el paso de los años comprenderán que la vida universitaria fue una de las etapas más valiosas y memorables de sus vidas”.

Las(os) docentes elegidas(os) por las(os) externadistas para compartir este momento tan especial dejaron mensajes de agradecimiento y consejos para el camino profesional de las(os) futuras(os) abogadas(os), invitándolas(os) a contribuir a una sociedad democrática, actuar con honestidad y dejar siempre en alto el nombre del Externado.

Por su parte, Emilssen González de Cancino se refirió al crecimiento que ha visto en las(os) externadistas durante su paso por la Facultad, no solo en conocimientos, sino también en madurez y curiosidad. En su intervención, recordó que el Externado se caracteriza por ser una institución abierta, tanto en lo físico como en lo intelectual, y aseguró que, más allá del campus, las(os) acompañarán los principios y la formación recibida en la Facultad de Derecho, un sello que —afirmó— seguirá abriéndoles camino en su ejercicio profesional.

Paula Andrea Velásquez y Édgar Manrique, en representación de sus compañeras(os), brindaron unas sentidas palabras en las que recordaron cómo superaron cada obstáculo y resaltaron la importancia de afrontar esta nueva etapa con valentía, entusiasmo y sin miedo.

“Debemos entender, prioritariamente, que servir a los demás es nuestro rol social como juristas. Hay que pensar un instante, como decía Congar, en los textos que iluminaron el alma de los sacerdotes latinoamericanos y en lo que significa no estar solamente junto a alguien, sino con él y por él. En última instancia, ese ha de ser el derrotero final de las(os) abogadas(os), pues el derecho, como ciencia o como arte, con su lenguaje y sus intrincados laberintos dogmáticos, las apariencias sociales que este propicia y el ego que las envenena, no sirven para nada si no es para propugnar por el bienestar social, por el avance de nuestra civilización y por la justicia en su más noble e inalcanzable entendimiento”, afirmó Manrique.

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