¿Existe un derecho humano a la democracia?: Humberto Sierra Porto en Barcelona

El Director del Departamento de Derecho Constitucional, profesor Humberto Sierra Porto, desarrolló el seminario “El derecho humano a la democracia” en Barcelona, en una sesión organizada por Grupo de Estudios sobre Democracia y Constitucionalismo de la Universidad de Barcelona y moderada por el profesor Josep María Castellà.

Con este encuentro inició un recorrido académico que lo llevará también a Lleida y a Zaragoza. Asistieron profesores y doctorandos de la Universidad Autónoma de Barcelona, la Universidad de Messina, la Universidad de Cuenca y la Universidad de Castilla-La Mancha, entre otras instituciones.

Ideas principales del seminario:

  • Una pregunta aparentemente sencilla:

El profesor Sierra Porto explicó que el seminario parte de una solicitud de opinión consultiva que presentó Guatemala ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos y que se espera resolver este otoño. Planteó el problema en estos términos: se trata de saber “si es un derecho autónomo o es un principio que se protege a través de los derechos en los cuales se concreta”. Recordó que las opiniones consultivas no son vinculantes, pero que sus criterios se aplican en muchos países por vía del control de convencionalidad.

  • Constitucionalismo abusivo y erosión democrática:

Según el profesor, la consulta responde al avance del constitucionalismo abusivo en el continente. Este fenómeno avanza mediante reformas que “si uno las analiza aisladamente, no nos comportan ningún tipo de inconveniente, pero cuando pasa el tiempo y uno las analiza en su conjunto, pueden terminar erosionando nada menos y nada más que el Estado de derecho”. Mencionó como antecedentes la Opinión Consultiva OC-28/21, sobre la reelección presidencial indefinida, y el caso Capriles vs. Venezuela, de 2024. En los dos, la Corte examinó los derechos políticos teniendo en cuenta el contexto institucional, sin reconocer un derecho autónomo a la democracia.

  • Las posiciones en el debate:

El profesor expuso las objeciones de la Comisión de Venecia al reconocimiento de este derecho:

  1. La falta de reconocimiento expreso en la Convención Americana, que obligaría a construirlo como un derecho innominado.
  2. Su escasa utilidad, porque los componentes de la democracia ya están protegidos.
  3. Los problemas de justiciabilidad y la superposición con otros derechos.

Frente a esa postura, la mayoría de quienes intervinieron en el trámite defienden el reconocimiento. El profesor destacó que el debate pesa especialmente en América Latina, donde “existe una falta de credibilidad profunda en el derecho escrito” como consecuencia de la crisis de la democracia representativa. Advirtió, sin embargo, que la defensa judicial de la democracia “tiene el riesgo de convertirse en una forma de gobierno de los jueces de manera directa” y que la Corte tiende a actuar como “un tribunal contramayoritario como si fuera un tribunal constitucional ordinario”.

  • La paradoja del constitucionalismo abusivo:

Al cerrar su exposición, el profesor señaló que el principal problema de legitimidad democrática de la región está en la legitimidad de origen, es decir, en la corrección de los procesos electorales, y no en los controles judiciales posteriores. Formuló además una paradoja: si se pide a la Corte enfrentar la arbitrariedad sin parámetros claros, “el riesgo es que el médico termine enfermo, termine inoculado por el virus que pretende resolver”. Y concluyó: “el peligro, sin duda alguna, es que la medicina sea más dañina que la enfermedad”.

En el coloquio con los asistentes se compararon las experiencias europea y latinoamericana. El profesor Sierra Porto insistió en que los jueces no pueden sustituir el compromiso del resto de las instituciones del Estado.

El Departamento de Derecho Constitucional destaca esta participación, que fortalece los vínculos académicos de la Universidad con la comunidad constitucionalista española.

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