Doctoras(es): ustedes aúnan fortaleza y flexibilidad, tal como lo hace el roble
Las(os) nuevas(os) doctoras(es) en Derecho de nuestra Casa de Estudios recibieron, de parte del rector, Hernando Parra Nieto, el símbolo que, con motivo de su grado, se otorga a quienes ahora defenderán la justicia y la equidad en su máxima expresión.
La entrega de estas distinciones se hizo durante un encuentro llevado a cabo en la Casa Externadista del Edificio C y presidido por nuestro rector. En él también participaron la decana de la Facultad de Derecho, Emilssen González de Cancino; la secretaria general, María Julieta Villamizar; la directora del Doctorado en Derecho, Jhoana Delgado; los docentes Viviana Sarmiento y Edgar Solano; y el egresado destacado y doctor emérito, Sergio González Rey.
“Quiero decirles y ratificarles hoy que la excelencia en el ejercicio de la actividad profesional y personal que esta institución ha promulgado desde hace 140 años está representando en ustedes. (…) Las(os) exhorto a que ostenten con orgullo este estandarte que su Casa de Estudios les ofrece hoy, tenemos que seguir creyendo en el país a pesar de las circunstancias”, dijo el rector.
Circunstancias que, como señaló, han sumido al país en escenarios de violencia que amenazan con arrebatar la esperanza y debilitar la confianza en la educación como motor de transformación social. En ese contexto, nuestras(os) doctoras(es) están llamadas(os) a destacarse por su rigor intelectual, a preservar la solidez de su pensamiento y a representar, con integridad, el talante externadista.
Las(os) graduadas(os) lograron plasmar su conocimiento en sus tesis doctorales, en las que, de acuerdo con la decana, se evidencia una condensación de perspectivas y propuestas de optimización sobre temas concretos que continuarán perfeccionándose con el paso del tiempo. Ello responde a la naturaleza misma del conocimiento: una herramienta viva, en constante renovación y que exige cultivo permanente.
(Las(os) invito a) “seguir cultivando esa parcela del conocimiento, pero a la vez salir de la comodidad que da lo ya realizado y ampliar la mirada aplicando la riqueza de todo lo aprendido a la tarea de contribuir cotidianamente al progreso del derecho en un ámbito más amplio y comprensivo. Tal como lo exigieron los juristas romanos, de acuerdo con los ideales de justicia y equidad”, afirmó.
El escudo que recibieron de manos del rector lleva impreso el roble, símbolo de fortaleza, poder y justicia para los antiguos romanos. Este emblema representa ahora la responsabilidad que asumen como doctoras(es): continuar cultivando el conocimiento y contribuir a la garantía de la igualdad, las libertades y los derechos de todas las personas.
El Doctorado en Derecho cumple 25 años, un recorrido en el que la experiencia y la tradición han trazado la hoja de ruta para la formación de investigadoras(es) con vocación y profundo compromiso con la disciplina. Quienes transitan este camino no lo hacen en soledad, sino acompañadas(os) por el apoyo fundamental de sus familias.
“Hoy, estamos celebrando que hemos hecho la travesía, que esta empresa ha llegado a buen puerto, que lo han logrado luego de atravesar por las escuelas, los docentes más rígidos. No estuvieron solos, estuvieron acompañados por su valor, por sus familias, quienes tuvieron que resistir. Ha sido un camino de sube y baja, ha habido muchos momentos críticos, algunos, han tenido ganas de renunciar. Sin embargo, no lo hicieron. Por eso hoy estamos celebrando y festejando con la entrega de este símbolo que para nosotros representa la fortaleza de cada uno de ustedes”, dijo la directora del programa.
En línea con estas palabras, el Dr. Sergio González evocó el camino recorrido por las(os) graduadas(os), recordando el momento en que decidieron emprender el doctorado y los desafíos que enfrentaron a lo largo del proceso. Destacó los sacrificios, las dudas y las dificultades, pero también las satisfacciones alcanzadas gracias al esfuerzo, la disciplina y el apoyo de sus seres queridos.
Asimismo, invitó a las(os) nuevas(os) doctoras(es) a reconocer su propio esfuerzo, a disfrutar este logro y a asumir el compromiso de superarse continuamente, en coherencia con los principios externadistas.
¡Congratulaciones, doctoras(es)! Sigan reflexionando y construyendo conocimiento. Ustedes son ahora las(os) guardianas(es) de los valores y el talante externadista, y ello merece celebrarse, pues, como lo expresó la directora del doctorado, el símbolo recibido es la confirmación del trabajo bien hecho.