El laberinto del poder: ¿Es el presidente un monarca sin corona en América Latina?
En medio de la Feria Internacional del Libro (FILBo 2026), la presentación de El poder presidencial en América Latina: un poder (i)limitado reunió a académicos y asistentes en torno a una pregunta tan simple como inquietante: ¿tiene límites el poder presidencial?
La conversación fue moderada por Paola Montilla, quien abrió el diálogo con una mirada personal y académica. “¿Existe poderes ilimitados? ¿El presidente tiene poderes ilimitados? Es una pregunta sencilla en apariencia, pero detrás de esa pregunta existe una gran complejidad”, afirmó, marcando el tono de una discusión que se movería entre la teoría constitucional y las realidades políticas de la región.
Montilla, evocando sus años de estudio en Francia, confesó que el libro le permitió reencontrarse con debates que creía lejanos. “Lo que me mostró este libro es que en realidad existen muchos matices alrededor del presidencialismo”, dijo. A su vez invitó al público a adentrarse en esas zonas grises que desafían las etiquetas tradicionales de “hiperpresidencialismo”.
Para Floralba Padrón, editora de la obra y directora del Instituto de Estudios Constitucionales Carlos Restrepo Piedrahita, la presentación en la FILBo 2026 tenía un significado especial. “Este es el lanzamiento de nuestro libro desde el stand de la universidad en la FILBo. Muchísimas gracias para todos y para todas… Muchas gracias a todas las personas asistentes, monitores, secretarias, familiares y colegas de la universidad que me acompañan. La verdad es muy emocionante estar aquí”, expresó con emoción.
Padrón situó la discusión en un contexto global y aludió a estudios recientes sobre el estado de las democracias. En su criterio, en Colombia existen mecanismos políticos y legislativos que permiten un control sobre el poder Ejecutivo. “No me iría tanto al salto al vacío del cambio del sistema, sino a revisar y determinar esos controles. Los controles han funcionado y están ahí. Nos hemos dado cuenta, por ejemplo, con el gobierno actual que los controles existen y que el Congreso tiene muchos poderes que no los ha puesto en uso; si el Congreso se tomara en serio su función de control político al Gobierno Nacional, creo que estaríamos en otra cosa”.
“Las reflexiones que están planteadas en este libro nos describen qué debemos hacer para fortalecer el Estado constitucional y particularmente el sistema de gobierno”, agregó Padrón, quien sugirió que el problema no siempre es la falta de herramientas, sino su escaso uso.
El debate subió de tono con la intervención de Humberto Sierra Porto, director del Departamento de Derecho Constitucional del Externado y editor de la obra. Con la vehemencia de quien conoce las entrañas del Estado, Sierra Porto calificó como una distracción peligrosa las propuestas de cambiar el sistema de gobierno en medio de las crisis actuales.
Para él, el problema no es el modelo, sino la debilidad estructural de las instituciones que deben equilibrarlo. «Es una locura hablar del parlamentarismo; en Colombia, la moción de censura no conduce a nada, no se utiliza», aseguró, señalando que proponer reformas constitucionales en lugar de ejecutar políticas públicas es una forma de evadir las necesidades reales del país.
Sierra Porto advirtió, además, sobre los riesgos de un sistema político bloqueado. “En Colombia no tenemos un mecanismo para desbloquear el país”, explicó.
El profesor Héctor Riveros Serrato aportó una dosis de realismo jurídico. En un momento donde «romper la democracia está de moda», Riveros defendió el diseño institucional colombiano como un escudo que ha funcionado, a veces por azar y otras por rigor, contra la arbitrariedad. Recordó hitos como el freno a la segunda reelección y la respuesta actual frente a los intentos de saltarse al Congreso. «El diseño constitucional colombiano ha dado dos pruebas maravillosas de ser un diseño constitucional que resultó extraordinario para evitar la arbitrariedad», sostuvo.
Finalmente, el profesor José Rodrigo Vargas, también coautor, cerró el círculo analítico recordando que la discusión sobre si debemos mantener el régimen presidencial viene desde los años 80, tras las dictaduras. Vargas mencionó la inoperancia de figuras importadas de otros modelos que no han surtido un gran efecto en la realidad nacional. «Al día de hoy no se ha aprobado una sola moción de censura; es decir, la figura hoy es ineficaz», concluyó.
Vargas también advirtió sobre el «neopresidencialismo» y aludió a contextos como el peruano, donde la inestabilidad política se ha vuelto recurrente.
Al cierre del conversatorio, quedó claro que el libro no ofrece respuestas definitivas, sino preguntas necesarias. En medio de una región marcada por tensiones institucionales y desafíos democráticos, El poder presidencial en América Latina: un poder (i)limitado se posiciona como una invitación a pensar —con matices, evidencia y sentido crítico— el verdadero alcance del poder en las democracias contemporáneas.