25N en el Externado: construyamos una Universidad libre de acciones que dañan

De manera recurrente, cuando hablamos de violencias contra las mujeres solemos pensar en hechos desgarradores y que interrumpen o fracturan la cotidianidad. Así solemos asociar el concepto con violencia física que deja moretones, lesiones o con graves consecuencias en el cuerpo. Sin embargo, muchas de las acciones que afectan la vida diaria de las mujeres en los ámbitos universitarios son gestos normalizados que pasan inadvertidos para quienes no los viven, razón por la cual nombrarlos es un acto necesario.

En el marco de la conmemoración del 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, la Unidad de Género invita a reflexionar sobre estas acciones que dañan y que son la base sobre la cual se construyen formas de relacionamiento que llevan a violencias más dañinas.

¿Pensamos que debemos golpear para hacer daño? Las miradas y comentarios, por ejemplo, tienen una enorme capacidad de dañar. Sean morbosos, sancionatorios o humillantes, ninguno de ellos son simples descuidos y revelan la imagen del cuerpo de una mujer como un objeto de evaluación o consumo, y generan un ambiente donde transitar un pasillo o entrar a un salón puede sentirse inseguro o invasivo.

¿Solemos notar el impacto de estas acciones? En muchas ocasiones no lo hacemos, pues muchas veces las hemos hecho parte de nuestra cotidianidad en tal medida que simplemente creemos que ese esa es la forma “natural” de relacionarnos. Nuestra forma de comprender las relaciones románticas o el “coqueteo” es un ejemplo revelador al respecto. Cuando una mujer expresa límites o pide responsabilidad afectiva, responder con etiquetas como “rara” o “tóxica” deslegitima sus necesidades y desplaza la culpa hacia quien intenta cuidarse. De la misma manera, llamar “problemática” o “exagerada” a quien señala un acto de maltrato opera como un silenciamiento que desalienta la denuncia y normaliza el daño.

Esa “forma natural” en que solemos creer que se dan las relaciones se sigue reproduciendo, incluso en las dinámicas contemporáneas. Por ejemplo, de manera más reciente, en el crecimiento de la violencia sexual digital. La difusión no consentida de fotos íntimas, a veces presentada como venganza o burla, vulnera la autonomía, expone la intimidad y produce daños emocionales, sociales y académicos. No es una “broma”: es una forma de violencia digital que requiere ser tomada con toda la seriedad que implica.

Estas prácticas restringen libertades, dañan vínculos y contradicen los valores que deben orientar la vida universitaria. Por eso, la Universidad Externado de Colombia se posiciona de manera clara: ninguna forma de violencia contra las mujeres —por pequeña que parezca— es aceptable o compatible con una comunidad que se piensa ética, plural y comprometida con la dignidad humana.

Este compromiso no recae solo en las instancias institucionales. También interpela a cada integrante de la comunidad. Por esta razón, invitamos a estudiantes, docentes y personal administrativo a asumir una postura activa: no reproducir comentarios que hieren, detener a tiempo prácticas que sabemos que dañan, escuchar sin juzgar y acompañar a quienes deciden hablar. Reconocer estas violencias y actuar frente a ellas es una responsabilidad compartida.

La Universidad cuenta con una ruta de atención para orientar y acompañar a quienes enfrentan violencias en razón del género. Si has sido víctima de violencia, puedes activar el protocolo a través del correo cuentame@uexternado.edu.co o pedir su cita directamente en la oficina de la Unidad de Género en el Solar no. 1.

En este 25N, reafirmamos nuestro compromiso colectivo: construir un espacio universitario donde la dignidad y el cuidado sean la base de la vida universitaria.

 

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