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13 de febrero de 2017

Los “pilos”, en su primera experiencia internacional

Por primera vez, un grupo de 9 estudiantes beneficiarios del programa “Ser Pilo Paga” realizaron un viaje internacional.

Se trata de alumnos de diferentes carreras de la Universidad Externado de Colombia, institución que se sumó a la entidad organizadora, AIESEC (Asociación Internacional de Estudiantes de Ciencias Económicas) para el patrocinio del proyecto.

“Ser Pilo Paga” es un programa del Gobierno Nacional que busca que los mejores estudiantes del país, con menores recursos económicos, accedan a Instituciones de Educación Superior acreditadas de alta calidad. AIESEC se define como “la asociación de jóvenes más grande del mundo. Busca desarrollar la próxima generación de líderes y conectarlos con aliados corporativos y ONGs. Hasta la fecha ha entregado más de 480.000 experiencias de voluntariado y prácticas profesionales lideradas por jóvenes que buscan hacer del mundo un mejor lugar”.

Para algunos de estos jóvenes externadistas, era su primera salida del país; otros, nunca habían viajado en un avión, ni se había alejado de su familia por más de unos pocos días. Pero más allá de ello, las 6 semanas en que permanecieron en Ecuador, a finales de 2016, marcaron para siempre sus vidas.

Aunque también lo es, la experiencia vivida es mucho más que una larga excursión de campistas, para conocer extraordinarias riquezas y bellezas naturales, de la playa a los Andes y de estos a la selva. Es la posibilidad de conocer otra cultura, cercana pero también diversa y heterogénea; es la ocasión de comprobar que “el mundo es un pañuelo”, y que “en todas partes se cuecen habas”, aunque de manera distinta; es prestarse a recibir formación para el liderazgo y la ciudadanía globales; es adquirir “mundo” y mirar más allá de la propia parroquia. Es, también, la oportunidad de comprobar el valor de la amistad y de la hospitalidad, de divertirse y de lanzarse a algunas aventuras arriesgadas.

Finalmente, en medio de todo lo anterior, se realizó una experiencia de voluntariado, que favorece un enriquecimiento de doble vía, del estudiante que se involucra y de la institución o personas a las que ellos logran impactar, poniendo en práctica conocimientos adquiridos y dándole rienda suelta al sueño todo joven, el de cambiar el mundo.

Así, instituciones de educación especial, centros de rehabilitación para adictos, fundaciones que trabajan por la inclusión de las minorías y por la formación ciudadana, o instituciones para jóvenes con cáncer, en comunidades vulnerables del vecino país, fueron los ámbitos en los que pudieron realizar su enriquecedor ejercicio de voluntariado.

“Una experiencia que me permitió conocerme como persona, aprender de mí mismo y encontrar capacidades y habilidades nuevas. Pude trabajar con la fundación FEMROCK Ecuador la cual busca una mayor inclusión de minorías sexuales y de genero a la sociedad ecuatoriana; allí tuve la oportunidad de entender mejor estos temas… No solo conocí Ecuador, sino que pude relacionarme con personas de países como Bolivia, Argentina, México, Noruega, Holanda y Perú… Me divertí mucho, hice amistades inolvidables”. Yesid Santiago Angulo, estudiante de Gobierno y Relaciones Internacionales.

“El intercambio superó las expectativas de nuestro espíritu aventurero. Son incontables los momentos felices, tantas risas y esperanzas por dejar allí huella, tantas ansias por lo desconocido, que al final se resumen en la melancolía de partir y dejar aquel país que te recibió con las manos abiertas… La experiencia me motivó aún más a creer en mis capacidades, a instruirme como líder, a tomar iniciativas con la certeza de que sí se pueden cambiar realidades… y entender cómo personas con diferentes procedencias pueden alcanzar los objetivos propuestos rompiendo las fronteras y sus diferencias, convirtiéndose en ciudadanos de una sola nacionalidad”. Melary Muñoz, estudiante de Economía

“Es cuando uno se promete así mismo que, al volver, se va a esforzar más por conocer su propia ciudad, su propio país…. En el caso mío, creo que el cambio comienza desde la educación… Me tocó apoyar en un aula, en un instituto que trabajaba con niños especiales. Yo escogí el único grupo de adolescentes que había. Lo que no sabía en ese momento, era que la hija de la profesora de mi aula la iban a operar y que ella tendría permiso y me tocaría a mí en ese tiempo estar la mayor parte de las clases solo con los muchachos. En esas seis semanas aprendí mucho de todos los niños, y de cómo la docencia en realidad cambia vidas”. Jonathan Infante, estudiante de Derecho.

“Del Ecuador me llevo experiencias, retos, metas, regalos, amigos y lo que más me ha impactado: una nueva familia. Resulta increíble cómo me ha cambiado convivir con ellos durante seis semanas, donde sin importar las circunstancias me cuidaron como un hijo y como un hermano, me abrieron las puertas de su casa y sus corazones… Es una familia de grandes costumbres religiosas y tradiciones culturales y, sin importar que yo fuera ateo y escéptico, me brindaron todo lo que tuvieron a su disposición”, Kevin Díaz, Estudiante de Finanzas y Relaciones Internacionales.

De esta manera, este grupo de externadistas a los que vemos en las fotografías cubiertos con las banderas de Colombia y del Externado se convirtieron en los mejores embajadores del país y de la Universidad.