Graduandas(os): “La docencia es una profesión donde se estudia permanentemente, se discute con frecuencia y estamos llamados a ser cada vez más perfectos”

Un docente no solo transmite información: enseña a pensar, a preguntar y a no rendirse ante el error. Enseña valores como el respeto, la responsabilidad y la perseverancia, y nunca deja de formarse.

Hoy, docentes de diferentes partes del país recibieron su diploma tras culminar su formación en la Maestría en Educación, la Especialización en Pedagogías para la Primera Infancia y la Maestría en Evaluación y Aseguramiento de la Calidad de la Educación, un logro que celebran con sus familias y colegas y que les permitirá aplicar lo aprendido en sus aulas.

La ceremonia contó con la presencia de la profesora Julieta Villamizar de la Torre, secretaria general de la Universidad; la decana de la Facultad, Cecilia Dimaté; nuestro egresado Gustavo Góngora, gerente de estrategia de negocio en Seguros Bolívar, y el rector de nuestra Casa de Estudios, Hernando Parra Nieto, quien brindó unas palabras sobre la importancia de su profesión y los valores externadistas que hoy todas(os) se llevan: libertad, amor por el conocimiento y vocación de servicio.

“En julio de 2003, al lanzar una red educativa en Johannesburgo, Nelson Mandela dijo que la educación es el arma más poderosa que podemos utilizar para transformar el mundo. Es una de esas frases que repetimos con facilidad, pero conviene recordarla permanentemente, porque la educación no es solamente un medio, sino también un gran instrumento, el más poderoso tal vez, que solo funciona si existen buenas manos que lo sostengan y que prodiguen esa educación. De manera tal que esas manos son las de ustedes, maestras(os), las manos en las que recae la educación, su preservación por el buen camino y, ante todo, su orientación hacia el futuro”, afirmó.

En la misma línea, el egresado Gustavo Góngora argumentó que la inteligencia artificial ya está al alcance de todos, así que la diferencia la hará el sentido que le demos. Los docentes no deben competir con las máquinas, sino formar personas con criterio, ética y empatía. Durante su intervención, planteó una pregunta: ¿para qué educamos, para qué vivimos?

“El rol del docente nunca ha sido llenar mentes vacías de datos que hoy cualquier motor de búsqueda arroja en milésimas de segundo. Su verdadero rol, su misión trascendental, es encender el propósito, es conectar la educación con la búsqueda de sentido. Un gran educador no le dice al estudiante qué pensar: lo incomoda con amor, lo desafía con rigor y lo acompaña para que se haga dueño de sí mismo”, afirmó.

En nombre de las(os) graduandas(os), Laura Milena Cano Núñez habló sobre cómo se transforma una realidad desde la educación y recordó que la historia de su alma máter es el lugar donde la educación puede ser, de verdad, una práctica de libertad.

“Aquí aprendimos que educar no es una falta de respeto al orden, es una forma de respeto a la persona. Esa libertad tiene nombre y tiene fecha: se llama Externado y nació en 1886, cuando pensar distinto costaba caro, de mano de quienes creyeron que la libertad no se pide, sino que se practica. Nuestra misión lo dice sin adornos: una filosofía pluralista, abierta a las corrientes del pensamiento, ajena al dogmatismo. Pero lo verdaderamente significativo es que aquí nos lo hicieron vivir”, afirmó.

Desde el Externado de Colombia queremos felicitar a los docentes que hoy se van como externadistas, llenos de cimientos para seguir formando a los ciudadanos y, sobre todo, a las personas del mañana.

140 años de historia