Las Muestras Culturales 2026 – 02 desde mi butaca

Por: Nohora Robayo - Directora de Bienestar Universitario

Es viernes 16 de octubre, 12 m. Estoy en el Teatro del Edificio A y elijo sentarme en la silla de siempre, en una de las filas del centro. Como de costumbre, estoy con una compañera a la que suelo «obligar» a acompañarme a este tipo de eventos. Es la octava edición de las Muestras Culturales que organiza la Universidad.

En las versiones anteriores, aunque también me sentaba entre el público, mi mirada estaba enfocada en la temática, la programación y la organización. Observaba con detenimiento los detalles logísticos, la relación entre las propuestas artísticas y la temática escogida, los aspectos técnicos relacionados con el ritmo, el sonido y los tiempos. En fin, en lugar de apreciar, me sentaba a evaluar. ¡Podrán imaginar el nivel de estrés!

Pero hoy es distinto. Quiero disfrutar las presentaciones preparadas por 70 estudiantes, 6 egresadas y 4 funcionarios. La programación se extiende durante varias jornadas e incluye artes plásticas, escénicas, danza y música.

Comienzan las presentaciones y pronto me sorprendo cantando a grito herido Hijo de la Luna junto con la banda Sonido Externo; sintiendo el pecho henchido de orgullo patrio al escuchar Soy Orgullosamente Colombiano, composición del maestro Carlos Rangel, director del Ensamble Andino; y soltando carcajadas ante «el striptease más difícil de la historia», mientras Dani Maromas y Simón intercambian clavas y hasta prendas de vestir. Las luces y la musicalización acompañan los movimientos en el escenario. Por momentos, los sonidos me transportan a las costas del Pacífico y a las sabanas cordobesas.

Al finalizar cada presentación, pongo mis manos alrededor de los labios para amplificar la voz y lanzo un «¡bravo!» de admiración. Aplaudo con entusiasmo.

Hay grupos con una larga trayectoria, como el Ensamble Andino, que sigue incorporando integrantes. En Katarsis, el grupo de teatro, el ciclo vuelve a comenzar: quienes lo conformaban ya no están y los estudiantes que hoy ocupan el escenario, en su mayoría, se presentan por primera vez. Pienso en lo que significa para ellos enfrentarse al público.

La presentación del grupo de guitarra merece una mención especial. El docente nos advierte cautelosamente que sus estudiantes no habían tenido contacto con el instrumento antes de comenzar el semestre. El grupo sorprende con una interpretación que incluye punteos, rasgueos y voces afinadas. Para mí, es uno de los momentos más emocionantes de la jornada. Hace apenas dos meses estaban aprendiendo sus primeros ejercicios y ahora tocan y cantan frente al público.

Mientras los escucho, pienso en lo diferentes que son los procesos que confluyen en estas Muestras. Detrás de cada uno hay estudiantes y docentes que han dedicado tiempo a preparar lo que hoy comparten con nosotros. Los aplausos también reconocen ese esfuerzo.

Después de una semana intensa de trabajo, dedicar cuatro horas a sentarme en un teatro podría parecer too much. Sin embargo, hoy me he reído, cantado y disfrutado de expresiones artísticas muy distintas. Me siento genuinamente feliz.

Me habría gustado encontrar el teatro más lleno. Siempre me inquieta que estos espacios pasen desapercibidos para tantos estudiantes. Después de todo, tienen una buena oferta cultural al alcance de la mano y sin costo adicional.

Esta vez, desde mi silla de siempre, pude dedicarme a aplaudir. Y vaya si aplaudí.

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