Rumbo Eco: una experiencia internacional para aprender, explorar y emprender desde el territorio
La Universidad continúa fortaleciendo sus apuestas por la internacionalización y el turismo sostenible con la Escuela de Verano Internacional Rumbo Eco – Explora, Aprende y Emprende, una iniciativa liderada por la Dirección de Internacionalización y Relaciones Externas, en asocio con la Facultad de Administración de Empresas Turísticas y Hoteleras (FAETH) y en alianza con la Universidad EAN.
Este proyecto fue posible gracias a que nuestra institución resultó beneficiaria de la Convocatoria de Subvenciones 2025 del ICETEX.
Durante el componente presencial de la experiencia, estudiantes internacionales y docentes participaron en un recorrido académico y territorial por el departamento del Vichada, especialmente en Puerto Carreño y el Parque Nacional Natural El Tuparro, con el propósito de comprender las dinámicas del turismo sostenible, el trabajo con comunidades y las oportunidades de desarrollo regional.
En esta experiencia participaron las(os) estudiantes internacionales Vicent Sacha Briot, Carolina Guizado y Jennifer Castillo, de la Facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales (FIGRI); así como Ana María Duarte, de FAETH, y Jahel Inés Espinosa, de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas.
Reconociendo el territorio y sus dinámicas
Durante el primer día, los participantes sostuvieron encuentros con autoridades locales para conocer el contexto territorial de Puerto Carreño y del departamento del Vichada. Allí identificaron las principales dinámicas económicas y turísticas de la región, así como los retos que enfrenta el territorio.
Entre los aspectos destacados se mencionó que la institucionalidad es actualmente el mayor generador de empleo del departamento, seguido por la ganadería y el sector forestal, que ha tomado fuerza con más de 55.000 hectáreas de plantaciones forestales.
Asimismo, se resaltó la riqueza natural del territorio gracias a la presencia de importantes afluentes como el río Meta, el río Orinoco y el río Vita, este último reconocido como río protegido. Estas características han permitido el fortalecimiento de actividades turísticas relacionadas con la pesca deportiva, el aviturismo y el agroturismo.
El departamento también cuenta con el Parque Nacional Natural El Tuparro, uno de los principales atractivos ambientales y turísticos de la región así como una zona protegida, cuya visibilización se ha fortalecido mediante la participación en escenarios nacionales como ANATO.
Actualmente, El Tuparro cuenta con más de 557.000 hectáreas y hace parte de la zona núcleo de la Reserva de la Biósfera, además de ser reconocida como Área de Importancia para la Conservación de las Aves (AICA). Las autoridades también socializaron con las(os) estudiantes los procesos de conservación y manejo del área protegida, así como el trabajo conjunto que se adelanta con los resguardos indígenas mediante procesos de consulta previa para construir acuerdos alrededor del turismo y la conservación ambiental.
Entre los proyectos destacados se encuentra la rehabilitación del conuco tradicional, una iniciativa que promueve prácticas sostenibles utilizando elementos propios de la región. Asimismo, se explicó que las comunidades indígenas tienen permitidas actividades de caza y pesca únicamente para subsistencia, en concordancia con los objetivos de conservación del parque.
No obstante, durante las conversaciones también se evidenciaron desafíos importantes para el desarrollo turístico del territorio, relacionados con la infraestructura vial, la conectividad, la navegabilidad y el acceso a energía. Actualmente, gran parte del suministro energético depende de plantas diésel y no todo el departamento cuenta con conectividad permanente. Además, se destacó la necesidad de actualizar el plan de desarrollo turístico, vigente desde 2012, y fortalecer el sector hotelero regional.
Turismo con enfoque cultural y sostenible
En el segundo día de actividades, las discusiones se enfocaron en la construcción de un turismo que responda a las necesidades y tradiciones culturales de las comunidades locales, especialmente de los pueblos indígenas.
Las(os) participantes reflexionaron sobre la importancia de promover un turismo indígena en el que las comunidades no sean vistas como un atractivo turístico, sino desde la comprensión y el respeto por sus dinámicas, saberes y procesos de construcción de identidad. Asimismo, se reconoció que existen recursos y espacios que las comunidades prefieren no vincular a actividades turísticas.
Uno de los casos abordados fue el del resguardo Canalitojo, conformado históricamente por diferentes comunidades nómadas, lo que ha implicado procesos particulares de consolidación cultural y territorial.
En el tercer y cuarto día, las(os) estudiantes visitaron la finca Las Flores Rojas, donde conocieron un modelo de gobernanza en el que los principales actores son quienes poseen el conocimiento sobre el manejo y conservación de las semillas. Posteriormente, en la granja El Merey, se evidenció cómo la asociatividad entre instituciones y comunidades permite desarrollar prácticas sostenibles, eficientes y duraderas en el tiempo. Asimismo, durante la visita al resguardo indígena Canalitojo, se dialogó sobre los procesos de recuperación y conservación de ecosistemas, así como sobre la importancia de fortalecer la investigación para ampliar las capacidades de gobernabilidad dentro de la comunidad. Estas experiencias permitieron a las(os) participantes comprender la articulación entre los diferentes sectores del departamento —público, privado y comunitario— y reconocer el papel de las alianzas institucionales.
Trabajo conjunto con operadores turísticos
Uno de los momentos más significativos de la jornada fue el encuentro con operadores turísticos de la región, con quienes las(os) estudiantes ya venían trabajando previamente durante los módulos virtuales de la Escuela de Verano.
Este espacio permitió conocer de cerca sus prácticas de sostenibilidad, sus formas de operación y los retos que enfrentan en el territorio. Además, las(os) asistentes pudieron aportar ideas y estrategias que contribuyan al fortalecimiento de las empresas y del turismo regional.
La experiencia también fue valorada como una oportunidad única para que los externadistas internacionales recorran Colombia desde una perspectiva académica, social y ambiental, de la mano de actores locales del sector turístico.
Este proceso académico estuvo acompañado por los profesores Juan Fernando Sansón Rosas y Daniel Calderón Ramírez, de la Facultad de Administración de Empresas Turísticas y Hoteleras, quienes orientaron las actividades desarrolladas en territorio.