«El intercambio no te cambia la vida porque estés lejos de casa, sino porque descubres que eres capaz de construir una en cualquier parte del mundo»

Lorena Caicedo Estrada, estudiante de Gobierno y Relaciones Internacionales, comparte su experiencia de intercambio en la Universidad de Twente, ubicada en Enschede, una ciudad acogedora y tranquila en el este de los Países Bajos.

Desde su llegada, Lorena descubrió un entorno distinto al que conocía. El campus, rodeado de amplias zonas verdes, se transforma con el paso de las estaciones: la nieve cubre los árboles durante el invierno y, en primavera, la vegetación recupera su esplendor bajo el cielo azul. Para quienes vienen de Colombia, donde no se experimentan estaciones tan marcadas, estos cambios se convierten en una parte memorable de la experiencia.

En el ámbito académico, la Universidad de Twente representa una alternativa para las(os) externadistas interesadas(os) en la política exterior europea y el funcionamiento del mercado único. Sus módulos ofrecen una perspectiva occidental y una metodología diferente a la del Externado. El semestre se divide en dos cuartiles, cada uno con cuatro asignaturas y un proyecto transversal. Además, tanto las clases como las actividades fuera del aula se desarrollan en inglés, lo que permite fortalecer el manejo del idioma en distintos contextos.

Sin embargo, adaptarse a este modelo también implica asumir importantes retos. Lorena reconoce que uno de los aspectos que más le sorprendió fue la exigencia académica, especialmente por el peso de las evaluaciones finales.

«Una cosa que me tomó por sorpresa y que quiero que sepan quienes estén pensando en este destino: no subestimen la exigencia académica. Yo cometí ese error al principio», advierte.

En la mayoría de las asignaturas, explica, la calificación final depende de un único examen presencial que puede representar el 100 % de la nota y que se realiza en los computadores del campus. Por eso, recomienda mantener un ritmo de estudio constante desde la primera semana y evitar acumular contenidos. La disciplina durante el semestre, señala, permite organizar mejor el tiempo y disfrutar de las demás actividades sin la presión de tener pendientes académicos.

Una ciudad para descubrir nuevas culturas

Más allá de las aulas, Enschede ofrece un ambiente universitario en el que es posible conocer personas de distintas partes del mundo. La Universidad de Twente cuenta con numerosas asociaciones estudiantiles que promueven la integración y la vida en comunidad, lo que facilita la creación de vínculos con compañeras(os) de diferentes nacionalidades.

Para Lorena, esta convivencia también representa una oportunidad para comprender otras formas de relacionarse. Uno de los rasgos de la cultura neerlandesa que más llamó su atención fue la comunicación directa. A diferencia de las formas de expresión más habituales en Colombia, explica, en los Países Bajos las personas suelen expresar sus opiniones con claridad y esperan la misma franqueza de los demás.

Aunque al comienzo esta manera de comunicarse puede parecer brusca, con el tiempo es posible reconocer su valor para evitar malentendidos y hacer más fluidas las interacciones. La experiencia, así, no solo amplía los conocimientos académicos, sino que también invita a cuestionar las propias costumbres y a adaptarse a otras dinámicas culturales.

Otro aspecto fundamental es la puntualidad. Para las(os) estudiantes de la Facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales (FIGRI) que contemplan esta experiencia, Lorena recomienda tener presente que llegar a tiempo a clase, a las reuniones de trabajo o incluso a los encuentros sociales forma parte de las normas de convivencia.

«Aquí no existe la «hora colombiana». Llegar tarde a clase, a una reunión de grupo o incluso a un plan con amigos se percibe como una falta de respeto genuina», señala.

Y hay una costumbre que resulta imposible pasar por alto: la bicicleta. En Enschede, este medio de transporte está integrado a la vida cotidiana y permite desplazarse al campus, hacer compras o encontrarse con amigas(os). Más que una alternativa de movilidad, es parte de la cultura local. Por eso, quienes aún no saben montar en bicicleta pueden encontrar en esta ciudad el lugar ideal para aprender.

La experiencia de Lorena en los Países Bajos muestra que un intercambio académico implica mucho más que estudiar en otra universidad. Es una oportunidad para desarrollar autonomía, fortalecer habilidades, conocer otras culturas y descubrir que es posible construir un lugar propio lejos de casa.

 

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