Colombia y Perú unen saberes para encontrar nuevas formas de conservar el patrimonio
La Universidad Externado, la Universidad de Ingeniería y Tecnología (UTEC) del Perú y la Universidad Militar Nueva Granada culminaron un proyecto de cooperación internacional que exploró alternativas sostenibles para la conservación del patrimonio cultural y abrió nuevas posibilidades de investigación y colaboración en la región.
En mayo, Juan Carlos Rodríguez, docente investigador y director del Centro de Investigación y Conservación del Patrimonio de la Universidad de Ingeniería y Tecnología (UTEC) del Perú; y Rosanna Kuon, conservadora-restauradora de pintura de lienzo e investigadora asociada, llegaron al Externado para dar inicio a una experiencia de cooperación internacional que, meses después, culmina con nuevos resultados, aprendizajes y posibilidades de colaboración entre instituciones de Colombia y Perú.
Su visita hizo parte del proyecto ‘Cooperación Internacional para la conservación del Patrimonio Cultural: integrando ciencia y conocimientos naturales entre Perú y Colombia’, una iniciativa liderada por la Dirección de Internacionalización y Relaciones Externas y la Facultad de Estudios del Patrimonio Cultural del Externado, con el apoyo de la Universidad Militar Nueva Granada y la financiación de ICETEX.
El proyecto surgió frente a uno de los desafíos que enfrentan quienes trabajan en la conservación del patrimonio: el biodeterioro. La acción de microorganismos puede afectar los materiales que conforman los bienes culturales y, en determinadas condiciones ambientales, convertirse en un riesgo para su preservación.
Por ello, durante la investigación, estudiantes de las tres instituciones vinculadas, junto a sus docentes, analizaron doce extractos bioetanólicos de muña obtenidos mediante procesos de maceración y sonificación. Los resultados mostraron que los extractos de hojas obtenidos por sonificación presentaron una mayor actividad antifúngica y evidenciaron efectividad al ser aplicados en materiales como papel, madera y textil. Estos resultados abren una línea de investigación que requiere continuar explorándose para determinar sus posibilidades de aplicación en la conservación del patrimonio.
Más allá de los resultados científicos, la iniciativa permitió fortalecer las capacidades de las instituciones participantes. El proyecto contribuyó a la adquisición de equipos para el Laboratorio Interdisciplinar del Patrimonio Cultural (LIPAC), a la formación de estudiantes de las instituciones participantes y a la generación de oportunidades de intercambio y movilidad académica.
Para Pierre Gerstlé, director de Internacionalización y Relaciones Externas, la cooperación internacional permite articular experiencias y conocimientos para responder a desafíos que comparten los países de la región.
“Este intercambio académico nos permitió comprobar que los desafíos son compartidos con la conservación del patrimonio cultural, pero también reconocer que contamos con experiencias complementarias que, cuando se articulan con la cooperación internacional, generan un impacto más grande”, afirmó.
Una visión compartida por Diana Martínez, coordinadora del pregrado en Conservación y Restauración del Patrimonio Cultural Mueble, quien manifestó que este tipo de experiencias amplía las perspectivas desde las que se aborda la conservación.
“Como institución formadora creemos que este tipo de experiencias permite que la investigación deje de ser un ejercicio abstracto. Quisiera destacar la interdisciplinariedad. Cada institución participante aporta desde sus fortalezas”, manifestó.
La experiencia trascendió los laboratorios y llegó también a la formación de estudiantes. Brenda Mora, quien realizó una estancia en el Externado como parte del proyecto, destacó la posibilidad de conocer otras formas de aproximarse al patrimonio.
“Fue una rutina diferente porque pude observar cómo se desenvuelve nuestra profesión en otro espacio y con otras experiencias. Visitamos museos y estos espacios me permitieron acercarme a colecciones y formas de gestionar el patrimonio”, contó.
Por parte del Externado, Joshua Rodríguez, destacó esta experiencia como una oportunidad para conocer nuevos patrimonios y otros países, así como para establecer relaciones académicas con diferentes actores vinculados con la conservación y gestión del patrimonio.
El cierre del proyecto también dejó abiertas nuevas posibilidades de cooperación. Laura Peña, coordinadora de Campus Internacional y líder de la iniciativa, señaló que durante el proceso se exploraron futuros convenios y trabajos conjuntos con instituciones y organizaciones de la región, entre ellas la Biblioteca Nacional de Colombia, el Centro Nacional de Conservación y Restauración de Chile, la Universidad Nacional de La Plata y el Grupo Sudamericano de Conservación.
La culminación de esta iniciativa marca también el comienzo de nuevas posibilidades. La investigación conjunta, la movilidad académica y el intercambio de conocimientos muestran que conservar el patrimonio cultural requiere del diálogo permanente entre disciplinas, saberes y territorios.
El proyecto termina formalmente, pero sus resultados, aprendizajes y nuevas alianzas abren caminos para continuar trabajando por la protección del patrimonio que hace parte de nuestra memoria e identidad.