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Por la abolición de la prisión y las penas punitivas en Colombia

“Es urgente transformar el sistema punitivo colombiano”, según declaró la directora del Centro de Investigaciones en Política Criminal del Externado, Marcela Gutiérrez Quevedo.

El planteamiento fue hecho durante el “Congreso internacional: Perspectivas críticas de la política criminal y el abolicionismo”, organizado por el Centro de Investigación en Política Criminal del Externado, con el apoyo del Instituto Latinoamericano de las Naciones Unidas para la Prevención del Delito y el Tratamiento del Delincuente (ILANUD).

La Real Academia Española de la Lengua define el abolicionismo como el ‘movimiento que propugna la abolición de ciertas leyes, tales como las de esclavitud, pena de muerte o segregación racial’; para un mundo donde se vive con ‘muchas libertades’ y con leyes que suponen y velan por el bienestar de los ciudadanos, este concepto parece lejano.

Sin embargo, durante este Congreso, el tema recobró su actualidad como objeto de un debate que contó con participación de académicos, estudiantes y trabajadores del Inpec, la Fiscalía, la Procuraduría y las cárceles La Modelo y La Picota, de Bogotá.

Para la directora del Centro de Investigación en Política Criminal, se debe hacer un cambio urgente al sistema punitivo que se maneja actualmente en Colombia: “La idea no es abolir el Sistema Penal, sus instituciones o sus actores, esto siempre será el marco de referencia. Lo que debemos hacer es preguntarnos cómo podemos construir o reconstruir un hecho que puede ser lamentable y no lamentable, definirlo desde diferentes interpretaciones, no solo punitivas sino también representativas y otras”, apunto Gutiérrez.

La propuesta del Centro alrededor del abolicionismo se basa en una investigación cuyo eje central fue descubrir la posibilidad de realizar una construcción de dignidad, “un abolicionismo desde abajo”, recalca Gutiérrez, entre los internos, y respondiendo a la pregunta de cómo construyen ellos dignidad en un no lugar.

“El concepto de un ‘no lugar’ es tomado de Marc Augé quien en su libro ‘No lugares en espacios del anonimato’ se refiere a los espacios que no se pueden definir, pues carecen de identidad, de relaciones y de historia”, agrega.

Desde lo anterior, el grupo de investigadores del Externado, con ayuda de funcionarios de entidades públicas, buscan crear la cultura de una política abolicionista, desde los internos, para hacer comprender que la mayoría de ellos son personas que desean salir adelante y cambiar su historial criminal. Según los investigadores, esto se relaciona con entender qué es dignidad y cuáles son sus vínculos con los Derechos Humanos básicos que merece y debería tener todo hombre.

En todo este proceso, Centro de Investigación ha realizado actividades como el proyecto que comenzó hace cinco años en la Cárcel La Picota, consistente en tertulias literarias con los internos de este penal, uno de cuyos propósitos fue la redención de penas.

“Este 2017 empezamos con obras de Gabriel García Márquez, con cinco libros: La Hojarasca, La Mala Hora, Cien Años de Soledad, El Amor en los Tiempos del Cólera y Los Funerales de la Mamá Grande”, explicó la investigadora y agregó:

“Se cree que el abolicionismo es solo hacia el victimario; pero no, este tiene dos referentes fundamentales: la víctima y el victimario. El abolicionismo tiene en cuenta la reconstrucción de lazos que han sido rotos en un momento dado y da paso a diferentes maneras de reconstruirlos, dejando atrás los castigos punitivos”.

Esta perspectiva también fue apoyada por Martha Isabel Gómez y Daniel Gómez Gómez, de la universidad Autónoma Latinoamericana de Medellín, quienes dieron a conocer el Colectivo Abolicionista contra el Castigo Penal, grupo que busca abolir la cultura del castigo en general, centrado principalmente en la abolición del sistema penal y sus diferentes manifestaciones, entre las que se resalta como una de las más atroces: la prisión.

El colectivo se ha organizado como un semillero interuniversitario con participación de las universidades EAFIT, Autónoma Latinoamericana y de Antioquia. Funciona por medio de tres comités: investigación, difusión y trabajo carcelario.

Durante el Congreso también se presentaron otras posturas como la Norberto Hernández, de la Universidad de Los Andes, quien, aunque no apoya el abolicionismo total de la pena punitiva, sí se mostró de acuerdo con una reforma necesaria en el sistema carcelario del país y en el pensamiento del colombiano actual donde “todo se soluciona con la cárcel”.

El Doctor en Derecho también mencionó las problemáticas que se le presentan a un interno cuando termina de cumplir su pena y busca integrarse a la sociedad. “Muchas de las personas que reinciden en el crimen es porque nunca recuperan su condición de ser humano, es decir, que nunca vuelven a tener oportunidades laborales dignas o un trato normal por parte de la sociedad”, agregó Hernández.

El “Congreso internacional: Perspectivas críticas de la política criminal y el abolicionismo” contó con la participación de panelistas de diferentes universidades de Colombia y de entidades como las Naciones Unidas y el INPEC. Durante el encuentro, que duró dos días, se presentó el libro: “Congreso Internacional Reveses de la Política Criminal 2016 y Anotaciones de Libertad No. 2.

De otro lado, la fotógrafa Ada Barandica, de la Oficina de Comunicaciones del Externado, presentó la exposición “Dignidad en un no lugar” compuesta por fotografías de los internos de la cárcel La Picota, de Bogotá.