El constitucionalismo brasileño en tiempos de desafíos democráticos: una cita imperdible en el Congreso Mundial de Derecho Constitucional
Mariella Kraus¹
Brasil vive, especialmente en la última década, una serie de tensiones constitucionales que reflejan tanto sus avances como sus fragilidades institucionales. La Constitución de 1988, nacida en un contexto de redemocratización tras más de veinte años de dictadura, fue el resultado de un amplio pacto social que incorporó una vasta gama de derechos fundamentales y una estructura institucional robusta. Sin embargo, los años recientes han puesto a prueba ese marco constitucional.
El país ha vivido profundas disputas sobre el sentido, los límites y el alcance de su Constitución de 1988. Esto se debe a que, al igual que en otros contextos democráticos del mundo, Brasil ha atravesado ciclos de polarización política, intentos de debilitamiento de las instituciones, campañas masivas de desinformación y episodios de amenazas a la institucionalidad y del orden democrático, como los ataques del 8 de enero de 2023 a los tres poderes en Brasilia. En este escenario, el Tribunal Constitucional (Supremo Tribunal Federal – STF) ha tenido un papel central, actuando como defensor del orden constitucional, aunque no sin generar controversias sobre los límites del poder judicial.
El constitucionalismo brasileño se caracteriza por su amplitud de derechos y su apertura a influencias comparadas. La propia Asamblea Nacional Constituyente de 1987-1988 se nutrió de experiencias extranjeras (por ejemplo, la portuguesa de 1975-1976) y de una intensa movilización social interna (por ejemplo, el “Lobby del del Lápiz Labial”, uno de los grupos de presión política que se destacó por exigir la igualdad y los derechos de las mujeres y otras minorías políticas, cuyo nombre fue adoptado como una forma de resistencia a los prejuicios que enfrentaban, pues se decía que las mujeres no podían hablar de temas que no fueran considerados frívolos, como el lápiz labial).
Hoy, frente a nuevas amenazas autoritarias y populistas, la experiencia constitucional de Brasil vuelve a llamar la atención, tanto por sus desafíos como por sus mecanismos de resiliencia institucional. Asimismo, Brasil ha sido escenario de debates intensos sobre la judicialización de la política, la eficacia de los derechos sociales, el control de la información digital y los desafíos del federalismo. Todos estos elementos hacen del constitucionalismo brasileño una experiencia compleja y profundamente conectada con los grandes dilemas del constitucionalismo contemporáneo.
Es en este contexto en el que se propone una reflexión sobre la importancia del Congreso Mundial de Derecho Constitucional. En un momento histórico en que las democracias enfrentan amenazas internas y externas, nacionales e internacionales, la participación en espacios transnacionales de diálogo constitucional no solo es relevante: es necesaria.
El Congreso Mundial de Derecho Constitucional, promovido por la Asociación Internacional de Derecho Constitucional (IACL-AIDC), se ha consolidado como un evento relevante en el campo del constitucionalismo a nivel global. Reuniendo juristas, académicos e instituciones de distintas regiones del mundo, el Congreso se realiza cada cuatro años y representa un espacio singular para el intercambio de ideas, el debate teórico-práctico y la construcción de redes internacionales.
En su próxima edición, tenemos la suerte de estar en América Latina. La edición de 2026 se celebrará en Bogotá, Colombia, bajo el título de “Constitucionalismo sostenible: respuestas para un mundo cambiante” (Sustanaible constitutionalism: Answers for a changing world), con ejes temáticos que abarcan desde los desafíos contemporáneos a la democracia hasta el papel de los tribunales constitucionales en tiempos de crisis.
Más que un congreso académico, el evento se configura como un espacio de intercambio plural, donde las experiencias constitucionales se comparan, se discuten y se reimaginan. Es un escenario estratégico para observar tendencias, compartir soluciones institucionales y construir redes transnacionales de cooperación jurídica.
Desde el punto de vista del escenario brasileño, la participación en el Congreso Mundial de Derecho Constitucional es fundamental por varias razones. En primer lugar, permite colocar la experiencia constitucional de Brasil en diálogo con otros contextos, lo que enriquece tanto la comprensión interna de nuestros desafíos como el aporte brasileño al debate global.
En segundo lugar, permite una reflexión profunda sobre los riesgos que enfrenta la democracia brasileña, a partir de lentes teóricas diversas. En un mundo cada vez más interconectado, comprender los movimientos de erosión democrática, el uso estratégico del poder constituyente, el rol del Tribunal Constitucional, la desinformación y los ataques a la democracia, las experiencias de movilización ciudadana en defensa del orden constitucional y, sobre todo, la manipulación de instituciones constitucionales, son discusiones fundamentales que requieren una perspectiva comparada y global.
En tercer lugar, participar de este espacio es también un acto político en defensa de la democracia. En tiempos de creciente autocratización y desgaste institucional en diversas partes del mundo, reafirmar el compromiso con un constitucionalismo plural, inclusivo y comprometido con los derechos humanos se vuelve urgente.
Además, el Congreso permite que la comunidad jurídica académica, judicial e institucional fortalezca su inserción internacional, estableciendo vínculos de colaboración, investigación conjunta y formación comparada con colegas de otros países. En un plano más simbólico, estar presente en el Congreso es afirmar el compromiso con la cultura constitucional democrática, en un momento en que muchas democracias retroceden o se reconfiguran bajo lógicas autoritarias.
Frente a los complejos desafíos del siglo XXI (tecnológicos, climáticos, sociales y políticos), es necesario mirar más allá de las fronteras nacionales para pensar el derecho constitucional como un campo dinámico, abierto al diálogo y capaz de responder creativamente a las crisis. La experiencia brasileña, marcada por tensiones, aprendizajes y resistencias, tiene mucho que aportar y mucho que aprender con otras tradiciones jurídicas en este debate internacional.
Por lo tanto, el Congreso Mundial de Derecho Constitucional 2026 es más que un evento académico: representa un espacio aventajado de defensa, renovación y proyección del constitucionalismo como herramienta de justicia y democracia para la construcción de un futuro basado en los principios del Estado de derecho. ¡Nos vemos en Bogotá!
[1] Doctora en derecho comparado y procesos de integración por la Università degli Studi della Campania “Luigi Vanvitelli” (Italia), con el título adicional de “Doctor Europaeus” y período de investigación en la Universidad de Coimbra (Portugal). Máster en derecho por la Universidad Federal de Santa Catarina – UFSC (Brasil). Especialización en derecho constitucional por la Academia Brasileña de Derecho Constitucional – ABDConst (Brasil). Licenciada en derecho por la Universidade Regional de Blumenau – FURB (Brasil).