El Congreso Mundial de Derecho Constitucional (WCCL 2026): alianzas para un constitucionalismo sostenible en Latinoamérica desde la academia*

Irene Spigno Academia Interamericana de Derechos Humanos

Introducción

El Congreso Mundial de Derecho Constitucional (WCCL), que se convoca cada cuatro años por la International Association of Constitutional Law, se celebrará en Bogotá del 6 al 10 de julio de 2026, bajo la organización de la Universidad Externado de Colombia. El tema central del WCCL 2026 es el “Constitucionalismo sostenible: respuestas para un mundo cambiante”, cuyo objetivo consiste en analizar el papel del derecho constitucional ante las transformaciones políticas, sociales, tecnológicas y ambientales actuales. La convocatoria está dirigida a personas académicas, profesionales del derecho, personas juzgadoras, funcionarios públicos, estudiantado, representantes de la sociedad civil y al sector privado con interés en el estudio y la práctica del derecho constitucional, y en los problemas concretos que plantea su aplicación.

La situación constitucional actual en América Latina, marcada por el debilitamiento democrático, la concentración del poder en el ejecutivo, la instrumentalización de procesos constituyentes, la cooptación de órganos de control y el retroceso en derechos humanos, subraya la urgencia de este encuentro. El Congreso busca generar respuestas a través de la reflexión académica, el compromiso institucional y el diálogo intersectorial. En todos los países de América Latina y del mundo, las universidades tienen la responsabilidad de analizar las implicaciones de las reformas estatales actuales en la democracia y los derechos humanos, ofreciendo propuestas constructivas.

WCCL 2026: objetivos y alcance

El WCCL 2026 tiene como propósito fundamental promover el estudio internacional del derecho constitucional y favorecer el intercambio entre personas especialistas de diversas tradiciones jurídicas y contextos políticos. Con un enfoque multidisciplinario, el Congreso busca consolidar redes globales de profesionales de la investigación, la judicatura, la legislación y el ejercicio del derecho, a fin de fomentar un debate profundo sobre los desafíos actuales del constitucionalismo.

La estructura del evento combina sesiones plenarias y talleres especializados que abordarán temas cruciales, tales como: las dinámicas de crecimiento y debilitamiento de la democracia; la vigencia del Estado de derecho frente a regímenes autoritarios; la garantía de los derechos humanos en contextos de emergencia; y la relación entre los poderes públicos y los actores privados con influencia en el orden constitucional.

El tema elegido, “Constitucionalismo sostenible: respuestas para un mundo cambiante”, subraya la necesidad de articular los desafíos contemporáneos en materia ambiental y tecnológica con el diseño y funcionamiento de las instituciones constitucionales. En este sentido, el Congreso propone un análisis de los problemas relativos al cambio climático y la justicia ambiental, así como de las tensiones emergentes del desarrollo tecnológico y el impacto de los grandes poderes corporativos en la vida democrática.

A partir de esta premisa, la “sostenibilidad constitucional” se entiende como la capacidad de los sistemas jurídicos para adaptarse a los cambios sin perder su función de protección de la dignidad humana y los principios democráticos. Este eje conceptual, de especial relevancia en el contexto actual, articula las discusiones del evento. El carácter global del Congreso asegura que su impacto trascienda las sesiones académicas, lo que lo convierte en un punto de encuentro imprescindible para quienes, desde la academia y las instituciones, buscan contribuir a la defensa y renovación del constitucionalismo en el siglo XXI.

Rol de la academia y su presencia con el Congreso

Las universidades y centros de investigación, como pilares del mundo académico, desempeñan un papel esencial en la producción de conocimiento y la formación de profesionales del derecho. Esta función es aún más crucial en los país latinoamericanos, que enfrentan profundos desafíos para la vida democrática y el respeto de los derechos humanos.

En este contexto, la participación de la academia en espacios de debate internacional se vuelve imperativa para contribuir a la construcción de un pensamiento constitucional más riguroso y global. Integrar la investigación académica en foros de la magnitud del WCCL fortalece el vínculo entre el conocimiento generado desde nuestra realidad y los desafíos contemporáneos del constitucionalismo. Este intercambio no solo permite proyectar los valiosos aportes locales hacia un debate más amplio, sino que también enriquece las perspectivas nacionales con las experiencias y reflexiones de otras regiones, promoviendo una visión integral del derecho constitucional.

Esta lógica, sin embargo, trasciende a los países de América Latina y es aplicable a todos los países participantes, ya que cada uno aporta perspectivas valiosas desde sus propias experiencias. Desde esta perspectiva, el hecho de que esta edición del Congreso se celebre en nuestra región y, en particular, en Colombia, confiere un significado simbólico y estratégico aún mayor al debate sobre el constitucionalismo sostenible. Reflexionar sobre estos temas en un país que ha vivido un conflicto armado prolongado y que continúa enfrentando los retos de la construcción de paz, permite anclar las discusiones en realidades concretas. En estos contextos, el diseño constitucional y el fortalecimiento del Estado de derecho son condiciones indispensables, no meras cuestiones teóricas, para la justicia y la convivencia democrática.

Para que estos esfuerzos sean efectivos, es indispensable superar los desafíos estructurales que limitan el potencial de incidencia de la academia. Uno de los principales, en este momento histórico, es la restricción presupuestal que afecta a numerosas universidades y centros de investigación. A pesar de este reto, es crucial priorizar la participación en foros como el WCCL 2026 como una inversión estratégica para fortalecer el papel de la academia en los debates constitucionales internacionales.

La construcción de sinergias sostenidas entre universidades públicas, órganos legislativos y otros actores institucionales puede generar políticas y reformas más coherentes con los principios del constitucionalismo democrático y los compromisos internacionales. En este sentido, el WCCL 2026 debe ser visto no solo como un evento, sino como un punto de partida para iniciativas coordinadas que vinculen la investigación académica con la defensa efectiva de la democracia y los derechos humanos.

Desde mi experiencia como académica, he tenido el privilegio de participar en cuatro ediciones anteriores del Congreso: Ciudad de México (2010), Oslo (2014), Seúl (2018) y Johannesburgo (2022). Bogotá marcará mi quinta participación en este espacio.

Entre la comunidad constitucionalista, existe una broma recurrente: el Congreso se celebra cada cuatro años, como un mundial de fútbol. No solo sigue el mismo ritmo cuatrienal, sino que además coincide con los años de la Copa del Mundo. Como italiana, esta comparación me resulta especialmente significativa, dada la centralidad cultural que el fútbol tiene en mi país.

En esta ocasión, la coincidencia adquiere para mí un significado particular: mientras el Mundial se celebrará en México (el país donde vivo desde hace más de 10 años), yo viajaré a Colombia para participar en el Congreso. Este cruce simbólico refuerza la idea de cómo los grandes eventos internacionales, ya sean deportivos o académicos, nos invitan a trascender nuestras fronteras para compartir, dialogar y construir proyectos comunes.

Conclusiones

En suma, el Congreso Mundial de Derecho Constitucional 2026 no es solo un encuentro académico más; es una plataforma estratégica y urgente para abordar los desafíos globales que hoy enfrenta el constitucionalismo, desde el debilitamiento democrático hasta la emergencia climática y sus profundos impactos en los derechos humanos.

Celebrado en América Latina y, en particular, en Colombia —un contexto de construcción de paz y desafíos constitucionales concretos—, el WCCL 2026 adquiere un significado trascendental. Este evento subraya la necesidad vital de un constitucionalismo sostenible, capaz de adaptarse a un mundo cambiante sin renunciar a la protección de la dignidad humana y los principios democráticos. La participación activa de la academia, a pesar de sus propios retos, es fundamental para forjar sinergias con otros actores y traducir la investigación rigurosa en soluciones tangibles para nuestras sociedades.

Así, este Congreso se erige como un punto de partida indispensable para la renovación del constitucionalismo en el siglo XXI, invitándonos a todos a trascender fronteras para construir un futuro más justo y democrático.

* Agradezco a Fernando Gustavo Ruz Dueñas por el apoyo en la redacción de este texto.

 

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