¡Los cumplimos muy felices! Así celebramos 140 años de educación para el mundo
La mañana comezó con un ambiente amable y cálido en el campus de la Universidad Externado de Colombia, como si los jardínes y las aulas ya supieran que iban a ser visitados por cientos de externadistas convocados por 140 años de historia. El aire traía una expectativa compartida: celebrar un legado tejido entre pasado y presente, con la mirada puesta en un futuro que sigue abriéndose paso.
Desde temprano, la plazoleta del A fue un punto de encuentro de generaciones que se reconocían en los gestos: jóvenes, rostros llenos de sabiduría por los años y niñas y niños elevados en hombros para ver mejor la fiesta. Profesores llegaron con sus familias completas, como quien vuelve a casa.
A las 10 de la mañana, las(os) asistentes se desplazaron hacia la plazoleta del C-D. La tarima, rodeada de chicalás, lirios y pensamientos, se convirtió en un corazón que latía al ritmo de la espera. Entre sombras de árboles y murmullos, el campus parecía escuchar.
El rector Hernando Parra Nieto abrió la jornada con una bienvenida que puso a la universidad en perspectiva: un proyecto que ha sabido sostener sus principios aún cuando el tiempo quiso cerrarle las puertas. Recordó episodios poco explorados de la historia institucional y el pacto de honor de estudiantes y docentes que, en momentos críticos, impidió que el Externado se apagara.
“La Universidad Externado de Colombia no era nada parecida a lo que es hoy, excepto en un aspecto, y en realidad el más importante: sus principios fundacionales; estaban tan vigentes entonces como ahora”, dijo el rector, al evocar los años en que la comunidad sostuvo la llama en medio de la adversidad.
«Nuestro actual Externado ofrece hoy una amplia gama de programas académicos de todos los niveles, que se ajustan con precisión a las exigencias en materia laboral e intelectual. Además goza de gran reputación por cuenta de muchos egresados, quienes han dejado en alto el nombre de esta institución. Es por todo esto que hoy nos reunimos, en este acto de celebración, para celebrar el hecho de contar con más de 140 razones para sentirnos orgullosos», agregó el rector Parra.
La emoción tomó por sorpresa cuando los artistas de Incanto Lírico emergieron entre el público y, camuflados entre aplausos, entonaron ’O Sole Mio’. La música atravesó la plazoleta como un hilo invisible que unió miradas y silencios.
Ese preludio abrió paso al panel “Nuestra historia viva: 140 años de huella: la Universidad y su legado nacional”, moderado por Emilssen González de Cancino junto a Alfonso Gómez Méndez y Edgardo Maya Villazón. En el escenario, la memoria se volvió conversación.
“La maravillosa sucesión de la semilla y el fruto han construido una comunidad muy sólida, ligada por entrañables vínculos de afecto, de solidaridad, de compromiso y de alegría”, afirmó González de Cancino, al describir la trama afectiva que sostiene a la casa de estudios.
Gómez Méndez recordó que “buena parte de la historia colombiana, desde finales del siglo XIX hasta hoy, en cierta forma se confunde con la historia del Externado y de algunos de sus protagonistas”, y defendió la tradición liberal que ha marcado su huella pública.
Maya Villazón puso el acento en la diversidad que ha nutrido a la Universidad: “El Externado se ha nutrido de la gente de provincia… esta ha sido una militancia con los principios filosóficos, con las ideas liberales”, dijo, al reivindicar la ética y la pulcritud como herencia viva.
Mientras tanto, el campus se abría en rutas paralelas: Gerente por un día (FAE), Ruta 140 años (FAETH), el cine foro “Educación-adolescencia” de Ciencias de Datos y “Saberes que se encuentran: cocinas afrodescendientes en diálogo internacional” (FIGRI) fueron algunas de las actividades que multiplicaron la celebración. Los cientos de asistentes se dieron cita para participar en los recorridos, fotostops preparados en los caminos y las actividades inmersivas en las que incluso se interactuó con realidad aumentada.
La tarde cayó con un aura de felicidad serena: la educación para la libertad —y para el mundo— se celebró en voz alta. La música del Pacífico del grupo Palma Chonta llenó la plazoleta del C-D y, como cierre, una torta compartida selló el cumpleaños 140 con la dulzura de lo vivido en común.