El legado académico de la decana Emilssen González de Cancino es reconocido con la Orden de la Justicia 100 Años

La distinción, otorgada por el Club de Abogados y la Academia Colombiana de la Abogacía, reconoció una trayectoria construida desde la docencia y la investigación, con la convicción de que el derecho es una herramienta para comprender la sociedad y transformarla.

Al acto asistieron Alfonso Clavijo González, presidente del Club de Abogados; nuestro rector, Hernando Parra Nieto; sus hijos, Gabriel Antonio Cancino González e Iván Alfonso Cancino González; sus nietas; la secretaria general de la Universidad, María Julieta Villamizar de la Torre; el director de Posgrados de la Facultad de Derecho, Luis Carlos Sánchez; el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Mauricio Lenis Gómez; el presidente de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), Alejandro Ramelli; además de magistrados, exmagistrados, profesoras, profesores de Derecho y colegas que han compartido con ella buena parte de su vida académica.

Fue Alfonso Clavijo González quien tuvo a su cargo la imposición de la condecoración.

“Al imponer la Orden de la Justicia a una jurista que, por más de 50 años, ejerció la labor académica, no solo rendimos homenaje a una trayectoria ejemplar, sino que también exaltamos el valor de una vocación que ha contribuido, con rigor y dignidad, a la construcción del Estado de derecho en Colombia. Ha sido guía de generaciones de juristas, a quienes deja el legado de consolidar una patria libre, grande, respetada e igualitaria”, señaló Clavijo para otorgar esta distinción.

Quienes han pasado por las aulas de la doctora Emilssen conocen su pasión por el Derecho romano, una disciplina fundamental de la ciencia jurídica que invita a comprender el origen, la evolución y el sentido del derecho. Esa vocación ha inspirado a cientos de estudiantes a descubrir una forma rigurosa y humana de ejercer la profesión y amarla.

Con la serenidad que la caracteriza, Emilssen González de Cancino agradeció la distinción y confesó que nunca imaginó recibir un homenaje de esta naturaleza por haber dedicado su vida a la academia, lejos de la figuración pública, de la política y del ejercicio del foro. Sin embargo, reconoció que quizá estaba equivocada.

“Primero, porque a lo largo de la vida he sembrado algo de amor, energía y esperanza en muchos de los que han brillado en estos ámbitos. Segundo, porque la labor del maestro también cobra sentido cuando colabora con la preparación de los jóvenes para ser protagonistas en escenarios menos vistosos, pero indispensables para abrir la puerta a la justicia, la igualdad, la solidaridad, la empatía, incluso al amor. He dado y recibido mucho amor”, afirmó.

En su discurso, recordó las enseñanzas de sus padres, el respaldo permanente de su familia y el papel que el Externado ha tenido en su vida. Habló de la Universidad como una familia que la ha acompañado, la ha retado y le ha permitido crecer tanto en el ámbito académico como en el personal.

Durante la ceremonia, el rector Hernando Parra Nieto brindó unas palabras para expresar su satisfacción y, en nombre de la comunidad externadista, por coincidir y tener la fortuna de conocerla y compartir conocimiento.

«Usted ha sido un referente para todos nosotros, un paradigma no solamente de justicia, de derecho y de una profesional íntegra, sino también de una mujer espléndida y extraordinaria; un ser humano colmado de generosidad, que se expresa en su vocación de docente», señaló.

Para el Externado, esta distinción es una evidencia de que el legado de la decana no se limita a las aulas. Permanece en las ideas, los principios y la manera de entender el derecho de quienes fueron sus estudiantes y que, desde sus distintos ámbitos, contribuyen a consolidar los ideales de nuestra institución: la excelencia, la libertad de pensamiento y el respeto por los idearios ajenos.

“Juristas o abogados debemos ser conscientes del valor social de nuestra profesión, que por sobre todo trae consigo compromisos y responsabilidad para que el derecho sea verdaderamente el arte de lo bueno y lo justo”: Emilssen González de Cancino.

La Orden de la Justicia 100 Años puso en primer plano el valor de la docencia como una de las formas más importantes de construir país. ¡Felicitaciones, decana Emilssen González de Cancino, por este reconocimiento!

140 años de historia