El derecho constitucional sigue siendo la herramienta para proteger el futuro

La duodécima edición del Congreso Mundial de Derecho Constitucional llegó a su fin y, como externadistas, nos sentimos profundamente honradas(os) de haber sido parte de la historia de este encuentro global.

Cuando Julio Cortázar escribió Rayuela, la imaginó con varias puertas de entrada: un libro que permitiera distintos recorridos, donde cada lector(a) pudiera elegir su propio camino sin perder el hilo conductor de la historia. Para Paula Robledo, codirectora del Congreso Mundial de Derecho Constitucional (WCCL), este encuentro tuvo algo de Rayuela. Cada plenaria, exposición de arte, workshop y actividad académica condujo a las(os) asistentes a una misma pregunta: ¿cuál es el constitucionalismo que queremos sostener y cómo vamos a lograrlo?

Las respuestas, por supuesto, no son inmediatas. Requerirán décadas de trabajo y un compromiso constante con la transformación de nuestras sociedades. Durante el Congreso Mundial se abordaron temas tan diversos como los derechos de los animales, el derecho comparado, la democracia, los pueblos indígenas y la protección de los derechos fundamentales. Todos ellos confirmaron que valió la pena recorrer miles de kilómetros, dedicar horas de trabajo y encontrarse para dialogar. Cada conversación dejó bases sólidas para seguir construyendo un constitucionalismo más plural, abierto y comprometido con los desafíos del presente.

Nada de esto fue una coincidencia. Como lo expresó la decana de la Facultad de Derecho, Emilssen González de Cancino, el propósito fue honrar las raíces externadistas: aquellas que nacen de la pluralidad, la diversidad, la defensa de los derechos y la Constitución, y de la convicción de que la academia debe convertirse en un ágora donde todas las voces sean escuchadas.

“La mayoría de los desafíos que enfrenta actualmente el constitucionalismo fueron analizados. Se hicieron propuestas y se diseñaron procesos para superarlos. Las experiencias nacionales y comunitarias señalaron errores y aciertos que facilitarán las tareas de otras comunidades y territorios. En fin, fructíferas conversaciones se ocuparon de los problemas que generan las desigualdades en la distribución de riqueza, la erosión de la democracia, la vulneración de la dignidad y los derechos fundamentales”, dijo la decana.

Fue, además, un Congreso poco convencional, como lo señaló la profesora Robledo. Un Congreso que decidió mirar desde abajo y comprender que el constitucionalismo no puede pensarse únicamente desde el derecho, sino también desde el diálogo con otras disciplinas y, sobre todo, con las personas. Esa visión quedó reflejada en la participación de Joshua, quien habló en representación de las(os) monitoras(es) que hicieron parte de los minipúblicos.

“En apenas unas horas, personas provenientes de contextos muy distintos produjeron ideas originales, modificaron posiciones iniciales y construyeron propuestas colectivas de una riqueza que difícilmente habría surgido en una discusión convencional entre expertos. Uno de los resultados más valiosos del ejercicio fueron las ideas que surgieron sobre la democracia como derecho humano”, señaló.

La capacidad organizativa del Externado también fue reconocida por la Asociación Internacional de Derecho Constitucional (IACL). Las más de 2.400 personas inscritas, que confiaron en nuestra Casa de Estudios y se reunieron en un país cuya Constitución continúa siendo una referencia para el constitucionalismo contemporáneo (pese a su corta existencia), demostraron que somos capaces de acoger a una comunidad global, debatir sobre múltiples realidades y recordar que el constitucionalismo es una práctica viva, dinámica y siempre en construcción.

“Es particular y muy significativo poder reunirse en Bogotá durante los 35 años de la Constitución colombiana, una que se ha convertido en una referencia y se ha atrevido a imaginar un futuro mejor para Colombia. Ese futuro imaginado ha tomado una forma legal, gracias a su compromiso con los derechos fundamentales, la tutela y el avance en los derechos de los pueblos indígenas”, manifestó Selin Esen, presidenta de la IACL.

En esa misma línea, Francesco Biagi, secretario general de la IACL, destacó que uno de los principales logros de este Congreso fue demostrar que la comunidad internacional del derecho constitucional continúa trabajando de manera conjunta para responder a los grandes desafíos de nuestro tiempo. Recordó que la fortaleza de la Asociación radica en su carácter colectivo y en la participación activa de quienes la conforman. Por eso invitó a las(os) asistentes a proponer nuevos temas de discusión y recordó que la IACL pertenece a toda su comunidad.

Biagi también resaltó que el constitucionalismo solo puede florecer cuando es capaz de dialogar entre lo local y lo global: una comunidad internacional que reúne académicas(os) de todo el mundo, pero que permanece atenta a las experiencias, necesidades y preguntas que surgen desde cada región.

El Externado demuestra, una vez más, que está a la altura de los grandes encuentros internacionales y que sigue siendo un espacio donde las ideas jurídicas dialogan desde la pluralidad para contribuir a la construcción de una sociedad más democrática que dé las respuestas que un mundo cambiante exige.

La realización de este Congreso fue posible gracias a la confianza depositada por la IACL en nuestra Casa de Estudios. Extendemos también un reconocimiento especial a nuestro rector, Hernando Parra Nieto; al director del Departamento de Derecho Constitucional, Humberto Sierra Porto; a las codirectoras Magdalena Correa y Paula Robledo; así como a las(os) asistentes, organizadoras(es), monitoras(es), ponentes y al personal administrativo, de logística y de servicios, cuyo compromiso, dedicación y trabajo hicieron posible el éxito de esta gran semana.

El Externado, la Facultad de Derecho y el Departamento de Derecho Constitucional las(os) esperan de regreso porque, como lo mencionó la decana: ustedes ya son parte de la familia externadista.

140 años de historia