El derecho romano en el Externado: una tradición viva para la formación del jurista contemporáneo

Los fundadores del Externado de Colombia reconocieron en el derecho un baluarte indispensable para renovar la esperanza de un pueblo sumido por entonces en el desaliento y en profundas diferencias sociales, económicas e ideológicas. Del mismo modo, para el ala civilista del radicalismo liberal, el derecho romano supuso la fuente de conocimiento necesaria para analizar con perspectiva crítica el sistema jurídico adoptado por las incipientes naciones latinoamericanas independientes, y con mayor resonancia, para percibir que la riqueza y los matices de los institutos incorporados al derecho colombiano se orientan desde sus inicios hacia la consolidación de una sociedad más justa, solidaria, libre y equitativa.

Durante el primer Externado, derecho romano y derecho español configuraron una sola materia que exploraba los antecedentes históricos del derecho de nuestro país. Con los años, el derecho español desapareció de los currículos, mientras que el derecho romano adquirió voz propia dentro de los dos primeros años de carrera, con el fin de dotar a los futuros juristas de una estructura lógico-jurídica que sirviera de base para abordar, con seriedad y sensibilidad, la puesta en marcha del derecho, en cualquier ámbito o sector de su preferencia.

Desde los años 70, el rector Fernando Hinestrosa promovió alianzas académicas con algunos de los centros de pensamiento más importantes de Europa, acercándose con particular interés a las escuelas francesa e italiana. Consciente de la profundidad y la solidez que el derecho romano suministra a quien se inicia en los estudios jurídicos, la Universidad respaldaría en las siguientes décadas a algunos de los mejores estudiantes de la Facultad de Derecho para que complementaran sus conocimientos con estudios de posgrado relacionados directa o indirectamente con el derecho romano. A su regreso, la mayoría de ellos no solo dedicaron sus esfuerzos a la enseñanza universitaria, labor noble y compleja, sino que impulsaron e impulsan desde los sectores público y privado la transformación y sofisticación paulatina del derecho nacional, construyendo puentes con juristas de otras latitudes, y revitalizando el análisis de los principios y las categorías jurídicas que componen nuestro ordenamiento, gracias a la fuerza eternamente renovadora de los clásicos.

Desde 1999, año de su fundación, y hasta nuestros días, el Departamento de Derecho Romano se ha erigido como un centro de formación académica e investigativa de alto nivel, que promueve el estudio de la materia en los jóvenes estudiantes e impulsa el desarrollo de las labores pedagógica e investigativa de sus docentes, reivindicando de esta forma el valor agregado que confiere el conocimiento romanista para la comprensión adecuada de la ciencia jurídica. Por esta razón, las materias de derecho romano siguen siendo algunas de las más importantes de los primeros semestres de carrera en el nuevo plan de estudios del pregrado en derecho.

Durante 23 años, el Departamento construyó y consolidó su reputación dentro de la comunidad académica gracias al trabajo constante de un selecto grupo de profesores y de su primera directora, la decana y maestra Emilssen González de Cancino; desde el 2022, el legado de los mayores lo custodia su actual directora, la profesora Mariateresa Cellurale, quien como líder de su cuerpo docente, representa los elementos de continuidad y renovación que se requieren para conservar una formación sólida, sensible e integral del jurista contemporáneo.

Jorge Colmenares
Departamento de Derecho Romano

140 años de historia