Tejer la paz en clave latinoamericana: un cierre del CLAIP 2025 lleno de esperanza
El XIV Congreso Latinoamericano de Investigación para la Paz, celebrado en la Universidad Externado de Colombia, cerró con un mensaje claro: la paz se teje colectivamente. Más de 600 personas de toda América Latina compartieron experiencias, aprendizajes y acciones no violentas. Así se vivió.
Desde el auditorio 3 del edificio I de la Universidad Externado de Colombia se llevó a cabo el cierre del XIV Congreso Latinoamericano de Investigación para la Paz. En total, fueron cuatro días en los que participantes, expertas(os) y personalidades relacionadas con la construcción de paz convergieron para dialogar y compartir sobre este importante tema.
Para el cierre se realizó el panel ‘Construcción de paz, derechos humanos, procesos de paz, justicia restaurativa y transicional’, en el que participaron figuras como el nuevo secretario general del CLAIP, Germán Bauché; la ministra de Justicia, Ángela María Buitrago; el director del Centro Externadista de Paz, Andrés González y Marite Muñoz, exsecretaria general del CLAIP.
Durante el cierre del XIV Congreso CLAIP 2025, la ministra de Justicia, Ángela María Buitrago, subrayó que el derecho a la paz debe ser garantizado y reconocido como un principio fundamental en todos los procesos de justicia. “La paz está por encima de todo”, afirmó, recordando que tanto en escenarios históricos como el Tribunal de Nuremberg, como en las experiencias latinoamericanas, este derecho ha sido clave. Enfatizó además la importancia de establecer un equilibrio entre justicia y paz, destacando su papel en la estabilidad y el control social.
Germán Bauché, nuevo secretario general del Consejo, expresó su emoción por compartir un panel «de lujo», destacando la presencia de figuras como Andrés González en la moderación. Hizo un reconocimiento especial a Úrsula, fundadora del CLAIP hace 50 años, en un contexto de dictadura en Argentina, resaltando cómo estas iniciativas surgen y se fortalecen en momentos de crisis. “Estas cosas crecen cuando políticamente estamos peor, cuando socialmente estamos peor”, señaló, subrayando la fuerza de la paz como respuesta a la adversidad.
Un latido por la paz
«Han sido jornadas intensas de conversaciones, de hilar, de tejer. ¡Estamos muy felices por todo lo que ha sucedido aquí!», expresó con entusiasmo Diana Marcela Agudelo Ortiz, cosecretaria general del CLAIP, cabeza del comité organizador de esta versión del Congreso y docente investigadora de la Facultad de Ciencias Sociales, al cierre del XIV Congreso Latinoamericano de Investigación para la Paz. Con más de 600 personas participantes y 50 organizaciones aliadas, el evento culminó celebrando el arte, la diversidad y la fuerza colectiva por la construcción de una paz desde y para América Latina.
Desde Argentina, Marite Muñoz —referente del CLAIP y ex secretaria general del organismo— compartió su emoción por el protagonismo juvenil que se evidenció en Bogotá: “Me enorgullece ver que la mayoría son jóvenes, y ese era el objetivo, porque es la fuerza, es lo que vamos a dejar. Quizás mi generación se equivocó muchas veces entre la paz y las violencias. Los jóvenes vienen con ideas muy claras”.
Paulo Culman, de Brasil, celebró los espacios de creación compartida: “Se hicieron muchas cosas bellísimas como trabajar con teatro, con los dolores, desde la música y con muchas interacciones importantes. Soy payaso social, y estas discusiones sobre el arte me interesan mucho. Estoy agradecido de ser parte de este gran grupo”.
También desde Brasil, el profesor Ramón Blanco, cosecretario general del CLAIP, resaltó el carácter integrador del Congreso: “Pienso que el CLAIP y este congreso son muy importantes para pensar, practicar, sentir la paz… congregando académicos, movimientos sociales, docentes, discentes, personas de diferentes países de América Latina con un único propósito: construir la paz desde una perspectiva latinoamericana”.
Para Juana Balanzó, estudiante de Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad Externado, esta fue su primera experiencia con el CLAIP. Participó en el campamento juvenil previo al Congreso y destacó la importancia de estos espacios: “Es esperanzador ver que esta gran apuesta por diferentes formas de diálogo ocurre en esta universidad, en este país. Hay una cosa que es hablar de violencia y conflicto, pero hay otra cosa que es buscar la paz”.
Pietro Ameglio, profesor de la UNAM (México), resaltó el valor de este tipo de encuentros frente a las crisis globales: “Este congreso tiene un eje en la no violencia escrita toda junta. Siempre hay una esperanza en construir acciones no violentas contra cualquier tipo de violencia, y sobre todo contra un genocidio”. Ameglio participó con una exposición realizada con estudiantes de México y Palestina, titulada Alto al genocidio en Gaza, que invita a la reflexión global desde la pedagogía de la acción no violenta.
El arte fue protagonista del acto de cierre, que se vivió como una celebración de la esperanza, con presentaciones culturales que honraron la diversidad de voces presentes. Este enfoque sensible y creativo fue, para muchas(os), una forma de sanar, recordar y proyectar futuros posibles para las(os) pueblos de América Latina.
Con gratitud hacia la Universidad Externado de Colombia por abrir sus puertas a este encuentro, el XIV Congreso cerró con una certeza compartida: la paz se construye colectivamente, desde los afectos, los aprendizajes interculturales y la persistente convicción de que otro mundo es posible.