Cátedra Nacional de la JEP: un espacio de reflexión a siete años de creación de este mecanismo de justicia

Por: Diego Lozano

El Externado inauguró el pasado 29 de julio la segunda versión de la Cátedra Nacional de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP). El magistrado Alejandro Ramelli presentó un balance de la gestión alcanzada en los últimos años.

El encuentro, liderado por el Centro Externadista de Paz, la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas y el Departamento de Derecho Constitucional, se consolidó como un escenario para el diálogo de saberes, la crítica y la búsqueda de caminos hacia una reconciliación nacional verdadera. 

“Desde la formación, la investigación y la producción social tenemos la responsabilidad de acompañar y fortalecer los procesos de justicia transicional, abrir espacios para las voces de las víctimas y sentar bases para una reconciliación real”, expresó el rector Hernando Parra Nieto durante la apertura.

Por su parte, la decana Merly Maritza Díaz Rojas resaltó que este espacio no solo da continuidad al compromiso académico del Externado, sino que también refleja una trayectoria consolidada en torno a la paz, la justicia y la verdad: “El objetivo principal de esta cátedra es formar una comunidad académica crítica y propositiva frente a los desafíos de la justicia transicional y su papel en la construcción de una paz duradera”, señaló.

El director del Centro Externadista de Paz, Andrés González, destacó la relevancia de la experiencia colombiana frente a los procesos de paz en el mundo. 

“La justicia especial para la paz en Colombia es una de las más avanzadas, con resultados concretos. Aunque el camino es complejo, se trata de una justicia construida alrededor de las víctimas, de la verdad, la reparación y la no repetición, buscando siempre un equilibrio entre justicia y paz”, afirmó.

Reflexiones de la JEP 

El magistrado Alejandro Ramelli compartió con las(os) asistentes un balance de los siete años y medio de trabajo de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), resaltando que los avances van mucho más allá de las sentencias esperadas por la opinión pública. 

“Lo más importante no es la sentencia. La sentencia va a llegar y es un acto procesal importante, pero lo fundamental es todo el tránsito que hacen las víctimas y los comparecientes para lograr la máxima restauración posible de los derechos”, señaló, marcando una diferencia clave frente a la justicia ordinaria.

Durante su intervención, Ramelli destacó los 263 máximos responsables investigados, entre miembros de la fuerza pública y antiguos comandantes de las FARC, como parte de un proceso inédito en el país. Explicó que la JEP ha logrado superar los límites de la justicia tradicional al reconstruir la verdad del conflicto armado, incluso llegando a niveles de mando medio que nunca antes habían sido judicializados. 

El magistrado enfatizó los logros en la documentación de graves violaciones a los derechos humanos, como el reclutamiento de más de 18.000 niños y niñas, así como casos de violencia basada en género, que antes habían permanecido invisibilizados. Según dijo, estos avances han sido posibles gracias a un enfoque que pone a las víctimas en el centro del proceso, algo que no se había contemplado en las justicias previas ni siquiera durante la negociación del Acuerdo de Paz.

Otro de los puntos abordados fue la complejidad en la búsqueda de personas desaparecidas, donde la JEP ha impulsado la articulación de entidades estatales y la asignación de recursos para esclarecer cuántas víctimas existen en cada región.

“Ni siquiera quienes negociaron la paz imaginaron la magnitud de esta tarea. Determinar cifras reales de desaparecidos ha sido un desafío enorme, pero era una deuda histórica con las víctimas”, afirmó Ramelli. 

Finalmente, el magistrado subrayó que la justicia transicional enfrenta un reto permanente: alcanzar consensos con miles de víctimas, muchas veces con opiniones divergentes frente a las sanciones que se impondrán a los responsables. “Es imposible que las 4.000 víctimas de secuestro estén todas de acuerdo. Por eso el camino es construir los mayores consensos posibles, escucharlas a todas y avanzar hacia una justicia restaurativa real”, concluyó. 

 

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