Bogotá Ciudad Aeropuerto: pensar la ciudad desde el territorio
La Universidad Externado de Colombia se convirtió en escenario de diálogo y proyección urbana. En su tercera sesión —tras dos encuentros previos en la Alcaldía Mayor de Bogotá—, la Escuela de Liderazgo e Innovación Bogotá Ciudad Aeropuerto reunió a representantes institucionales, académicos y equipos técnicos
En esta ocasión se reflexionó sobre el “Marco legal de Bogotá Ciudad Aeropuerto, polígonos regulatorios y distritos de innovación en ciudades”. Un espacio que, más allá de la discusión normativa, dejó ver las tensiones y oportunidades de pensar a la capital desde su principal puerta de entrada: el Aeropuerto Internacional El Dorado.
El encuentro, organizado por el Observatorio de Sociedad, Gobierno y Tecnologías de la Información, abrió con la voz de su director, el profesor Marco Peres, quien destacó el papel de la academia en estos procesos.
“Esperamos que en el Externado puedan encontrar un aliado académico e investigativo en un tema tan relevante como el ordenamiento territorial, y la visión de futuro de ciudad a partir de un eje tan importante como lo es el Aeropuerto Internacional El Dorado”, dijo Peres.
Desde la gerencia del proyecto, Santiago Carvajal Giraldo situó el foco en los instrumentos jurídicos y de planificación que sostienen la iniciativa. “El marco legal de Bogotá Ciudad de Aeropuerto es lo que vamos a explicar hoy, junto con los polígonos regulatorios e institutos de innovación en ciudades”, señaló, al tiempo que destacó la construcción colectiva del proceso. “La proliferación de polígonos de innovación para Bogotá y su aeropuerto es fundamental para saber dónde y en qué sentido innovar”, añadió, subrayando además el trabajo conjunto con OPAIN y la Universidad Externado de Colombia para afinar estas áreas estratégicas.
Pero más allá de la norma, la discusión se adentró en una brecha histórica: la distancia entre la planeación territorial y la ejecución de la inversión. Sebastián Castañeda, integrante del equipo Bogotá Ciudad Aeropuerto, lo explicó con claridad. Según detalló, los retos no han estado en la formulación de metas, sino en la dificultad de conectar la visión con decisiones coherentes y sostenidas en el tiempo.
“Esa distancia entre las decisiones de ordenamiento y la planificación de la inversión ha explicado, en parte, la imposibilidad de cumplir objetivos del modelo de ocupación territorial en Bogotá”, puntualizó Castañeda.
Esa desconexión, sin embargo, no es un destino inevitable. Castañeda insistió en que el proyecto avanza hacia una arquitectura institucional robusta: “Las políticas públicas, el POT, el plan de desarrollo y las instancias de coordinación configuran una estructura muy poderosa que nos permite decir que Bogotá Ciudad Aeropuerto está en el horizonte de mediano y largo plazo”.
La mirada histórica llegó de la mano de José Perdomo, integrante del equipo de Bogotá Ciudad Aeropuerto, quien invitó a entender el presente a partir de las decisiones —y omisiones— del pasado. “El aeropuerto no se relacionó con su entorno, y ese es el core de los problemas que manejamos hoy”, afirmó. Además, describió cómo el crecimiento urbano espontáneo y la falta de articulación institucional dieron lugar a tensiones actuales, como la expansión de zonas residenciales en áreas afectadas por el ruido aeronáutico.
Perdomo también planteó un reto clave: asumir la ciudad tal como es, no como se quisiera que fuera. “No podemos decir que ahí no se pueden dar usos residenciales porque es lo que hay”, advirtió, al tiempo que propuso pensar en soluciones de convivencia, apoyadas en tecnologías constructivas y en una ciudadanía consciente del entorno aeroportuario. La discusión, en ese sentido, se movió del diagnóstico a la posibilidad.
La jornada dejó claro que Bogotá Ciudad Aeropuerto no es solo un proyecto de infraestructura o normativa, sino una apuesta por reconfigurar la relación entre ciudad, territorio y desarrollo económico. Con una sesión de cierre prevista para junio, que incluirá una ceremonia de graduación y un panel de expertos, el proceso avanza como un laboratorio vivo donde convergen ideas, tensiones y apuestas de futuro.