Foro Nacional por la Permanencia Estudiantil: permanencia estudiantil y universidad del futuro: una reflexión desde la prospectiva en la educación superior
En las instalaciones de la Universidad Digital de Antioquia, en la ciudad de Medellín, se llevó a cabo el Foro Nacional por la Permanencia Estudiantil en la Educación Superior: Tendencias Globales, Lineamientos Nacionales y Experiencias de las Instituciones de Educación Superior en Colombia; un espacio de reflexión que reunió a expertos, directivos, investigadores y responsables de políticas educativas para analizar uno de los mayores desafíos de la educación superior contemporánea: garantizar la permanencia y el éxito de los estudiantes en un entorno social y tecnológico en permanente transformación.
Uno de los momentos destacados del encuentro fue la conferencia del profesor Francisco José Mojica, titular de la Cátedra UNESCO en Estudios de Futuro de la Universidad Externado de Colombia, quien presentó una visión prospectiva sobre los cambios que están redefiniendo el papel de la universidad y las expectativas de las nuevas generaciones.
La búsqueda del prestigio y los diferentes tipos de capital
Durante su intervención, el profesor Mojica retomó los planteamientos del sociólogo francés Pierre Bourdieu, quien explicaba que los seres humanos buscan alcanzar prestigio y reconocimiento social mediante la acumulación de diferentes formas de capital.
Según esta perspectiva, existen al menos cuatro tipos fundamentales de capital: el capital financiero, representado por los recursos económicos; el capital social, constituido por las redes de relaciones y amistades; el capital simbólico, expresado en títulos y reconocimientos; y el capital cultural, relacionado con los conocimientos y competencias adquiridos.
Tradicionalmente, las familias han visto en la universidad un espacio privilegiado para que sus hijos obtengan capital cultural y amplíen su capital social. Posteriormente, dichos activos se convertían en oportunidades laborales y, en consecuencia, en capital financiero. Durante décadas, esta lógica explicó la expansión de la educación superior y el valor que la sociedad otorgó a los títulos universitarios.
Una nueva realidad demográfica y cultural
Sin embargo, Mojica señaló que las condiciones actuales son diferentes. Una de las transformaciones más significativas es el fenómeno demográfico conocido como la inversión de la pirámide poblacional. En numerosas regiones del mundo, incluyendo América Latina, las tasas de natalidad han disminuido, reduciendo el número de jóvenes que potencialmente ingresan a la educación superior, mientras aumenta la proporción de personas mayores.
Esta situación genera una competencia creciente entre las instituciones por atraer y retener estudiantes, al tiempo que obliga a replantear los modelos educativos tradicionales.
A ello se suma un cambio cultural profundo: muchos jóvenes ya no consideran que la universidad sea la única vía para adquirir conocimiento y acceder al mercado laboral. El desarrollo de plataformas digitales, cursos en línea, programas de certificación y entrenamientos especializados ha permitido que numerosas competencias se obtengan de manera más rápida y flexible.
En consecuencia, una parte importante de la población juvenil busca hoy formaciones cortas, enfocadas en habilidades específicas y con un impacto inmediato sobre su empleabilidad.
La necesidad de reinventar la universidad
Ante este escenario, el conferencista recordó que organismos internacionales como la UNESCO han insistido en la necesidad de transformar la educación superior. En particular, la Conferencia Mundial de Educación Superior de 2022 subrayó la importancia de repensar el papel de las universidades frente a los desafíos del siglo XXI.
Desde esta perspectiva, la universidad necesita reinventarse para responder a las nuevas demandas sociales sin renunciar a su misión formativa. Esto implica avanzar hacia estructuras académicas más flexibles, con posibilidades de certificaciones intermedias, trayectorias formativas modulares y programas adaptados a las necesidades cambiantes de los estudiantes y del mundo laboral.
La permanencia estudiantil deja entonces de depender exclusivamente de estrategias de bienestar o apoyo financiero. También exige que las instituciones ofrezcan experiencias educativas pertinentes, atractivas y compatibles con las expectativas de las nuevas generaciones.
Dos características de la universidad del futuro
Como síntesis prospectiva, el profesor Mojica señaló que la universidad del futuro deberá reunir dos características fundamentales.
La primera será la flexibilidad, entendida como la capacidad de adaptarse rápidamente a los cambios tecnológicos, a las necesidades de los estudiantes y a las transformaciones de los mercados laborales.
La segunda será su armonía con las dinámicas del entorno productivo y social, de manera que los procesos de formación permitan responder eficazmente a los retos de la economía del conocimiento, la innovación y la transformación digital. No obstante, el conferencista aclaró que esta evolución no implica la desaparición de la universidad tradicional.
¿Desaparecerán las carreras largas?
Frente a la pregunta de si los programas de formación profesional más extensos están destinados a desaparecer, la respuesta fue contundente: no necesariamente.
La sociedad seguirá requiriendo profesionales con una sólida formación académica, ética y científica. Disciplinas como el Derecho, la Medicina, las Ingenierías, las Ciencias Sociales y las Humanidades demandan procesos formativos rigurosos y profundos que difícilmente pueden reemplazarse mediante entrenamientos de corta duración.
Por ello, el futuro de la educación superior no se perfila como una sustitución de un modelo por otro, sino como la convivencia de diversas modalidades de formación. Mientras algunos estudiantes optarán por rutas rápidas orientadas al empleo inmediato, otros continuarán buscando programas de larga duración que les permitan alcanzar mayores niveles de especialización y liderazgo intelectual.
El Foro Nacional por la Permanencia Estudiantil permitió evidenciar que los desafíos de la educación superior trascienden la retención de estudiantes y se conectan con tendencias globales de carácter demográfico, tecnológico y cultural. La reflexión prospectiva presentada por Francisco José Mojica invita a las instituciones a repensar sus modelos académicos y organizacionales para responder a una nueva realidad.