La defensa de la democracia y la autonomía judicial marcan el tercer día del Congreso Mundial

Con una nutrida agenda académica de alto impacto metodológico y una masiva participación internacional, nuestra Casa de Estudios inició la jornada de workshops del tercer día del Congreso Mundial de Derecho Constitucional.

Durante esta importante sesión de trabajo articulado, las mesas de discusión abordaron un abanico temático de vanguardia y de estricta actualidad, entre los ejes principales se debatió sobre el constitucionalismo a prueba, el avance del populismo y el estado de la democracia en América Latina y Europa. Asimismo, se pusieron sobre la mesa reflexiones urgentes en torno a la democracia sostenible, los cambios y retos constitucionales emergentes, perspectivas de género, los derechos reproductivos, la autonomía judicial y el impacto de la tecnología en el derecho también protagonizaron las agendas.

En el desarrollo de estos talleres prácticos e investigativos, las y los expertos participantes coincidieron en un postulado fundamental para el orden global, establecieron que las constituciones políticas no son documentos estáticos, sino las herramientas vivas encargadas de resguardar y mantener la democracia en sus principios esenciales.

Josep María Castellà, experto constitucionalista y docente de la Universidad de Barcelona destacó que: “El constitucionalismo supone introducir límites al poder y esto sido a lo largo de la historia. El poder político necesita ser controlado y para el control necesita básicamente un poder judicial y un tribunal constitucional muy fuertes que puedan revisar la constitucionalidad de las leyes y todos los actos sean del gobierno o del poder legislativo. Eso es fundamental para que la democracia sea genuina”, señaló.

De igual manera, los panelistas e investigadores internacionales y nacionales insistieron de forma unánime en la necesidad de blindar la institucionalidad. Aseguraron que el rol de las altas cortes, así como el de las juezas y los jueces, resulta categórico para proteger las libertades civiles y colectivas ya que este ejercicio judicial autónomo es, según las conclusiones, el único camino viable para garantizar la construcción y desarrollo de los Estados.

Con estos encuentros, la rigurosidad científica y el análisis crítico se sintonizan con los desafíos globales del derecho constitucional en el siglo XXI.

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